Martes, 20 de Enero de 2026

Actualizada Martes, 20 de Enero de 2026 a las 14:16:43 horas

| 315
Jueves, 11 de Febrero de 2010
Crónicas Cinéfagas

SHERLOCK

Les confesaré algo: jamás he leído una novela de Arthur Conan Doyle y, por tanto, mi relación con el personaje de SHERLOCK HOLMES no tiene ninguna rémora sentimental que me hiciera desconfiar a priori de la versión cinematográfica servida por un recuperado Guy Ritchie (después de casi arruinar su carrera mientras estuvo compartiendo lecho con Madonna). Debido a las muestras de (casi) indignación que algunos han mostrado hacia la película, parece que soy de los únicos que no tienen un Doctorado en “Sherlockholmismo”: de repente ha surgido de no se sabe dónde una caterva de puristas expertos en Conan Doyle que no han abierto un libro de este buen señor en su vida, molestos por ver a Sherlock Holmes haciendo artes marciales, por el poco creíble acento inglés de Robert Downey Jr. (los que la han visto en versión original, claro) o por el hecho de que Watson no sea un tipo rechoncho con bombín sino el guaperas de Jude Law. Pamplinas. En lo del acento, vale, puedo entenderlo, pero mi última preocupación cuando veo una película es si el acento del protagonista se ajusta a la realidad geográfica donde se ubica la historia. En cuanto a lo demás, no hace más que delatar a esos impostores que se las dan de saber mucho de Sherlock Holmes y no pueden hacer otra cosa que quedar en evidencia a poco que se investigue (o que hable con alguien que sí que tiene experiencia en la lectura de los textos de Arthur Conan Doyle): en ‘La aventura de la casa vacía’ (1901), el escritor describía cómo Sherlock Holmes se deshacía de un enemigo utilizando técnicas del Bartitsu (aunque lo escribió de manera incorrecta, “Baritsu”), un arte marcial desarrollado en Inglaterra entre 1898 y 1902 por un ingeniero británico que había pasado tres años viviendo en Japón. En cuanto a Watson, en las novelas es descrito como un exmilitar, un hombre de acción, y no el acompañante ñoño que el cine se ha encargado de establecer como imagen canónica del personaje.

Pero calibrar el éxito de una película en función del rango de fidelidad con respecto a su original (una novela, una serie de televisión, un videojuego, lo que sea) es algo de lo que nadie debería fiarse y, como ya dije, en este caso mis referencias eran insuficientes. Así que sólo me queda valorar el SHERLOCK HOLMES de Guy Ritchie por lo que es: una superproducción que no se empeña en demostrar que lo es, con un guión ágil y poco complicado que nos hace pensar en DOS HOMBRES Y UN DESTINO tanto como en ARMA LETAL (por mucho que la ambientación sea radicalmente distinta a la de aquellas), además de una nueva ocasión de lucimiento para el gigantesco Robert Downey Jr., demostrando otra vez aquí que, además de derrochar carisma y aptitudes actorales, posee recursos suficientes para resultar creíble como héroe de acción (no en vano el actor es en realidad practicante del estilo Wing Chun de Kung-fu). Tiene más virtudes (y algunos defectos, lógicamente), pero me quedo sin espacio. Quizá el mejor resumen que puedo hacer es que espero que haya más Sherlock Holmes en el futuro.
Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.