Declaración institucional del Presidente del Parlamento Extremeño con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer
El presidente del Parlamento de Extremadura quiere sumarse hoy a los actos de conmemoración del Día Internacional de la Mujer y a todas aquellas personas que luchan para erradicar la desigualdad por razón de género.
El lema escogido este año
por el Instituto de la Mujer de Extremadura, “La igualdad no es uniformidad, es
respeto a la diferencia”, nos obliga a reflexionar sobre el modelo social
imperante, que provoca la desigualdad de género, y sobre la naturaleza de la
lucha contra esta discriminación.
Como presidente del
Parlamento de Extremadura entiendo que existen elementos diferenciadores que
provocan la desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, y que sitúan
a éstas en un plano de inferioridad con respecto a ellos.
Algunas de estas
diferencias responden a prejuicios, estereotipos, principios o herencia
cultural que hemos recibido de generaciones anteriores y que perviven en
nuestra sociedad.
Ante estos elementos, la
sensibilización, la concienciación y la reivindicación social, son herramientas
efectivas que podemos utilizar para revertir esta situación.
En este caso, y sobre todo
en las primeras etapas de la vida de un ser humano, que es cuando se forja la
personalidad de un individuo, la familia, la educación y los medios de
comunicación, ostentan un papel primordial en la lucha contra la desigualdad.
De estos pilares sociales,
los dos primeros tienen la capacidad de inculcar en los más jóvenes valores y
principios que sustituyan aquellos que provocan la lacra de la discriminación
por cuestión de género.
Así mismo, los medios de
comunicación, por su capacidad de concienciación social y de denuncia, son
agentes culturales que pueden y deben colaborar en el cambio del modelo social
imperante.
Por supuesto, las
instituciones públicas tenemos la obligación de sumarnos a esta causa, y
cumplir con nuestro deber de proteger los derechos de toda la ciudadanía,
garantizando así la igualdad de oportunidades.
Por otro lado, la lucha
contra la discriminación ha conseguido hasta la fecha romper muchas barreras
que impiden la igualdad entre hombres y mujeres.
Pero observamos que muchos
de los aspectos culturales que nos diferenciaban, y que en gran medida han sido
adoptados por las mujeres sobre todo en el ámbito laboral, todavía no se han
incorporado en el rol masculino. En la actualidad, no todos los hombres han
asumido aspectos enriquecedores y esenciales que culturalmente se asociaban a
las mujeres, como la corresponsabilidad en las tareas domésticas o el cuidado
de los hijos de y de nuestros mayores.
Como presidente del Parlamento
de Extremadura, Cámara legislativa y representativa de todas las extremeñas y extremeños,
trabajo con denuedo para transmitir estos valores y transformar la sociedad que
representamos.
Pero entiendo además que
esta lucha debe focalizarse en aquellos aspectos que influyen en la desigualdad
entre hombres y mujeres y que responden a aspectos biológicos, como es, por
ejemplo, la maternidad.
Para que exista una
igualdad real y efectiva, debemos reivindicar que la maternidad es
imprescindible para la sostenibilidad de nuestra sociedad. Es un aspecto
diferenciador pero a la vez vital para nuestra existencia que, por norma
general, es sumamente apreciado en el ámbito personal y familiar.
Sin embargo, debemos
reconocer que este mismo aprecio no se da en el ámbito laboral. Es más, sigue
provocando una brecha que mantiene y perpetúa, en gran parte, la desigualdad entre
hombres y mujeres, reduciendo las oportunidades laborales y percibiendo
diferente salario por igual trabajo.
Por eso, como presidente
del Parlamento de Extremadura, quiero denunciar públicamente esta situación y
mostrar mi compromiso para erradicar esta injusticia social.
En Mérida, a 8 de marzo de
2012.
El lema escogido este año por el Instituto de la Mujer de Extremadura, “La igualdad no es uniformidad, es respeto a la diferencia”, nos obliga a reflexionar sobre el modelo social imperante, que provoca la desigualdad de género, y sobre la naturaleza de la lucha contra esta discriminación.
Como presidente del Parlamento de Extremadura entiendo que existen elementos diferenciadores que provocan la desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, y que sitúan a éstas en un plano de inferioridad con respecto a ellos.
Algunas de estas diferencias responden a prejuicios, estereotipos, principios o herencia cultural que hemos recibido de generaciones anteriores y que perviven en nuestra sociedad.
Ante estos elementos, la sensibilización, la concienciación y la reivindicación social, son herramientas efectivas que podemos utilizar para revertir esta situación.
En este caso, y sobre todo en las primeras etapas de la vida de un ser humano, que es cuando se forja la personalidad de un individuo, la familia, la educación y los medios de comunicación, ostentan un papel primordial en la lucha contra la desigualdad.
De estos pilares sociales, los dos primeros tienen la capacidad de inculcar en los más jóvenes valores y principios que sustituyan aquellos que provocan la lacra de la discriminación por cuestión de género.
Así mismo, los medios de comunicación, por su capacidad de concienciación social y de denuncia, son agentes culturales que pueden y deben colaborar en el cambio del modelo social imperante.
Por supuesto, las instituciones públicas tenemos la obligación de sumarnos a esta causa, y cumplir con nuestro deber de proteger los derechos de toda la ciudadanía, garantizando así la igualdad de oportunidades.
Por otro lado, la lucha contra la discriminación ha conseguido hasta la fecha romper muchas barreras que impiden la igualdad entre hombres y mujeres.
Pero observamos que muchos de los aspectos culturales que nos diferenciaban, y que en gran medida han sido adoptados por las mujeres sobre todo en el ámbito laboral, todavía no se han incorporado en el rol masculino. En la actualidad, no todos los hombres han asumido aspectos enriquecedores y esenciales que culturalmente se asociaban a las mujeres, como la corresponsabilidad en las tareas domésticas o el cuidado de los hijos de y de nuestros mayores.
Como presidente del Parlamento de Extremadura, Cámara legislativa y representativa de todas las extremeñas y extremeños, trabajo con denuedo para transmitir estos valores y transformar la sociedad que representamos.
Pero entiendo además que esta lucha debe focalizarse en aquellos aspectos que influyen en la desigualdad entre hombres y mujeres y que responden a aspectos biológicos, como es, por ejemplo, la maternidad.
Para que exista una igualdad real y efectiva, debemos reivindicar que la maternidad es imprescindible para la sostenibilidad de nuestra sociedad. Es un aspecto diferenciador pero a la vez vital para nuestra existencia que, por norma general, es sumamente apreciado en el ámbito personal y familiar.
Sin embargo, debemos reconocer que este mismo aprecio no se da en el ámbito laboral. Es más, sigue provocando una brecha que mantiene y perpetúa, en gran parte, la desigualdad entre hombres y mujeres, reduciendo las oportunidades laborales y percibiendo diferente salario por igual trabajo.
Por eso, como presidente del Parlamento de Extremadura, quiero denunciar públicamente esta situación y mostrar mi compromiso para erradicar esta injusticia social.
En Mérida, a 8 de marzo de 2012.




















