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Lunes, 14 de Noviembre de 2011

Una de romanos y otra de rumanos

Hace más o menos tres siglos sufrimos la invasión de los romanos. Como toda invasión, se produjo de forma traumática y se luchó contra los lusitanos que eran los pobladores que por aquellas fechas moraban por Extremadura. De aquella época era Viriato, pastor lusitano del que se cuenta que nació por la comarca de la Vera, concretamente en el pueblo de Guijo de Santa Bárbara, y luchó por toda la zona norte de la provincia de Cáceres, muriendo por la zona de la comarca trujillana y enterrándose en la sierra de Santa Cruz según cuenta la leyenda. Los romanos se asentaron en la península y establecieron una división territorial en la que Mérida tuvo una importancia fundamental como capital de toda una región que ocupaba casi toda Portugal y parte de Castilla. Los romanos que se quedaron aquí un tiempo, nos dejaron una obra civil que no ha sido superada en los siglos siguientes por ninguno de los pobladores que hemos tenido por estas tierras y la prueba es que la mayor parte de los puentes, acueductos o calzadas que encontramos por nuestra región fueron construidas por ellos y utilizadas posteriormente por los que vinieron después. Incluso muchos de los monumentos y construcciones civiles romanas que se han ido estropeando con el paso del tiempo estarían todavía en pie si no hubieran sido reutilizados sus sillares en otro tipo de construcciones de carácter menos civil y más privado. Ya pasados los siglos y tras unas cuantas invasiones (entre ellas las de los moros), nos plantamos en el siglo XXI en el que otra “invasión” de nombre parecida pero de costumbres más nómadas se ha introducido en nuestra tierra y también nos está dejando huella aunque en este caso de otro tipo menos agradable. Cuando los españoles en los años 60 del pasado siglo tuvieron que emigrar a Suiza y Alemania, el éxodo estuvo perfectamente controlado a estos países y fueron los que tenían que ir en las condiciones idóneas que se podían considerar para aquellas fechas. Desafortunadamente para nosotros, la emigración que se ha producido aquí en Extremadura se está realizando en unas condiciones vergonzosas en pleno siglo XXI. Los rumanos que viajan a España, vienen acompañados de sus hijos y aunque se les obliga a escolarizarse, no asisten a clase y en muchos de ellos  se ha invertido dinero dando libros y material que posteriormente no se vuelve a saber de él. Muchos de ellos viven en peores condiciones que las que seguro encontró el mismísimo Viriato al que hacíamos referencia antes. Cuando levantan el campamento queda suciedad (no entiendo la razón por la que no se les obliga a dejar la zona tal y como la encontraron) que va en detrimento del sitio en el que acampan, fundamentalmente en el río Guadiana al que por esta comarca tantas y tantas veces se le da la espalda. Viajan en viejas furgonetas con un número de usuarios increíblemente superior al que pueden llevar (que te entalle la guardia Civil con tu coche con la ITV caducada o con una persona más de los que admite, que verás como te preparan) y si te das una vuelta por las zonas de recolección de olivos, verás a muchos de los niños que fueron a recoger los libros al colegio dedicados a la recolección de la aceituna que al fin y al cabo es más lucrativa. En fin, me río yo de la campaña que anuncian de control en las carreteras secundarias.

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