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Lunes, 05 de Diciembre de 2011

Música y programación

Cada momento del día requiere un tipo de música que nos ayude a realizar de manera más agradable las tareas cotidianas, según necesitemos centrarnos, activarnos o calmarnos. Podemos programar un día repleto de música siguiendo nuestros gustos, y lo mejor de todo, sin publicidad. Aquí va una sugerencia divertida para poner en práctica:
AL DESPERTAR: es el momento del día en el que estamos más receptivos a los aspectos espirituales de la música. El canto gregoriano y la música antigua puede ser una buena opción. La música de Hildegard o Palestrina, junto con el ruido de fondo de los pájaros,(quien tenga esa suerte), sería una buena manera de comenzar el día.
DESPUÉS DE DESAYUNAR: para ponernos a funcionar y ayudarnos a organizar el día, nada mejor que el equilibrio de la música barroca, por ejemplo Bach. Según recientes estudios, se ha demostrado que la música barroca estimula las capacidades de aprender, organizar y memorizar. Para una tarea más física es más recomendable la música de Vivaldi o de Mozart.
DESPUÉS DE COMER: la tradición española manda, y la siesta se convierte en algo esencial. Después tenemos que reactivarnos. Mendelssohn y su sinfonía 4 (italiana) es una buena elección. Aunque si hay alguien que prefiera quedarse en la "nebulosa mental" de la siesta, nada mejor que el concierto para clarinete de Mozart, que por algo fue elegido para formar parte de la banda sonora de Memorias de África.
DESPUÉS DEL TRABAJO: es el momento adecuado para escuchar música lenta. El sonido de una guitarra española o la voz de una soprano, harán desaparecer de nuestra mente todos los problemas del día, facilitando el viaje del trabajo-tensión al relax-corporal.
DURANTE LA CENA: la buena música, la buena comida y el buen vino forman un trío perfecto. Para ello, nada mejor que una música que no nos exija demasiado a nivel emocional y que sirva de fondo a una buena conversación y una buena digestión. Los cuartetos para cuerda de Schubert, una buena cantante de jazz como Ella Fitzgerald o Diana Krall nos adentrarán en ese estado que nos adormece y nos lleva a una realidad más serena en la que todo sabe mejor.
DESPUÉS DE LA CENA: es el momento de escuchar un poco de la música que escuchábamos cuando éramos jóvenes, que nos traerán a la mente buenos momentos y recuerdos inolvidables.
ANTES DE DORMIR: lo ideal para olvidar todos los problemas, es tumbarnos, apagar la luz y escuchar un movimiento lento de algunas de las composiciones para piano o cuartetos de cuerda de Mozart o Beethoven, los 2 genios de la música. Aunque últimamente he podido comprobar lo tranquilizante que puede resultar cantar una nana, no para la niña, que se duerme al minuto, sino para el que la canta.
CONCLUSIONES: 1.no debemos pasar por alto el poder transformador que puede suponer acompañar nuestra vida con una música adecuada a las necesidades. 2. Igual que ferrero rocher una buena música puede ayudarte a conseguir una velada especial, única e irrepetible. 3.Aún ando buscando la música anti-crisis...aunque creo que tiene que sonar a las escalas pentatónicas fusionadas con la música militar de barras y estrellas con un toque de la música de Beethoven, a ritmo del sonido de una gaviota de fondo, o lo que es lo mismo, China + EEUU + Alemania + Es-PP-aña...FELIZ FUSIÓN.

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