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Viernes, 05 de Agosto de 2011

Música y baile

Sumergidos en el verano, el descanso, el calor...llega el momento de hacer o deshacer los propósitos o despropósitos que la "ajetreada vida" no nos ha dejado realizar en lo que llevamos de año. La música invoca la presencia de la danza, para que así podamos "encontrar nuestro propio ritmo" y "estar en armonía". Hay que intentar "no perder el ritmo" y "unirse al baile".  
El acto de bailar es un modo de afirmar que no somos simplemente individuos pasivos sobre los que recaen diversos acontecimientos, sino que tomamos parte de forma activa en los cambios y vueltas que la vida da inevitablemente. El baile nos obliga a ser flexibles, haciendo música con todo nuestro cuerpo. ¿Cómo nos gusta movernos? ¿Tenemos una idea mental de nosotros mismos cuando bailamos? Es el momento de comprobarlo: pongamos una música, cerremos los ojos y hagamos un movimiento o gesto que nos venga a la cabeza, aunque sólo se muevan nuestras manos. Como saben los bailarines de flamenco, no hay nada más expresivo que un movimiento con las manos. Cuando la música sea la adecuada, encontraremos de forma natural nuestros propios gestos. (creo que el presidente ruso Dimitri Medvedev aún se encuentra en esta etapa de búsqueda). Incluso las relaciones se pueden ver como una danza: momentos en el que la relación se estrecha y momentos de distanciamiento, posición espalda-espalda / cara-cara, coreografías individuales-grupales, bailes con distintas músicas, bailes sin música...(quien quiera aportar alguna más, puede hacerlo). Algunas veces el baile tiene un carácter tan libre y alegre como la música de los años 80, y en otras ocasiones es tan intenso como el flamenco.
Para poder bailar bien debemos ir al tiempo con la música, sin retrasarnos ni adelantarnos, preparados para dar el siguiente paso en el momento justo. El buen baile y saber vivir bien el momento, muchas veces se entrecruzan, quizá sea ésta una de las razones del éxito de las academias de baile locales y "mira quien baila" nacionales.
Baila cuando te encuentres mal, baila en medio de la lucha, baila en la celebración, baila para ser libre... En las comunidades gitanas de Rumanía es tradición bailar sobre la tumba de un amigo que acaba de ser enterrado. En la tradición española del flamenco se dice que los mejores bailarines siempre tienen a la muerte descansando sobre sus hombros, y cuánto más viejo sea el bailarín, más grande es la victoria de la vitalidad, del júbilo y de la vida ante la muerte.
Seguro que en algún momento de la lectura ha aparecido en nuestra mente el tema de la cantante Alaska: "Bailando, me paso el día bailando...tengo los huesos desencajados y el fémur tengo muy dislocado...tengo el cuerpo muy mal pero una gran vida social...baila todo el día con o sin compañía...bailando...". Una canción que encierra toda una filosofía de vida, y que le hizo convertirse en la canción del verano de aquel maravilloso año del 82.
FELIZ BAILE...

Sólo puedo creer en un dios que sepa bailar. (NIETZSCHE)

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