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Lunes, 13 de Junio de 2011

¿Qué está pasando con la mujer en este país?

Lo acabo de leer en Internet. Dada la sobreprotección a todo lo femenino, gays incluidos, no me parece necesario andar investigando los matices de la noticia. Me la creo tal cual. Es lo que tiene ser perro viejo.

 

La noticia cuenta que, el Ministerio de Igualdad, va a dedicar una partida económica especial para pagar las denuncias que los hijos quieran hacer sobre los malos tratos de los padres hacia las madres. Si es al contrario, no vale. Cada denuncia será subvencionada con 100€. Supongo que, si luego se confirma que no es cierta, el menor denunciante tendrá que devolver la pasta. Pues muy mal. Si hubiera una denuncia falsa, el Ministerio debería invitar al menor en cuestión a un Fin de Semana en la playa, para que nos se le quiten las ganas de denunciar.

 

Una gran medida, si señor. Si me apuran, tendrán que crear una Dirección Especial de Protección, con miles y miles de empleados que recojan las denuncias que, por cierto, pueden hacerse por teléfono o por Internet. Así que, con ello, las empresas de ordenadores podrán contratar a miles y miles de empleados que fabriquen las cantidades de equipos que se van a empezar a vender.

 

¿Quién coño dice que estamos en crisis…?. Pobre Bambi-ZP. No le entendemos. Y decimos que no hace nada por acabar con el paro. Que no tienen ideas para crear Empleo. Por favor…¿alguien ha visto una medida más original e innovadora que esta?.

 

Una vez creado el apartado ministerial correspondiente que lleve este tema, llenarlo de contenidos es muy fácil…:

 

-       Papá, necesito 60 euros que tenemos botellón este finde.

-       No hijo, no puedo. Mañana tengo que echarle gasolina al coche.

-       ¿Ah, si…?. Pues te vas a enterar…

 

8 de la tarde del viernes…ring, ring, ring…en la Oficina Ministerial, los teléfonos no paran de sonar…Las Operadoras, por supuesto sudamericanas, sudan…:

  

-       Oficina Ministerial de Asuntos de Maltrato, le atiende Marilisssss, dígame

-       Hola, me llamo Fito, Adol-fito. Quiero denunciar a mi padre porque le ha pegado a mi madre con la botella del suavizante. Y estaba llena, oiga. No es que le haya hecho mucho daño pero, no puedo levantarla porque resbala mucho. Oiga…¿esto como lo pagan ustedes por cheque o en efectivo?.

 

Asunto arreglado. Fito ya tiene sus 60 eurazos y, con los 40 que sobran, se compran todas las botellas de Suavizante que hagan falta, mire usted que coño, vamos a andar con tonterías. Y encima, ayuda a ahorrar a su pobre padre que, en el Cuartelillo de la Guardia Civil, no necesita el coche.

 

Prefiero mil veces tomarme estas cosas a cachondeo porque, si me las tomo en serio, tengo que sacar la recortada. ¡Hay que joderse con los excesos!. Hasta no hace demasiado tiempo, te ponían el plato de comida en la mesa y, si estaba sosa, lo decías, te echaban sal y listo. Si estaba salada, lo decías, te echaban agua y punto. Anda macho…hazlo ahora. Te juegas una denuncia por malos tratos sicológicos. Yo, por si acaso, he decidido ser el que cocine en casa. El otro día, se me quemó el pollo. Hay mucho desocupado que tiene la mala costumbre de llamarte al teléfono cuando estas cocinando y pasa lo que pasa. En cuanto empezó a oler, mi mujer, que estaba tranquilamente en sus labores de broncearse en la terraza, entró a la cocina y, mirándome a los ojos, me dijo…:

 

-       Si esto vuelve a pasar, sales de esta casa esposado por la Guardia Civil.

-       Perdóname cariño, le dije, como tú estabas tan ocupada, alguien tenía que coger el teléfono. No te preocupes, mi amor, no volverá a pasar. Lo siento de veras.  

 

Que País más divertido. Vamos a acabar todos como un vecino que tuve en Madrid. Era un tipo alto, grande, fuerte y trabajaba en la Renfe. Su mujer, pequeñita y menudita, era Jockey y tenía muy mala leche. Un lunes, me lo encuentro en la parada del Bus y le digo…:

 

-       Macho, que mal te veo. Estás pálido y echo polvo. ¿Qué te pasa?.

 

Y, mirándome a los ojos, con cara de sufrimiento, me dice…:

 

-       Calla, hombre, que si te cuento lo que me pasó ayer…

-       Cuenta, cuenta y desahógate, le dije.

-       Pues nada, que fui al hipódromo a ver a mi santa. Y como soy muy despistado pues no se por donde me metí y fui a parar a unos pasillos estrechos, con mucha gente corriendo y caballos bufando cuando, de pronto, se me sube alguien a los hombros, miro para arriba y veo que es mi mujer…mira…me agarra de las orejas, me clava las espuelas en los riñones, me arrea un fustazo en el culo, bueno…ni te cuento.

-       Joder, que fuerte…¿y que hiciste…?

-       Lo que pude. Quedé el segundo. Pero estoy reventao.

 

Cuando este buen hombre, dejándose llevar por mis consejos, quiso denunciar a su mujer, se encontró con que, según la Policía le informó, eso solo era una falta. Si lo hubiera hecho el, sería un delito. Cosas de la discriminación positiva.

 

Por supuesto, todo esto es así. Otra cosa es que yo lo cuente de cachondeo, me lo tome a broma y le ponga picante. Otra distinta, que todavía haya miles de mujeres que piensen que esto debe de ser así, que lo piensan y lo defienden. En este País, el hombre, el fumador y el oso, son especies en extinción.

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