Haití
La Gala Solidaria por Haití, celebrada
el pasado viernes en el Teatro Municipal de Montijo, me ha aportado el
testimonio generoso de una joven, Leonor González Rodríguez, de quien partió la
idea solidaria de llevarla a cabo. Felicidades por ser como eres, Leonor.
Desde las ocho de la noche y hasta
poco más de las diez y media, el ambiente vivido entre bambalinas y telones del
teatro fue admirable. El nerviosismo de Luichi, la tranquilidad de Pedro Monty
y de mi buen amigo Dámaso Estévez. ¡Cuidado Monty con la funda del piano! El
buen hacer, muy bueno, de Pedro Cruz, no sólo como director de las Escuelas de
Danza de Montijo y Almendralejo, sino como regidor. Excepcional. Gracias, Pedro.
Valentín Germán, que anda excitado por lo que se le viene encima con el 30
cumpleaños de nuestra Coral. La sensibilidad en las coreografías mostradas por
las chicas bajo la música de Mozart y John Lennon. La copla y entrega de Francisco
Flecha, colaborador de esta casa, quien dice que los años no perdonan. No,
Flecha, los años dan la madurez, la sabiduría y la experiencia. La voz de carne
y verso de Manuela Roque. La voz de una mujer siempre dispuesta a colaborar.
Voz dulce para los tangos del arrabal y teñida de sangre, como el color de su
traje, por la masacre de Srebrenica, que aquel joven bosnio mutilado anheló para
que todo volviera a ser como antes. Como también anhelamos para la reconstrucción
de Haití.
Noche solidaria acariciada de
arriba abajo por la eterna sonrisa de Leonor González, a quien dije sí a
colaborar desde el primer momento. ¡Cuánto bueno de embrujo tienen las danzas
del grupo que ella dirige, Raqs Al-Farak!
Se recaudaron 752 euros ¿Pudieron
ser más? Evidentemente que sí, pero esa fue la respuesta generosa que tuvo el
pueblo de Montijo para con esta Gala Solidaria por Haití. Los que participamos
pusimos la disponibilidad en todo aquello que sabemos y podemos hacer.
El presidente de Cruz Roja, Pedro
José Soltero Villalobos, dijo que continuaba la “Fila 0” en una cuenta que Cruz Roja
Española tiene abierta en Montijo, en la sucursal de la
Caja Rural de Almendralejo. Cuenta, según dijo,
que seguirá durante algunos meses más, hasta conocer el programa concreto al que
irá destinado el dinero, que podrá ser para la reconstrucción de un centro
escolar, orfanato o centro médico.
En los días previos a la Gala , cuando estaba
documentándome sobre la catástrofe de Haití y la labor que en el país caribeño
está haciendo la Cruz Roja ,
localicé un artículo publicado el día 21 de enero en el ABC, en la habitual
columna de opinión del periodista Ignacio Camacho, bajo el título: “Llorar en
Haití”, que me aclaró algunas dudas. Lean “… El padre Ángel, el de los
Mensajeros de la Paz ,
traía la tirilla aún desabrochada del viaje. Ha estado en Irak, en las
hambrunas africanas, en los ciclones del Caribe, y cuenta que este siglo no ha
visto nada igual que Haití. Se le han muerto niños entre los brazos y se ha
quedado sin víveres que repartir entre multitudes ansiosas. Hasta allá lejos,
en la ciudad devastada, le llegó algo que había dicho un obispo sobre los males
espirituales del mundo y se acordó de Teresa de Calcuta: “Yo voy a darles de
comer y beber, y ustedes que son tan listos les enseñarán a pensar”. Él también
volverá, entiéndelo. Porque no renuncia a dejar de llorar ni de sufrir mientras
haya alguien que sufra o llore a su lado”.
En la despedida, poco antes de que
el público abandonase el Teatro Municipal insistí sobre el por qué de esta Gala
por Haití: “La soledad de los niños que han resistido a sus familias, buscando
una familia que ya no está. El dolor colectivo en las calles. La huella que
deja tras de sí la muerte. Las consecuencias del poder destructor de una
naturaleza desbocada”. Todo, absolutamente todo, fue por ti, Haití.
Desde las ocho de la noche y hasta
poco más de las diez y media, el ambiente vivido entre bambalinas y telones del
teatro fue admirable. El nerviosismo de Luichi, la tranquilidad de Pedro Monty
y de mi buen amigo Dámaso Estévez. ¡Cuidado Monty con la funda del piano! El
buen hacer, muy bueno, de Pedro Cruz, no sólo como director de las Escuelas de
Danza de Montijo y Almendralejo, sino como regidor. Excepcional. Gracias, Pedro.
Valentín Germán, que anda excitado por lo que se le viene encima con el 30
cumpleaños de nuestra Coral. La sensibilidad en las coreografías mostradas por
las chicas bajo la música de Mozart y John Lennon. La copla y entrega de Francisco
Flecha, colaborador de esta casa, quien dice que los años no perdonan. No,
Flecha, los años dan la madurez, la sabiduría y la experiencia. La voz de carne
y verso de Manuela Roque. La voz de una mujer siempre dispuesta a colaborar.
Voz dulce para los tangos del arrabal y teñida de sangre, como el color de su
traje, por la masacre de Srebrenica, que aquel joven bosnio mutilado anheló para
que todo volviera a ser como antes. Como también anhelamos para la reconstrucción
de Haití.
Noche solidaria acariciada de
arriba abajo por la eterna sonrisa de Leonor González, a quien dije sí a
colaborar desde el primer momento. ¡Cuánto bueno de embrujo tienen las danzas
del grupo que ella dirige, Raqs Al-Farak!
Se recaudaron 752 euros ¿Pudieron
ser más? Evidentemente que sí, pero esa fue la respuesta generosa que tuvo el
pueblo de Montijo para con esta Gala Solidaria por Haití. Los que participamos
pusimos la disponibilidad en todo aquello que sabemos y podemos hacer.
El presidente de Cruz Roja, Pedro
José Soltero Villalobos, dijo que continuaba la “Fila
En los días previos a
En la despedida, poco antes de que
el público abandonase el Teatro Municipal insistí sobre el por qué de esta Gala
por Haití: “La soledad de los niños que han resistido a sus familias, buscando
una familia que ya no está. El dolor colectivo en las calles. La huella que
deja tras de sí la muerte. Las consecuencias del poder destructor de una
naturaleza desbocada”. Todo, absolutamente todo, fue por ti, Haití.





















