Un cuento de Verano · Mario López Sánchez · Gernsbach (Alemania)
Lo
que va a leer es una historia de ficción:
“Imaginen por un
momento que el alcalde de Montijo quiere que todos los niños de la localidad
puedan disponer de línea Wifi gratis. Imaginen también que en la Puebla ya
existe ese servicio de conexión libre a internet (aunque eso va a ser mucho
imaginar) Entonces el hombre, con toda su buena voluntad, se pone en contacto
con las empresas de suministros de telecomunicaciones y pide un presupuesto. A
los pocos días le llega la carta con los números, y se da cuenta de que el
ayuntamiento de Montijo, al contrario que el de la Puebla, no tiene dinero para
que todos sus niños disfruten de Wifi gratis. Pero entonces se le ocurre una
cosa: ¿Y si les robamos la señal a los de la Puebla? Dicho y hecho. El alcalde,
con su concejal de cultura al frente, consiguen amplificar la señal para que
los montijanos puedan tener gratis el internet que por el contrario han de
pagar los contribuyentes de la Puebla de la Calzada. Pero un día el alcalde de
la Puebla se entera, y denuncia al alcalde de Montijo. Pasa el tiempo y el
asunto llega a los tribunales. Para defenderse, el alcalde de Montijo dice que
Internet es un derecho global, que la información es fundamental para ejercer
la libertad y que por consiguiente todos los ciudadanos tienen derecho a
disfrutar de una conexión básica. Entonces el juez dicta sentencia, pero antes
le dice; mire usted, no le falta razón en su exposición. Pero en este País
existen unas leyes que son para todos de obligado cumplimiento, y sobre las que
no se pueden hacer excepciones. Sería injusto que yo no le condenara mientras
que otros pueblos se esfuerzan para pagar el servicio que ustedes han robado.
¿Puede entenderlo?
El alcalde, cabizbajo asume la sentencia.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.”
Ahora vayamos al mundo
real: Imaginen por un momento que el alcalde de Montijo quiere que todos los
niños del pueblo disfruten de obras culturales cinematográficas recién
estrenadas y de forma gratuita…
Dedicado especialmente
y con todos mis respetos a los Srs. Fernando García, a JJ González y a Luisa
Moreno.
Lo
que va a leer es una historia de ficción:
“Imaginen por un
momento que el alcalde de Montijo quiere que todos los niños de la localidad
puedan disponer de línea Wifi gratis. Imaginen también que en la Puebla ya
existe ese servicio de conexión libre a internet (aunque eso va a ser mucho
imaginar) Entonces el hombre, con toda su buena voluntad, se pone en contacto
con las empresas de suministros de telecomunicaciones y pide un presupuesto. A
los pocos días le llega la carta con los números, y se da cuenta de que el
ayuntamiento de Montijo, al contrario que el de la Puebla, no tiene dinero para
que todos sus niños disfruten de Wifi gratis. Pero entonces se le ocurre una
cosa: ¿Y si les robamos la señal a los de la Puebla? Dicho y hecho. El alcalde,
con su concejal de cultura al frente, consiguen amplificar la señal para que
los montijanos puedan tener gratis el internet que por el contrario han de
pagar los contribuyentes de la Puebla de la Calzada. Pero un día el alcalde de
la Puebla se entera, y denuncia al alcalde de Montijo. Pasa el tiempo y el
asunto llega a los tribunales. Para defenderse, el alcalde de Montijo dice que
Internet es un derecho global, que la información es fundamental para ejercer
la libertad y que por consiguiente todos los ciudadanos tienen derecho a
disfrutar de una conexión básica. Entonces el juez dicta sentencia, pero antes
le dice; mire usted, no le falta razón en su exposición. Pero en este País
existen unas leyes que son para todos de obligado cumplimiento, y sobre las que
no se pueden hacer excepciones. Sería injusto que yo no le condenara mientras
que otros pueblos se esfuerzan para pagar el servicio que ustedes han robado.
¿Puede entenderlo?
El alcalde, cabizbajo asume la sentencia.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.”
Ahora vayamos al mundo
real: Imaginen por un momento que el alcalde de Montijo quiere que todos los
niños del pueblo disfruten de obras culturales cinematográficas recién
estrenadas y de forma gratuita…
Dedicado especialmente
y con todos mis respetos a los Srs. Fernando García, a JJ González y a Luisa
Moreno.





















