Brian · Lourdes León Gómez · Montijo
Desde
que conocí la triste noticia no he dejado de pensar en ello. Como madre que soy,
intento imaginar como deben sentirse sus padres, sus abuelos, sus hermanos, sus
amigos... y todos los vecinos de Lobón que lo vieron mil veces correr por sus
calles, como un niño más de los que alegran el paisaje y la vida cotidiana de
un pueblo.
Supongo
que es todo tan reciente, tan cruel, tan sin sentido, que no hay palabras de consuelo
capaces de alejar tanta tristeza. Soy creyente e imagino a Brian sonriente, tal
y como aparece en la foto que desde su colegio han distribuido a través de las redes
sociales y que pone cara y luz a la noticia. Imagino que sigue aún jugando, tal
y como nos dejó, alegre y despreocupado, como deberían sentirse todos los niños
del mundo, protegido de las sombras y los sinsabores que a veces nos asaltan a
los adultos, alejado de miedos y de inquietudes...
Frente
al dolor que puebla los hospitales, los campos de refugiados, los escenarios en
guerra... frente a los semblantes envejecidos de otros niños a los que les tocó
convivir con la violencia, la enfermedad o la marginación, el rostro y la
sonrisa de Brian, invitan a pensar que era un niño feliz, querido y afortunado
incluso por poder jugar libremente, a pesar de que eso precisamente lo haya
alejado de los que mas lo quieren. Cuando, como cada día, pase con el coche,
camino del trabajo, junto al escenario de tanta tragedia, imaginaré a Brian
así, sonriendo, jugando feliz junto a sus amigos, alborotando y soñando, con su
alma infantil siempre intacta, preservada de cualquier amenaza o temor. No
olvidaré tampoco, rezar una oración para que el dolor de sus
padres, abuelos y hermanos sea cada día un poco mas soportable.
Un abrazo y mis mas
sinceras condolencias para todos cuantos ya lo echan de menos.
Desde que conocí la triste noticia no he dejado de pensar en ello. Como madre que soy, intento imaginar como deben sentirse sus padres, sus abuelos, sus hermanos, sus amigos... y todos los vecinos de Lobón que lo vieron mil veces correr por sus calles, como un niño más de los que alegran el paisaje y la vida cotidiana de un pueblo.
Supongo que es todo tan reciente, tan cruel, tan sin sentido, que no hay palabras de consuelo capaces de alejar tanta tristeza. Soy creyente e imagino a Brian sonriente, tal y como aparece en la foto que desde su colegio han distribuido a través de las redes sociales y que pone cara y luz a la noticia. Imagino que sigue aún jugando, tal y como nos dejó, alegre y despreocupado, como deberían sentirse todos los niños del mundo, protegido de las sombras y los sinsabores que a veces nos asaltan a los adultos, alejado de miedos y de inquietudes...
Frente al dolor que puebla los hospitales, los campos de refugiados, los escenarios en guerra... frente a los semblantes envejecidos de otros niños a los que les tocó convivir con la violencia, la enfermedad o la marginación, el rostro y la sonrisa de Brian, invitan a pensar que era un niño feliz, querido y afortunado incluso por poder jugar libremente, a pesar de que eso precisamente lo haya alejado de los que mas lo quieren. Cuando, como cada día, pase con el coche, camino del trabajo, junto al escenario de tanta tragedia, imaginaré a Brian así, sonriendo, jugando feliz junto a sus amigos, alborotando y soñando, con su alma infantil siempre intacta, preservada de cualquier amenaza o temor. No olvidaré tampoco, rezar una oración para que el dolor de sus padres, abuelos y hermanos sea cada día un poco mas soportable.
Un abrazo y mis mas sinceras condolencias para todos cuantos ya lo echan de menos.

















