Protocolo Judicial injusto · Alejandro Martínez Pajuelo · Montijo
Leyendo la carta de D. Manuel Galván Berjano del 29 de
enero, publicada en el Diario HOY, no sólo nos hemos visto reflejados en ella,
sino que suscribimos toda su exposición y nos unimos a sus protestas que son
muy justas.
El pasado 15 de diciembre perdimos un hijo de 31 años, también inesperadamente,
haciendo deporte en las pistas, y también hemos sido "víctimas"
de ese frío protocolo sin un ápice de sentimiento y humanidad.
Pasado el terrible y doloroso impacto con el bloqueo mental que produce, y con
un dolor tan inmenso que llevamos y llevaremos siempre, nos hacemos las
siguientes preguntas que esperamos que se nos contesten o se nos dé una
explicación: ¿Por qué si nuestro hijo falleció a las dos de la tarde, a pocos
metros de su casa y siendo él mismo y su familia muy conocidos en Montijo, no
se nos comunicó hasta hora y media más tarde? ¿Por qué cuándo desde su telefóno
la Guardia Civil llamó y al contestar su padre se le colgó sin más
explicaciones? ¿Por qué no se nos dejó estar al lado de nuestro hijo,en las
cuatro horas largas que permaneció su cuerpo tendido en las pistas, si
había fallecido de muerte natural, con el engaño de que ya se nos avisaría? ¿Y
por qué cuando se nos avisó su cuerpo iba camino de Badajoz en un frío furgón
judicial sin que sus padres ni nadie de su familia pudiera acompañarlo? Si
todas estas actuaciones tienen que ser así, maldito sea ese "protocolo
judicial" que aumenta la impotencia y el inmenso dolor de tan terrible
desgracia. ¿Cómo se actuaría en el caso de ser un familiar de alguna autoridad
judicial? Habría que verlo, aunque, aún desde nuestro dolor y rabia, no se lo
deseamos a nadie.
Leyendo la carta de D. Manuel Galván Berjano del 29 de
enero, publicada en el Diario HOY, no sólo nos hemos visto reflejados en ella,
sino que suscribimos toda su exposición y nos unimos a sus protestas que son
muy justas.
El pasado 15 de diciembre perdimos un hijo de 31 años, también inesperadamente,
haciendo deporte en las pistas, y también hemos sido "víctimas"
de ese frío protocolo sin un ápice de sentimiento y humanidad.
Pasado el terrible y doloroso impacto con el bloqueo mental que produce, y con un dolor tan inmenso que llevamos y llevaremos siempre, nos hacemos las siguientes preguntas que esperamos que se nos contesten o se nos dé una explicación: ¿Por qué si nuestro hijo falleció a las dos de la tarde, a pocos metros de su casa y siendo él mismo y su familia muy conocidos en Montijo, no se nos comunicó hasta hora y media más tarde? ¿Por qué cuándo desde su telefóno la Guardia Civil llamó y al contestar su padre se le colgó sin más explicaciones? ¿Por qué no se nos dejó estar al lado de nuestro hijo,en las cuatro horas largas que permaneció su cuerpo tendido en las pistas, si había fallecido de muerte natural, con el engaño de que ya se nos avisaría? ¿Y por qué cuando se nos avisó su cuerpo iba camino de Badajoz en un frío furgón judicial sin que sus padres ni nadie de su familia pudiera acompañarlo? Si todas estas actuaciones tienen que ser así, maldito sea ese "protocolo judicial" que aumenta la impotencia y el inmenso dolor de tan terrible desgracia. ¿Cómo se actuaría en el caso de ser un familiar de alguna autoridad judicial? Habría que verlo, aunque, aún desde nuestro dolor y rabia, no se lo deseamos a nadie.




















