Norit, el borreguito
A mis lectores, que me han vuelto
a pedir que continúe formateando el disco duro de la memoria. A los que me
llaman y me paran por la calle dándome el alegrón del día. “Hijo, sigue
escribiendo así y por mucho tiempo”. En agradecimiento por cuánto reconfortan
los halagos, aquí va una nueva entrega del gozo que produce el patio de las
melancolías.
El chozo que ponía la Juani en
Navidad en la fuente del paseo. Abonad con Nitrato de Chile en la fachada de la
bodega de Alonso García. Pepe Piñero y te voy a decir un recao, primo. Ante los
truenos de las tormentas: Aplaca Señor tu ira, tu justicia y tu rigor. Dulce
Señor de mi vida, misericordia, Señor. La tripa y la pimienta para la matanza
del comercio de Juan Reyes. La espartería de Francisco Fuentes en la calle
Carrera. La pista de coches eléctricos portugueses pregonando en la Feria,
cochi en machi, cochi parachi. Mendo en la notaría. El Rosario de la Aurora. La
Joyailla. Los santos tapados en Cuaresma. El médico Paco Quintana de
montería. Las mariposas encendidas navegando sobre el aceite.
Los trasplantes y los fandangos
que ponía Antonio Sánchez en la
Posá. El fraile del puntero señalando el tiempo en la
farmacia de Tomás Domínguez. Luisito y Alfonso con las carteleras del cine
Emperatriz. Doña Rafaela Guisado y el coro de niñas cantando en la iglesia el
villancico “La mulita y el buey”. Los niños en el atrio besándole la mano a don
José Zambrano, el párroco. Los cangrejos del bar de Joaquín. Estudios Roma en
el bar Bético de mi amigo Carlín. Almacenes Pabón. Un paquete de Ideales,
llamado Caldo Gallina, otro de Celtas cortos y otro de cigarros negros
Peninsulares. El gran Fiti. La sastrería de Ana y su hijo Pedro Antolín. La
fábrica de algodón Cepansa.
Los buzones de correos con la
bandera española. Salazar inscribiendo un niño en el Registro Civil del
Juzgado. Los carros cargados de paja. Manolo el de las bicicletas. Los
pescadores de la Puebla
pregonando “Vamos, ¿no queréis? Sacad los platos que son baratos”. Si ves
hablando a una chica con Perdigón, no preguntes, que es chica del Pimentón. El
Teatro chino de Manolita Chen en la Feria. La camarada Juana del Viejo. La Arena, la Pana, el Cemento y el Águila.
El cante jondo de Fernando el Garbancero. La portentosa voz para la lírica de
Evelio Bautista. El bar Sanjo. La cafetería Mariola. La carbonería de Diego
Ruiz en la calle Reyes Huertas. La carpintería de Antoñé.
Don Andrés Mena dirigiendo “Los
sitios de Zaragoza”. Los confesionarios de la iglesia de San Pedro. Manolo
Paredes en la bodega despachando una media liebre. El cementerio de los burros.
El botellín de cerveza fresquita con un plato de chochitos en el kiosco del
parque. El caricato Germán Núñez, alías Pitorra. Las prácticas del carné de conducir
con Evaristo en el Seat 600. Núñez cobrando las letras del Banco Español de
Crédito. Morenito el de Telégrafos. Paquito el de los cupones. La carnicería de
María Cruz. El cura camino de la casa del difunto para hacer el entierro. Francisco
Antolín y el belén de Morante.
La fiambrera con tortilla de
patatas y filetes empanados, cuando íbamos al médico a Badajoz, de la que
dábamos cuenta en San Francisco o en el parque de Castelar. La burra atada a la
reja con los cántaros de leche en las aguaderas. Las hermanas Romero en la
procesión del Corpus. El mesón de Antoñito el granaino. Luis Molina, el
practicante, hirviendo la aguja y la jeringa en su estuche metálico antes de
ponerte la inyección. Alfonso del Viejo, el cobrador de la luz. El café de estraperlo.
Me he lavado el vestido, yo mi blusa me he lavado, lo he dejado muy blanquito,
muy sedoso me ha quedado, porque hemos usado Norit, el borreguito, de la
droguería y perfumería Fernando Pérez Palomo. Montijo fuma puro, la Puebla cajetilla y el
pueblo de Barbaño recoge las colillas. ¡Niña, el sillero!
A mis lectores, que me han vuelto a pedir que continúe formateando el disco duro de la memoria. A los que me llaman y me paran por la calle dándome el alegrón del día. “Hijo, sigue escribiendo así y por mucho tiempo”. En agradecimiento por cuánto reconfortan los halagos, aquí va una nueva entrega del gozo que produce el patio de las melancolías.
El chozo que ponía la Juani en Navidad en la fuente del paseo. Abonad con Nitrato de Chile en la fachada de la bodega de Alonso García. Pepe Piñero y te voy a decir un recao, primo. Ante los truenos de las tormentas: Aplaca Señor tu ira, tu justicia y tu rigor. Dulce Señor de mi vida, misericordia, Señor. La tripa y la pimienta para la matanza del comercio de Juan Reyes. La espartería de Francisco Fuentes en la calle Carrera. La pista de coches eléctricos portugueses pregonando en la Feria, cochi en machi, cochi parachi. Mendo en la notaría. El Rosario de la Aurora. La Joyailla. Los santos tapados en Cuaresma. El médico Paco Quintana de montería. Las mariposas encendidas navegando sobre el aceite.
Los trasplantes y los fandangos que ponía Antonio Sánchez en la Posá. El fraile del puntero señalando el tiempo en la farmacia de Tomás Domínguez. Luisito y Alfonso con las carteleras del cine Emperatriz. Doña Rafaela Guisado y el coro de niñas cantando en la iglesia el villancico “La mulita y el buey”. Los niños en el atrio besándole la mano a don José Zambrano, el párroco. Los cangrejos del bar de Joaquín. Estudios Roma en el bar Bético de mi amigo Carlín. Almacenes Pabón. Un paquete de Ideales, llamado Caldo Gallina, otro de Celtas cortos y otro de cigarros negros Peninsulares. El gran Fiti. La sastrería de Ana y su hijo Pedro Antolín. La fábrica de algodón Cepansa.
Los buzones de correos con la bandera española. Salazar inscribiendo un niño en el Registro Civil del Juzgado. Los carros cargados de paja. Manolo el de las bicicletas. Los pescadores de la Puebla pregonando “Vamos, ¿no queréis? Sacad los platos que son baratos”. Si ves hablando a una chica con Perdigón, no preguntes, que es chica del Pimentón. El Teatro chino de Manolita Chen en la Feria. La camarada Juana del Viejo. La Arena, la Pana, el Cemento y el Águila. El cante jondo de Fernando el Garbancero. La portentosa voz para la lírica de Evelio Bautista. El bar Sanjo. La cafetería Mariola. La carbonería de Diego Ruiz en la calle Reyes Huertas. La carpintería de Antoñé.
Don Andrés Mena dirigiendo “Los sitios de Zaragoza”. Los confesionarios de la iglesia de San Pedro. Manolo Paredes en la bodega despachando una media liebre. El cementerio de los burros. El botellín de cerveza fresquita con un plato de chochitos en el kiosco del parque. El caricato Germán Núñez, alías Pitorra. Las prácticas del carné de conducir con Evaristo en el Seat 600. Núñez cobrando las letras del Banco Español de Crédito. Morenito el de Telégrafos. Paquito el de los cupones. La carnicería de María Cruz. El cura camino de la casa del difunto para hacer el entierro. Francisco Antolín y el belén de Morante.
La fiambrera con tortilla de patatas y filetes empanados, cuando íbamos al médico a Badajoz, de la que dábamos cuenta en San Francisco o en el parque de Castelar. La burra atada a la reja con los cántaros de leche en las aguaderas. Las hermanas Romero en la procesión del Corpus. El mesón de Antoñito el granaino. Luis Molina, el practicante, hirviendo la aguja y la jeringa en su estuche metálico antes de ponerte la inyección. Alfonso del Viejo, el cobrador de la luz. El café de estraperlo. Me he lavado el vestido, yo mi blusa me he lavado, lo he dejado muy blanquito, muy sedoso me ha quedado, porque hemos usado Norit, el borreguito, de la droguería y perfumería Fernando Pérez Palomo. Montijo fuma puro, la Puebla cajetilla y el pueblo de Barbaño recoge las colillas. ¡Niña, el sillero!





















