Crónica de los Excesos
Hace tan solo un par de días, mi compañero y sin embargo,
amigo Mosén Cienfuegos, publicó un comentario en Facebook, en estilo
exclusivamente político, en el que hacía referencia a las palabras de alguien de
un Partido que decía, refiriéndose al resultado de las últimas
Municipales…:”hemos perdido una batalla, pero no hemos perdido la guerra”.
Cienfuegos se mostraba espantado, más que con el político de turno, con la
frase. Honestamente, es un exceso. Sinceramente, desconozco a que político se
refería Cienfuegos, pero me da igual. Este es uno de los problemas que arrastra
nuestra clase política. Resulta curioso que, sea cual sea el resultado de unas
Elecciones, nunca pierde nadie. En este caso, han perdido, pero poquito, porque
solo era una batalla. ¿…?. ¡¡¡Hace falta ser idiota!!!.
Este comentario supuso una serie de respuestas, pero
dentro de los límites de la confianza y el buen rollito, o eso se pretendió.
Pues miren ustedes por donde, ya por la noche, asistimos
y supongo que algunos, entre los que me encuentro, atónitos, al espectáculo del
partido de fútbol argentino entre el Belgrano, que aspira a subir a la Primera
División, contra el River Plate, que se juega el descenso a la Segunda. Ganó
Belgrano por 2 a 0. En un momento determinado de la segunda parte, un
considerable número de hinchas de River, saltaron al campo, no sin antes abrir
un enorme agujero en la malla metálica de seguridad que rodea el campo. Los
hinchas, los conocidos “Barras Bravas”, salieron al césped para abroncar a sus
jugadores y pedirles más compromiso. Algunos de los jugadores de River, fueron
objeto de patadas y distintas agresiones. Por supuesto, el partido hubo de
suspenderse para desalojar a los más violentos que causaron una serie de daños
en el Estadio de Belgrano. Y ahora queda el partido de vuelta.
Al día siguiente, el Estadio de River se vio rodeado de
hinchas que pedían explicaciones. River es uno de los Clubes de Argentina con
más historia. Para que nos entendamos, es como si en la Liga de España
descendiera el Sevilla, el Valencia o el Bilbao. En los Telediarios he visto
gente que lloraba y decía que no habían comido en los últimos tres días y
llevaban cinco sin dormir. Llamaban traidores a los jugadores y al entrenador,
por cierto, un conocido exfutbolista llamado Passarella. Con todo, lo peor era
una pancarta que decía…:”Nosotros (la afición), nos jugamos la historia. Vos
(los jugadores), os jugáis la vida”. ¿Cómo se explica esto si no es por los
excesos?. Victoria o muerte. Radicalismo bolivariano.
Cuando con los resultados de lo que no deja de ser un
juego como es el Fútbol, suceden estas cosas, la condición humana debería
hacérselo mirar. Porque esto no es normal. Algo habrán hecho mal para
encontrarse en esta situación.
Pues, en Política, sucede exactamente lo mismo. Exceso
por exceso, no se pueden explicar los fallos y las meteduras de pata, acudiendo
a términos militaristas o de hecatombe mundial. River Plate tendrá toda la
historia que quiera y que se hayan ganado, pero en este ejercicio, lo han hecho
mal. Y siguiendo con la comparación, el PSOE tendrá en sus archivos toda la
historia de cambios, mejora de la sociedad y todos los adelantos que quieran,
pero la han cagado con ventanas a la Plaza Mayor y no les queda otra que
aguantarse la rabia, ajo y agua y rectificar y entrenarse para que la próxima
caída, se hagan menos daño. Esto no es una guerra, ni siquiera una batalla. Si
acaso, una simple pelea de gallos. Eso si, hay gallos y gallos y algunos tienen
muy mala leche.
Lo que un futbolero puede explicar desde la óptica de la
indignación que le provoca el comportamiento de un Equipo de Fútbol, un
político no puede intentar explicarlo y menos aún, recurriendo a términos
bélicos. Si alguien piensa que, si no gana este o aquel partido, los españoles
se van a morir de hambre y de piojos, se equivoca. Como se equivocan los
hinchas de River si creen que, si su equipo desciende, se va a parar el mundo.
Entre que descienda un Equipo o que un Partido pase a la oposición, resulta
mucho más económico que caiga un Partido. Siempre y cuando el que venga, no
haga lo mismo, que está por ver.
Excesos y más excesos. Ocurre en todos los ámbitos de la
vida. Excesos y excusas, términos ortográficamente parecidos pero que para nada
son iguales cuando se pretende excusar un exceso con otro exceso aún más
grande…¿me explico, verdad?.
Tiene una
solución…que la gente que nos movemos por los Medios Informativos, no les demos
amplitud hablando de ellos.
Hace tan solo un par de días, mi compañero y sin embargo, amigo Mosén Cienfuegos, publicó un comentario en Facebook, en estilo exclusivamente político, en el que hacía referencia a las palabras de alguien de un Partido que decía, refiriéndose al resultado de las últimas Municipales…:”hemos perdido una batalla, pero no hemos perdido la guerra”. Cienfuegos se mostraba espantado, más que con el político de turno, con la frase. Honestamente, es un exceso. Sinceramente, desconozco a que político se refería Cienfuegos, pero me da igual. Este es uno de los problemas que arrastra nuestra clase política. Resulta curioso que, sea cual sea el resultado de unas Elecciones, nunca pierde nadie. En este caso, han perdido, pero poquito, porque solo era una batalla. ¿…?. ¡¡¡Hace falta ser idiota!!!.
Este comentario supuso una serie de respuestas, pero dentro de los límites de la confianza y el buen rollito, o eso se pretendió.
Pues miren ustedes por donde, ya por la noche, asistimos y supongo que algunos, entre los que me encuentro, atónitos, al espectáculo del partido de fútbol argentino entre el Belgrano, que aspira a subir a la Primera División, contra el River Plate, que se juega el descenso a la Segunda. Ganó Belgrano por 2 a 0. En un momento determinado de la segunda parte, un considerable número de hinchas de River, saltaron al campo, no sin antes abrir un enorme agujero en la malla metálica de seguridad que rodea el campo. Los hinchas, los conocidos “Barras Bravas”, salieron al césped para abroncar a sus jugadores y pedirles más compromiso. Algunos de los jugadores de River, fueron objeto de patadas y distintas agresiones. Por supuesto, el partido hubo de suspenderse para desalojar a los más violentos que causaron una serie de daños en el Estadio de Belgrano. Y ahora queda el partido de vuelta.
Al día siguiente, el Estadio de River se vio rodeado de hinchas que pedían explicaciones. River es uno de los Clubes de Argentina con más historia. Para que nos entendamos, es como si en la Liga de España descendiera el Sevilla, el Valencia o el Bilbao. En los Telediarios he visto gente que lloraba y decía que no habían comido en los últimos tres días y llevaban cinco sin dormir. Llamaban traidores a los jugadores y al entrenador, por cierto, un conocido exfutbolista llamado Passarella. Con todo, lo peor era una pancarta que decía…:”Nosotros (la afición), nos jugamos la historia. Vos (los jugadores), os jugáis la vida”. ¿Cómo se explica esto si no es por los excesos?. Victoria o muerte. Radicalismo bolivariano.
Cuando con los resultados de lo que no deja de ser un juego como es el Fútbol, suceden estas cosas, la condición humana debería hacérselo mirar. Porque esto no es normal. Algo habrán hecho mal para encontrarse en esta situación.
Pues, en Política, sucede exactamente lo mismo. Exceso por exceso, no se pueden explicar los fallos y las meteduras de pata, acudiendo a términos militaristas o de hecatombe mundial. River Plate tendrá toda la historia que quiera y que se hayan ganado, pero en este ejercicio, lo han hecho mal. Y siguiendo con la comparación, el PSOE tendrá en sus archivos toda la historia de cambios, mejora de la sociedad y todos los adelantos que quieran, pero la han cagado con ventanas a la Plaza Mayor y no les queda otra que aguantarse la rabia, ajo y agua y rectificar y entrenarse para que la próxima caída, se hagan menos daño. Esto no es una guerra, ni siquiera una batalla. Si acaso, una simple pelea de gallos. Eso si, hay gallos y gallos y algunos tienen muy mala leche.
Lo que un futbolero puede explicar desde la óptica de la indignación que le provoca el comportamiento de un Equipo de Fútbol, un político no puede intentar explicarlo y menos aún, recurriendo a términos bélicos. Si alguien piensa que, si no gana este o aquel partido, los españoles se van a morir de hambre y de piojos, se equivoca. Como se equivocan los hinchas de River si creen que, si su equipo desciende, se va a parar el mundo. Entre que descienda un Equipo o que un Partido pase a la oposición, resulta mucho más económico que caiga un Partido. Siempre y cuando el que venga, no haga lo mismo, que está por ver.
Excesos y más excesos. Ocurre en todos los ámbitos de la vida. Excesos y excusas, términos ortográficamente parecidos pero que para nada son iguales cuando se pretende excusar un exceso con otro exceso aún más grande…¿me explico, verdad?.
Tiene una solución…que la gente que nos movemos por los Medios Informativos, no les demos amplitud hablando de ellos.




















