Lunes, 09 de Marzo de 2026

Actualizada Lunes, 09 de Marzo de 2026 a las 13:36:11 horas

Julia Coco Castón | 158
Lunes, 24 de Octubre de 2011

Desde la Biblioteca Municipal · Julia Coco Castón

Desde la Biblioteca Municipal de Montijo queremos agradecer a la Sra. Sánchez Ágreda  el reconocimiento que hace de las condiciones y servicios que ofrece la Biblioteca para el uso y disfrute de sus instalaciones. Es también de agradecer su carta en el sentido de la publicidad que hace del mal estado en que se encuentran algunos libros del fondo. En algunos casos es debido a su “uso”, a que ya tienen bastantes años, lo que es de alabar: la Biblioteca viene prestándolos de forma continua y siguen estando en vigor, no está en absoluto desfasado su fondo. Algunos han “desaparecido”… o no se encuentran. A ver si entre todos logramos educar a los usuarios en el respeto y amor a los libros y conseguimos que tomen conciencia de que son para uso de TODOS. Así, por un lado no los rayarán, no los recortarán, subrayarán o mutilarán; sin olvidar que sobre los libros ( nos decían de pequeños) no se come o toman bebidas que puedan mancharlos; que no se doblan como las revistas de “Interviú”, pasta con pasta, despegando y rompiendo lomos y cuadernillos; que no se doblan los picos de las páginas para señalar dónde se dejó la lectura: existen para eso multitud de preciosos marcapáginas — incluidos los que la creatividad individual pueda fabricarse al gusto. Y, sobre todo, los libros se devuelven en el plazo establecido; sin que haya que requerirlos durante años sin obtener respuesta. Porque no son de uno, sino de toda la comunidad que es la que sale perjudicada. Cuando se devuelven, se hace en el mismo estado en que se tomaron: sin deterioro por un uso inadecuado o despectivo. Y, mucho menos, se sustraen, llevándoselos uno para casa; pues, en el mejor de los casos, solo sirven a quien se los apropió privando al resto de su disfrute. Y, en el peor de los casos, una vez terminado el trabajo obligatorio para el que se llevaron, acaban en cualquier solar abandonado, teniendo que ser devueltos por los albañiles que los encontraron, en el estado “repugnante” no solo de rotura o desgaste: llenos de óxido, moho o roídos por el perro, que no encontró mejor juguete que el libro que abandonamos en cualquier rincón y que ahora nos avergüenza devolver. Y esto no es literatura: es tan real como la vida misma.


Por otro lado, no podemos obviar que el fondo de una Biblioteca Municipal no puede compararse con el de Bibliotecas del Estado como las de Mérida o Badajoz, puestas de ejemplo. Se nutre de las aportaciones de la Diputación Provincial que corresponda, del presupuesto Municipal y de escasas donaciones, que son siempre de agradecer. Pero es que el aumento del presupuesto jamás daría para satisfacer la totalidad de la demanda de los usuarios, por más que tuviéramos la gran fortuna de que se multiplicara logarítmicamente. La razón es obvia: de cada ejemplar pueden tenerse uno o dos a lo sumo. Si, como viene siendo habitual, son 15 o 20 niños de una clase quienes lo precisan, todos a la vez, y todos lo retienen hasta que pase el examen… rara vez van a poder servirse 20 volúmenes de un mismo título. Ni la Biblioteca Nacional dispone de tal variedad. Primero porque es antieconómico y mermaría la capacidad de adquirir, ampliar o actualizar el fondo. Y segundo porque no habría sitio en las Bibliotecas para albergar tal cantidad de cada título. ¡Ojalá!


También de pequeños nos enseñaban a leer el libro recomendado, hacer su ficha y retener en la memoria lo necesario para pasar la prueba sobre su lectura. ¿Tanto hemos avanzado que hoy ya no es así?


Con los Temarios de oposiciones pasa tanto de lo mismo: suelen desfasarse continuamente. Porque sufren modificaciones a cada convocatoria. Con lo cual no puede pretenderse que la Biblioteca los tenga siempre actualizados. Es responsabilidad del opositor proveerse de los recursos necesarios para su formación a la hora de acceder a un puesto de trabajo. Sabemos que es un gasto. Pero un gasto inexcusable.


Las “novedades” suelen ser difíciles de encontrar en la Biblioteca. Otra cosa es que, con tiempo, los colegios nos adviertan de las lecturas recomendadas, antes de que acabe el curso. Así se prevería la adquisición de las mismas y al inicio del siguiente curso podrían encontrarse en la Biblioteca. Para un uso racional y con la debida rotación entre los usuarios. Para los adultos no suele haber dificultad en acceder a las novedades. El problema sigue siendo la rotación, el incumplimiento de los plazos…


En cuanto a obras clásicas o perennes, haberlas haylas. O las hubo. Si el lector ha llegado hasta aquí, sabrá concluir qué fue de ellas. Y no vale decir “¿Y yo qué tengo que ver con eso? Porque en cualquier momento todos somos usuarios de la Biblioteca. O nuestros hijos, a los que estamos obligados a educar. Por eso, desde la Biblioteca Municipal siempre se anima a ir formando cada uno su pequeña biblioteca privada. Si no uno o dos libros al mes, alguno de vez en cuando. Otros caprichos son más caros en todos los sentidos y solemos costearlos con gusto. No hay que olvidar que la mejor inversión es siempre la que se hace en Cultura. Y con esta práctica también se contribuye a inculcar a los que nos siguen ese amor por el libro, la cultura y el conocimiento. Respetarán y valorarán lo que tienen, lo suyo y lo público, solo si saben el esfuerzo que cuesta conseguirlo.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.