“Doña Rogelia” · Manuel Regalado del Viejo · Montijo
Antes de nada, quisiera aclarar que en mi comentario puedo
estar confundido, pues lo único que sé con certeza me viene de la observación y
las informaciones que me llegan. Si me he equivocado, pido disculpas a quien
haya que pedirlas.
“Doña Rogelia made in Montijo”. La ocurrencia de este
sobrenombre es por el parecido de la dama en cuestión por uno de los personajes
de “Mari Carmen y sus muñecos”, en que la creadora lo ha bautizado así.
“Doña Rogelia”, de profesión conocida: a mendicidad. Para unos
una manera de subsistir, para otros… ya sabemos de que hay mucha verdad en
ello, pero también mucho cuento y mucha mentira. De “Doña Rogelia” no sabemos
si lo hace por adicción o por necesidad, habría que investigar, algo que no
está a mi alcance, mas supongo que “Doña Rogelia” debe tener otros ingresos por
asuntos que desconocemos. “Doña Rogelia” hace la calle pero exponiéndose menos
que otros colectivos de mujeres que también lo hacen aunque con distinta
actividad. “Doña Rogelia”, por lo visto va a hacer su carrera a la población vecina
de Puebla de la Calzada, y quién sabe si frecuenta otros pueblos de la comarca,
pues me aseguran que “Doña Rogelia”
tiene vehículo por si quiere desplazarse aunque ella no conduce. Si todo
esto resultara cierto, habría que pararle los pies por estafadora, mas “Doña
Rogelia” se ve de que es inmune y actúa con toda libertad. En cuanto a los
pies, nunca mejor dicho, ya que moverlos sí que los mueve dicha señora.
“Doña Rogelia” algo debe sacar, pues tiene sus gastos superfluos
y sus caprichos como todo el mundo; faltaría más, veo que frecuenta la
pastelería y sale a la vía pública sin ningún pudor e importándole los más
mínimo ser observada o de lo que de ella pueda pensar la opinión ajena, a
saborear las dulzainas o helados. “Doña Rogelia” una vez acabado de dar gusto
al paladar, inicia el regreso a su puesto de trabajo para continuar alargando la
mano en actitud suplicante a ver si otro incauto hace posible la ocasión de
poder volver a por una segunda consumición.
“Doña Rogelia” va a los supermercados; lógico, esto no tiene
razón de censurarse, pues el comer todos los días es fundamental y un derecho
de toda persona humana, siendo precisamente los humanos los que cometen la gran
injusticia de que millones de seres menos afortunados no puedan hacerlo. “Doña
Rogelia”, hace unos acopios abundantes sin escatimar. “Doña Rogelia” no
transporta su mercancía bien en bolsas de plásticos o en el humilde carrito de
la compra, porque “Doña Rogelia” no está preparada para hacer esfuerzos. A “Doña
Rogelia” – según me dicen – en la puerta le espera una furgoneta donde
introduce sus pertenencias dirigiéndose a su domicilio cómodamente sentada, ya
que “Doña Rogelia”, bastante tiene toda la jornada con estar dando vueltas y
patadas de acá para allá.
“Doña Rogelia”, no tengo nada contra usted ni contra nadie,
pues es tan digna como cualquier otra persona, pero sea sincera, “Doña Rogelia”,
no nos engañe, no nos confunda, díganos de lo que vive, si es verdad que no
está jugando con el bolsillo ajeno y evitaríamos el hacer juicios temerarios,
pues de otro modo no tendría más remedio que considerarla, además de fresca,
poseedora de una cara muy dura. Está por ver.
“Doña Rogelia made in Montijo”. A sus pies.
Antes de nada, quisiera aclarar que en mi comentario puedo estar confundido, pues lo único que sé con certeza me viene de la observación y las informaciones que me llegan. Si me he equivocado, pido disculpas a quien haya que pedirlas.
“Doña Rogelia made in Montijo”. La ocurrencia de este sobrenombre es por el parecido de la dama en cuestión por uno de los personajes de “Mari Carmen y sus muñecos”, en que la creadora lo ha bautizado así.
“Doña Rogelia”, de profesión conocida: a mendicidad. Para unos una manera de subsistir, para otros… ya sabemos de que hay mucha verdad en ello, pero también mucho cuento y mucha mentira. De “Doña Rogelia” no sabemos si lo hace por adicción o por necesidad, habría que investigar, algo que no está a mi alcance, mas supongo que “Doña Rogelia” debe tener otros ingresos por asuntos que desconocemos. “Doña Rogelia” hace la calle pero exponiéndose menos que otros colectivos de mujeres que también lo hacen aunque con distinta actividad. “Doña Rogelia”, por lo visto va a hacer su carrera a la población vecina de Puebla de la Calzada, y quién sabe si frecuenta otros pueblos de la comarca, pues me aseguran que “Doña Rogelia” tiene vehículo por si quiere desplazarse aunque ella no conduce. Si todo esto resultara cierto, habría que pararle los pies por estafadora, mas “Doña Rogelia” se ve de que es inmune y actúa con toda libertad. En cuanto a los pies, nunca mejor dicho, ya que moverlos sí que los mueve dicha señora.
“Doña Rogelia” algo debe sacar, pues tiene sus gastos superfluos y sus caprichos como todo el mundo; faltaría más, veo que frecuenta la pastelería y sale a la vía pública sin ningún pudor e importándole los más mínimo ser observada o de lo que de ella pueda pensar la opinión ajena, a saborear las dulzainas o helados. “Doña Rogelia” una vez acabado de dar gusto al paladar, inicia el regreso a su puesto de trabajo para continuar alargando la mano en actitud suplicante a ver si otro incauto hace posible la ocasión de poder volver a por una segunda consumición.
“Doña Rogelia” va a los supermercados; lógico, esto no tiene razón de censurarse, pues el comer todos los días es fundamental y un derecho de toda persona humana, siendo precisamente los humanos los que cometen la gran injusticia de que millones de seres menos afortunados no puedan hacerlo. “Doña Rogelia”, hace unos acopios abundantes sin escatimar. “Doña Rogelia” no transporta su mercancía bien en bolsas de plásticos o en el humilde carrito de la compra, porque “Doña Rogelia” no está preparada para hacer esfuerzos. A “Doña Rogelia” – según me dicen – en la puerta le espera una furgoneta donde introduce sus pertenencias dirigiéndose a su domicilio cómodamente sentada, ya que “Doña Rogelia”, bastante tiene toda la jornada con estar dando vueltas y patadas de acá para allá.
“Doña Rogelia”, no tengo nada contra usted ni contra nadie, pues es tan digna como cualquier otra persona, pero sea sincera, “Doña Rogelia”, no nos engañe, no nos confunda, díganos de lo que vive, si es verdad que no está jugando con el bolsillo ajeno y evitaríamos el hacer juicios temerarios, pues de otro modo no tendría más remedio que considerarla, además de fresca, poseedora de una cara muy dura. Está por ver.
“Doña Rogelia made in Montijo”. A sus pies.





















