Operación de la Guardia Civil contra el uso de cepos para la captura de especies amenazadas.
El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil de Badajoz, procedió a la detención de cuatro personas e imputación de otras dos, por su supuesta implicación en un delito contra la fauna. Estas personas son los guardas y titulares o gestores de tres cotos de caza, colindantes entre si, ubicados en la “Dehesa de los Barrancos” término municipal de Peñalsordo (Badajoz).
La Patrulla del SEPRONA de la Guardia Civil con base en Castuera, obtuvo
cierta información, que hacia suponer la colocación de artes prohibidas de caza
en varios cotos del término municipal de Peñalsordo. Una vez ubicado el lugar
de comisión de los hechos, se establecieron varios dispositivos de vigilancia,
los cuales resultaron laboriosos, dada
la gran extensión de terreno a vigilar, más de 2.200 hectáreas.
Fue el pasado día 19 de abril, cuando los
agentes sorprendieron “in franganti” al Guarda de los Cotos, manipulando cepos
no autorizados para la caza. Por lo que se procedió a su detención.
Con la instrucción de las diligencias, la
Guardia Civil ha podido saber que la
práctica de caza con estas artes prohibidas,
ya eran usados por el antiguo guarda de los cotos, por lo que también se
procedió a la detención de éste.
Además fueron detenidos o imputados, según su
grado de implicación, los cuatro
titulares en la gestión de los cotos de caza.
“MODUS OPERANDI”, los cotos gestionados para
el aprovechamiento de la caza menor, se
encontraban “sembrados” de cepos metálicos, colocados en alturas, es decir en
lugares de pose de aves, tales como piedras o troncos de árbol. El objetivo era
que una vez posadas las aves, el cepo se active cerrándose, para así atraparlas.
En estos cepos se han encontrado restos de numerosas aves, alguna de ellas
amenazadas. Con esta conducta, los ahora detenidos, creían controlar predadores
naturales, que podrían alimentarse de las piezas de fauna que son de aprovechamiento
para la caza.
Las 2.242 hectáreas de terreno, han sido
rastreadas durante días por la Guardia Civil. Ante la sospecha de que se
empleara también algún tipo de veneno
para la erradicación de predadores naturales, se contó con la presencia de agentes de medio ambiente y canes
dependientes del gobierno extremeño,
adiestrados a tal fin. Aunque no se detectó la presencia de estas
sustancias, si se consiguió retirar más de 30 cepos colocados y dispuestos para
accionarse, lazos colocados en lugares de paso de
mamíferos, también fueron retiradas cuatro jaulas trampa no autorizadas, alguna de
ellas aún con el “cebo” vivo, un gallo. En registros posteriores, se intervinieron numerosos cepos y lazos de alambre,
tanto en el interior del vehículo del guarda como en la casa de la finca.
Hasta el momento, se han identificado como
ejemplares de aves atrapadas por los cepos, un águila real de cadáver reciente,
especie que figura en el catálogo de especies amenazadas de Extremadura como vulnerable,
es decir poblaciones que corren el serio riesgo de pasar a encontrarse en
peligro de extinción, cuatro búhos reales, un ratonero común y hasta un
meloncillo, todas ellos también considerados como amenazados.
Además, se da la circunstancia de que el lugar
de comisión de los hechos, se encuentra dentro de espacios naturales sometidos
a protección medio ambiental, de hecho
el lugar es considerado “ Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial
Protección para las Aves”.
Las diligencias, detenidos e imputados,
acusados de un delito contra la fauna, así como los efectos intervenidos fueron
puestos a disposición del Juzgado de Instrucción de Castuera.
La Patrulla del SEPRONA de la Guardia Civil con base en Castuera, obtuvo cierta información, que hacia suponer la colocación de artes prohibidas de caza en varios cotos del término municipal de Peñalsordo. Una vez ubicado el lugar de comisión de los hechos, se establecieron varios dispositivos de vigilancia, los cuales resultaron laboriosos, dada la gran extensión de terreno a vigilar, más de 2.200 hectáreas.
Fue el pasado día 19 de abril, cuando los agentes sorprendieron “in franganti” al Guarda de los Cotos, manipulando cepos no autorizados para la caza. Por lo que se procedió a su detención.
Con la instrucción de las diligencias, la Guardia Civil ha podido saber que la práctica de caza con estas artes prohibidas, ya eran usados por el antiguo guarda de los cotos, por lo que también se procedió a la detención de éste.
Además fueron detenidos o imputados, según su grado de implicación, los cuatro titulares en la gestión de los cotos de caza.
“MODUS OPERANDI”, los cotos gestionados para el aprovechamiento de la caza menor, se encontraban “sembrados” de cepos metálicos, colocados en alturas, es decir en lugares de pose de aves, tales como piedras o troncos de árbol. El objetivo era que una vez posadas las aves, el cepo se active cerrándose, para así atraparlas. En estos cepos se han encontrado restos de numerosas aves, alguna de ellas amenazadas. Con esta conducta, los ahora detenidos, creían controlar predadores naturales, que podrían alimentarse de las piezas de fauna que son de aprovechamiento para la caza.
Las 2.242 hectáreas de terreno, han sido rastreadas durante días por la Guardia Civil. Ante la sospecha de que se empleara también algún tipo de veneno para la erradicación de predadores naturales, se contó con la presencia de agentes de medio ambiente y canes dependientes del gobierno extremeño, adiestrados a tal fin. Aunque no se detectó la presencia de estas sustancias, si se consiguió retirar más de 30 cepos colocados y dispuestos para accionarse, lazos colocados en lugares de paso de mamíferos, también fueron retiradas cuatro jaulas trampa no autorizadas, alguna de ellas aún con el “cebo” vivo, un gallo. En registros posteriores, se intervinieron numerosos cepos y lazos de alambre, tanto en el interior del vehículo del guarda como en la casa de la finca.
Hasta el momento, se han identificado como ejemplares de aves atrapadas por los cepos, un águila real de cadáver reciente, especie que figura en el catálogo de especies amenazadas de Extremadura como vulnerable, es decir poblaciones que corren el serio riesgo de pasar a encontrarse en peligro de extinción, cuatro búhos reales, un ratonero común y hasta un meloncillo, todas ellos también considerados como amenazados.
Además, se da la circunstancia de que el lugar de comisión de los hechos, se encuentra dentro de espacios naturales sometidos a protección medio ambiental, de hecho el lugar es considerado “ Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección para las Aves”.
Las diligencias, detenidos e imputados, acusados de un delito contra la fauna, así como los efectos intervenidos fueron puestos a disposición del Juzgado de Instrucción de Castuera.





















