Por fin... a la playa
Es cierto que aún no nos está “pegando la caló” como es debido. Pero no es menos cierto que lo que es en verano, estamos ya. Y que en cualquier momento nos va arrear fuerte, también. Por si acaso, yo me marcho a la playa. El primer tramo porque el segundo será en Septiembre, que es un mes que me gusta mucho más, sin agobios y con mejores sitios donde poner la toalla.
Que le voy a hacer, soy del cada día más numeroso grupo de gente que tiene que tirar de familia o amigos para que le salga más barato. Pero los doce o quince días no me los va a quitar nadie y dejo otros 10 días para Septiembre. Los hay, yo los conozco, que se apuntan a un Crucero, suben y bajan volcanes con un calor del carajo, se pasean por Pueblos llenos de gays y lesbianas que esperemos no se les haya pegado algo, se “jartan” de copas con el todo incluido del barquito donde puedes comer hasta reventar sea la hora que sea. Y todo, para acabar en una famosa plaza italiana donde, lo menos que te puede pasar es que acabes totalmente cagado por las palomas, aparte de pagar tres euros por una coca cola.
Por cierto, familia Ortiz-Moreno…¿habéis necesitado tirar de la cadena del inodoro del camarote?... pues espero que no os haya cogido sentados en la taza. Yo no. Yo eso, ya lo hice en otros tiempos mejores y más desahogados. Ahora, hay que tirar de familia y así, con todo el morro. Se descuelga el teléfono y se les dice…:”Hola, soy yo. ¿Cómo andáis…?. ¡¡¡Coño, que ganas tengo de veros y que nos tomemos unas cervecitas y unos espetos en la playa”!!!. Y si el familiar de turno es como se debe de ser, va y te contesta…:”Pues cuando quieras. Aquí estamos para lo que haga falta. ¿Por qué no os venís unos días?”. Entonces es cuando tú piensas sin decirlo que ha sido fácil. Haces tus cuentas mentales, metes unas mudas y los bañadores en la primera maleta que encuentras y hala, a la playa, que pa eso te han invitao.
Eso si, como siempre he sido muy cumplidor, me voy pero después de haber hecho los deberes. Y como todo ha sucedido así, de sopetón, tengo que ponerme aprisa y corriendo a estrujarme los sesos a ver que parida me sale para cubrir el cupo del Crónicas. Claro está que los que andamos ya en trance de jubilación tenemos tiempo para esto y más. Lo siento por los que no puedan, que serán muchos, pero cada uno tiene lo que se ha trabajado. Espero que ese 25% de parados que se acaba de descubrir que están cobrando el paro defraudando a los servicios de Empleo, no reclamen encima vacaciones pagadas, porque ya sería el colmo. Claro que todo es cuestión de pedir. Zapatero y su incorregible optimismo patológico, según El País, igual se lo concede.
En fin, amigos, que tengo mejores cosas que hacer en la playa que acordarme de la Política y de la Banca. Nos vemos en Agosto. Feliz verano.
Es cierto que aún no nos está “pegando la caló” como es debido. Pero no es menos cierto que lo que es en verano, estamos ya. Y que en cualquier momento nos va arrear fuerte, también. Por si acaso, yo me marcho a la playa. El primer tramo porque el segundo será en Septiembre, que es un mes que me gusta mucho más, sin agobios y con mejores sitios donde poner la toalla.
Que le voy a hacer, soy del cada día más numeroso grupo de gente que tiene que tirar de familia o amigos para que le salga más barato. Pero los doce o quince días no me los va a quitar nadie y dejo otros 10 días para Septiembre. Los hay, yo los conozco, que se apuntan a un Crucero, suben y bajan volcanes con un calor del carajo, se pasean por Pueblos llenos de gays y lesbianas que esperemos no se les haya pegado algo, se “jartan” de copas con el todo incluido del barquito donde puedes comer hasta reventar sea la hora que sea. Y todo, para acabar en una famosa plaza italiana donde, lo menos que te puede pasar es que acabes totalmente cagado por las palomas, aparte de pagar tres euros por una coca cola.
Por cierto, familia Ortiz-Moreno…¿habéis necesitado tirar de la cadena del inodoro del camarote?... pues espero que no os haya cogido sentados en la taza. Yo no. Yo eso, ya lo hice en otros tiempos mejores y más desahogados. Ahora, hay que tirar de familia y así, con todo el morro. Se descuelga el teléfono y se les dice…:”Hola, soy yo. ¿Cómo andáis…?. ¡¡¡Coño, que ganas tengo de veros y que nos tomemos unas cervecitas y unos espetos en la playa”!!!. Y si el familiar de turno es como se debe de ser, va y te contesta…:”Pues cuando quieras. Aquí estamos para lo que haga falta. ¿Por qué no os venís unos días?”. Entonces es cuando tú piensas sin decirlo que ha sido fácil. Haces tus cuentas mentales, metes unas mudas y los bañadores en la primera maleta que encuentras y hala, a la playa, que pa eso te han invitao.
Eso si, como siempre he sido muy cumplidor, me voy pero después de haber hecho los deberes. Y como todo ha sucedido así, de sopetón, tengo que ponerme aprisa y corriendo a estrujarme los sesos a ver que parida me sale para cubrir el cupo del Crónicas. Claro está que los que andamos ya en trance de jubilación tenemos tiempo para esto y más. Lo siento por los que no puedan, que serán muchos, pero cada uno tiene lo que se ha trabajado. Espero que ese 25% de parados que se acaba de descubrir que están cobrando el paro defraudando a los servicios de Empleo, no reclamen encima vacaciones pagadas, porque ya sería el colmo. Claro que todo es cuestión de pedir. Zapatero y su incorregible optimismo patológico, según El País, igual se lo concede.
En fin, amigos, que tengo mejores cosas que hacer en la playa que acordarme de la Política y de la Banca. Nos vemos en Agosto. Feliz verano.




















