Visam y Catalina · María Amparo Ramos Sánchez · México
Orgullosa,
así es como me siento cuando te nombro, abuela.
Catalina
Ramos Casillas, era mi abuela, para mi uno de los grandes pilares en mi vida y
mi ejemplo a seguir. Siempre voy a llevar en mi corazón las historias que
tantas veces nos conto sobre Vicente, su Vicente, cuando nos hablaba de él
cambiaba la luz de ojos y se volvían ojos de enamorada, de admiración y de
ternura.
Recuerdo
su sonrisa, porque siempre que le hablabas o la mirabas iba con una sonrisa en
la boca, su manera de contestar al teléfono, siempre despistada y por ese despiste
siempre estaba buscando su monedero o su bastón, los cuales podías encontrar en
los lugares más recónditos de su casa. Siempre tenias la Puebla en la boca, a
tus hermanas, el trabajo de la dulcería, de “La Española”, de la casa de la
calle Iglesia, en esa casa donde me crie y que tanto añoro.
Gracias
abuela, por siempre hablar del abuelo como lo hacías, por cuidar a tus nueve hijos
con la valentía que lo hiciste, siempre adelante sin caer, así nos enseñaste a ser.
Gracias
por la ilusión de siempre tenerlos juntos y de hacer que nunca se separaran.
Gracias
por aquel viaje a Guadalupe donde nos llevaste a todos, y nos pediste a los nietos
un día para ti, por la ilusión que ponías y nos trasmitías para esas cosas y
por siempre hacerme creer que hablabas con los Reyes Magos en la terraza de tu
piso y con eso convencerme de portarme mejor.
Tendría
que darte las gracias por tantas cosas y tantos momentos que me quedo sin palabras,
porque aún me cuesta hablar de ti, aun sigo sintiendo tu ausencia como si
fuera el primer día. Ausencia que se me suma con la de mi madre, tu hija
Amparito, se pasa un poco sabiendo que estáis los tres juntos.
De
ella que puedo decir… aquí si me quedo sin palabras. Sé que vuestra luz y
vuestro amor nos acompañaran por el resto de nuestras vidas. La presentación
del libro de Visam me ha hecho si cabe pensar más en vosotros.
Gracias
de nuevo a Manuel García Cienfuegos, a Juan Carlos Molano, a Pepe Melara y
Manuela Roque, a todas las personas que están colaborando para este acto en
Puebla, mi Puebla, a mis tíos, y sobre todo a mi tío Vicente.
GRACIAS.
Orgullosa, así es como me siento cuando te nombro, abuela.
Catalina Ramos Casillas, era mi abuela, para mi uno de los grandes pilares en mi vida y mi ejemplo a seguir. Siempre voy a llevar en mi corazón las historias que tantas veces nos conto sobre Vicente, su Vicente, cuando nos hablaba de él cambiaba la luz de ojos y se volvían ojos de enamorada, de admiración y de ternura.
Recuerdo su sonrisa, porque siempre que le hablabas o la mirabas iba con una sonrisa en la boca, su manera de contestar al teléfono, siempre despistada y por ese despiste siempre estaba buscando su monedero o su bastón, los cuales podías encontrar en los lugares más recónditos de su casa. Siempre tenias la Puebla en la boca, a tus hermanas, el trabajo de la dulcería, de “La Española”, de la casa de la calle Iglesia, en esa casa donde me crie y que tanto añoro.
Gracias abuela, por siempre hablar del abuelo como lo hacías, por cuidar a tus nueve hijos con la valentía que lo hiciste, siempre adelante sin caer, así nos enseñaste a ser.
Gracias por la ilusión de siempre tenerlos juntos y de hacer que nunca se separaran.
Gracias por aquel viaje a Guadalupe donde nos llevaste a todos, y nos pediste a los nietos un día para ti, por la ilusión que ponías y nos trasmitías para esas cosas y por siempre hacerme creer que hablabas con los Reyes Magos en la terraza de tu piso y con eso convencerme de portarme mejor.
Tendría que darte las gracias por tantas cosas y tantos momentos que me quedo sin palabras, porque aún me cuesta hablar de ti, aun sigo sintiendo tu ausencia como si fuera el primer día. Ausencia que se me suma con la de mi madre, tu hija Amparito, se pasa un poco sabiendo que estáis los tres juntos.
De ella que puedo decir… aquí si me quedo sin palabras. Sé que vuestra luz y vuestro amor nos acompañaran por el resto de nuestras vidas. La presentación del libro de Visam me ha hecho si cabe pensar más en vosotros.
Gracias de nuevo a Manuel García Cienfuegos, a Juan Carlos Molano, a Pepe Melara y Manuela Roque, a todas las personas que están colaborando para este acto en Puebla, mi Puebla, a mis tíos, y sobre todo a mi tío Vicente.
GRACIAS.

















