Educación Pública de Tod@s y para Tod@s
En estos días el tema de la educación pública ocupa a los medios de comunicación, y preocupa a la ciudadanía y a la comunidad educativa extremeña.
Las medidas educativas adoptadas por varias comunidades gobernadas por la derecha política, recortando profesorado y recursos a la escuela pública con la excusa de la crisis económica, ha puesto en pie de guerra a sindicatos, asociaciones de madres y padres y alumnado. En el fondo se trata de una batalla ideológica de primer orden, la lucha de dos modelos educativos por imponerse en la sociedad española. El modelo de la gestión privada de la enseñanza y el modelo de enseñanza pública de todos y para todos. Seguramente ustedes lectores habrán visto en los noticiarios que en Chile los estudiantes y profesores están en huelga desde hace unos meses. Lo que piden es simplemente lo que ya tenemos aquí, una educación laica, inclusiva, suficientemente financiada por el Estado. Y que los centros privados se sometan a las reglas del Estado, que no puedan seleccionar arbitrariamente a los alumnos y que no se lucren con la enseñanza.
Resultan demoledoras las declaraciones de Franklin Lobos el exfutbolista internacional chileno, minero que fue rescatado hace un año:"El fútbol chileno no es bien pagado. Eso me llevo a la mina, mi hija estudia y tengo cosas que pagar". Y es que estudiar en Chile, en la Universidad, es muy caro, con un sistema parecido al de los Estados Unidos, que conocemos por las películas, donde las familias que pueden, que no son todas ni mucho menos, tienen que ahorrar durante muchos años si quieren que sus hijos vayan a la Universidad. Obviamente las clases pudientes no tienen estos problemas.
Pues bien lo que tenemos en España es un sistema “europeo” de enseñanza pública, financiada con impuestos (que no gratuita), solidaria, de calidad, que garantiza moderadamente bien la igualdad de oportunidades. Que lo que cada persona vaya a ser en la vida dependa de su capacidad y esfuerzo, sin desventajas de salida. Que la situación económica y social de las familias no condicione decisivamente y sin remedio la vida futura de nuestros hijos e hijas.
Para eso la escuela pública debe impartir una enseñanza de calidad para todos. Por eso es tan importante que el profesorado pueda disponer de horas de preparación de clases, de coordinación de equipos, para desdobles en ciencias y en idiomas, para formarse en TIC y en idiomas. Es necesario que los profesores trabajen mejor, lo que no significa trabajar menos. Que puedan dedicar parte de su horario a las tareas que mejoran su labor. La educación para las familias no es un gasto sino una inversión de futuro para sus hijos. Y para los estados también. Se equivocan quienes quieren justificar la degradación de la escuela pública como una consecuencia inevitable de la crisis económica. Hay que priorizar las necesidades, porque dinero hay, y si no que se revise la fiscalidad y se mejore la lucha contra el fraude.
En España, y en Extremadura, estamos en una situación privilegiada, con un sistema educativo bastante aceptable, que evidentemente tiene algunos desequilibrios que se deben corregir con dedicación, con trabajo y con el esfuerzo de todos. Los recortes van en el sentido contrario, el de la degradación de la escuela pública.
Si no cambiamos el rumbo lo lamentaremos. Por eso muchos nos hemos manifestado en Madrid el pasado sábado 22 de octubre, por una Educación Pública de Tod@s y para Tod@s. Con nuestras camisetas verdes.
En estos días el tema de la educación pública ocupa a los medios de comunicación, y preocupa a la ciudadanía y a la comunidad educativa extremeña.
Las medidas educativas adoptadas por varias comunidades gobernadas por la derecha política, recortando profesorado y recursos a la escuela pública con la excusa de la crisis económica, ha puesto en pie de guerra a sindicatos, asociaciones de madres y padres y alumnado. En el fondo se trata de una batalla ideológica de primer orden, la lucha de dos modelos educativos por imponerse en la sociedad española. El modelo de la gestión privada de la enseñanza y el modelo de enseñanza pública de todos y para todos. Seguramente ustedes lectores habrán visto en los noticiarios que en Chile los estudiantes y profesores están en huelga desde hace unos meses. Lo que piden es simplemente lo que ya tenemos aquí, una educación laica, inclusiva, suficientemente financiada por el Estado. Y que los centros privados se sometan a las reglas del Estado, que no puedan seleccionar arbitrariamente a los alumnos y que no se lucren con la enseñanza.
Resultan demoledoras las declaraciones de Franklin Lobos el exfutbolista internacional chileno, minero que fue rescatado hace un año:"El fútbol chileno no es bien pagado. Eso me llevo a la mina, mi hija estudia y tengo cosas que pagar". Y es que estudiar en Chile, en la Universidad, es muy caro, con un sistema parecido al de los Estados Unidos, que conocemos por las películas, donde las familias que pueden, que no son todas ni mucho menos, tienen que ahorrar durante muchos años si quieren que sus hijos vayan a la Universidad. Obviamente las clases pudientes no tienen estos problemas.
Pues bien lo que tenemos en España es un sistema “europeo” de enseñanza pública, financiada con impuestos (que no gratuita), solidaria, de calidad, que garantiza moderadamente bien la igualdad de oportunidades. Que lo que cada persona vaya a ser en la vida dependa de su capacidad y esfuerzo, sin desventajas de salida. Que la situación económica y social de las familias no condicione decisivamente y sin remedio la vida futura de nuestros hijos e hijas.
Para eso la escuela pública debe impartir una enseñanza de calidad para todos. Por eso es tan importante que el profesorado pueda disponer de horas de preparación de clases, de coordinación de equipos, para desdobles en ciencias y en idiomas, para formarse en TIC y en idiomas. Es necesario que los profesores trabajen mejor, lo que no significa trabajar menos. Que puedan dedicar parte de su horario a las tareas que mejoran su labor. La educación para las familias no es un gasto sino una inversión de futuro para sus hijos. Y para los estados también. Se equivocan quienes quieren justificar la degradación de la escuela pública como una consecuencia inevitable de la crisis económica. Hay que priorizar las necesidades, porque dinero hay, y si no que se revise la fiscalidad y se mejore la lucha contra el fraude.
En España, y en Extremadura, estamos en una situación privilegiada, con un sistema educativo bastante aceptable, que evidentemente tiene algunos desequilibrios que se deben corregir con dedicación, con trabajo y con el esfuerzo de todos. Los recortes van en el sentido contrario, el de la degradación de la escuela pública.
Si no cambiamos el rumbo lo lamentaremos. Por eso muchos nos hemos manifestado en Madrid el pasado sábado 22 de octubre, por una Educación Pública de Tod@s y para Tod@s. Con nuestras camisetas verdes.




















