Correr marcha atrás para dar un paso hacia adelante: el reto de Nicolás Manzano para visibilizar la diabetes infantil
![[Img #106418]](https://cronicasdeunpueblo.es/upload/images/10_2026/4423_1000571042.jpg)
Nicolás Manzano Pintado, un vecino de La Garrovilla de 39 años, se ha propuesto convertir su afición por el running en una iniciativa para dar visibilidad a la diabetes infantil. Lo hará de una manera poco habitual: corriendo marcha atrás. Su reto deportivo y solidario, que no tiene fines recaudatorios, pretende llamar la atención sobre la realidad de los menores que conviven con esta enfermedad.
El desafío incluye las 12 pruebas del Circuito Run Navideño, organizado por la Mancomunidad Integral de Servicios Vegas Bajas, que suman un total de 87,5 kilómetros. Como colofón a este reto, Nicolás se propone completar marcha atrás la Media Maratón de Mérida, prevista para abril de 2027.
Detrás de esta iniciativa hay una historia familiar. Su hija Miriam, de 4 años, tiene diabetes desde los 2 años. Desde entonces, la enfermedad forma parte de la rutina diaria de toda la familia, que debe permanecer pendiente de su evolución durante las 24 horas del día: “El día a día es muy complicado, constantemente con subidas y bajadas, las 24 horas, los 365 días del año, sin descanso físico ni mental”, explica Nicolás. A esa vigilancia continua se suman los imprevistos que pueden surgir en cualquier momento, como los fallos de los sensores o de los catéteres.
Correr marcha atrás para llamar la atención
La idea llevaba tiempo rondando la cabeza de Nicolás. Después de muchos años practicando running, quería encontrar una forma diferente de contribuir a mejorar la vida de los niños con diabetes y de sus familias, pero sabiendo que las carreras benéficas son numerosas y que la sociedad ha terminado por normalizarlas, buscaba una forma diferente de participar que destacara y llamara la atención. La inspiración definitiva llegó al ver una noticia sobre personas que caminaban marcha atrás. Fue entonces cuando encontró la fórmula que buscaba: “¡Correr marcha atrás! Sería algo muy complicado y que no hace nadie”.
Con este gesto pretende despertar la curiosidad, atraer las miradas y conseguir que más personas se interesen por una enfermedad que exige atención constante, también cuando no se está en el hospital o en la consulta médica.
Su principal reivindicación es la presencia de enfermeros en los centros educativos para atender las necesidades de los niños con diabetes. Nicolás considera que esta medida permitiría ofrecer mayor seguridad a los menores y tranquilidad a sus padres y familiares mientras sus hijos están en el colegio.
El proyecto no está vinculado, por el momento, a ninguna asociación y no pretende recaudar dinero. Su objetivo es exclusivamente poner sobre la mesa el debate de las dificultades que enfrentan las familias de niños que padecen diabetes.
Una iniciativa que suma a familiares y amigos
Aunque Nicolás será el único que corra marcha atrás, no afrontará el reto solo. La propuesta ha ido sumando apoyos de familiares y amigos, algunos de los cuales apenas tienen experiencia deportiva.
Todo comenzó cuando compartió la idea con uno de sus cuatro hermanos, Mario. Su respuesta fue inmediata: “Si tú la haces marcha atrás, yo te acompaño corriendo hacia delante”.
A partir de ahí se fueron incorporando otros familiares y amigos, formando un grupo de 16 integrantes que se plantean participar en la Media Maratón de Mérida.
En las pruebas del Circuito Run Navideño también acompañarán a Nicolás varios miembros del grupo y otras personas que se han sumado a la iniciativa.
La preparación se está realizando de manera individual, adaptada al nivel de cada participante, aunque el grupo organiza quedadas los domingos por la mañana para entrenar juntos.
El apoyo más cercano de Nicolás estará, como no podía ser de otra manera, en casa. Sus hijos, Nicolás, de 6 años, y la pequeña Miriam, llevan acompañándolo a las carreras desde siempre: “No se pierden ninguna. Están ahí para apoyar a su papá y su marido”, señala orgulloso Nicolás.
Ahora, esa afición compartida adquiere un significado especial. Cada carrera será una oportunidad para poner el foco en las necesidades de los niños con diabetes y en la carga física y emocional que afrontan sus familias.
Con 87,5 kilómetros por delante en el Circuito Run Navideño y una Media Maratón como objetivo final en Mérida, Nicolás Manzano quiere demostrar que el deporte también puede convertirse en una herramienta para concienciar. Esta vez, cada paso hacia atrás tendrá una dirección muy clara: avanzar en la visibilidad de la diabetes infantil y reclamar más apoyo para quienes conviven con ella cada día.
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Nicolás Manzano Pintado, un vecino de La Garrovilla de 39 años, se ha propuesto convertir su afición por el running en una iniciativa para dar visibilidad a la diabetes infantil. Lo hará de una manera poco habitual: corriendo marcha atrás. Su reto deportivo y solidario, que no tiene fines recaudatorios, pretende llamar la atención sobre la realidad de los menores que conviven con esta enfermedad.
El desafío incluye las 12 pruebas del Circuito Run Navideño, organizado por la Mancomunidad Integral de Servicios Vegas Bajas, que suman un total de 87,5 kilómetros. Como colofón a este reto, Nicolás se propone completar marcha atrás la Media Maratón de Mérida, prevista para abril de 2027.
Detrás de esta iniciativa hay una historia familiar. Su hija Miriam, de 4 años, tiene diabetes desde los 2 años. Desde entonces, la enfermedad forma parte de la rutina diaria de toda la familia, que debe permanecer pendiente de su evolución durante las 24 horas del día: “El día a día es muy complicado, constantemente con subidas y bajadas, las 24 horas, los 365 días del año, sin descanso físico ni mental”, explica Nicolás. A esa vigilancia continua se suman los imprevistos que pueden surgir en cualquier momento, como los fallos de los sensores o de los catéteres.
Correr marcha atrás para llamar la atención
La idea llevaba tiempo rondando la cabeza de Nicolás. Después de muchos años practicando running, quería encontrar una forma diferente de contribuir a mejorar la vida de los niños con diabetes y de sus familias, pero sabiendo que las carreras benéficas son numerosas y que la sociedad ha terminado por normalizarlas, buscaba una forma diferente de participar que destacara y llamara la atención. La inspiración definitiva llegó al ver una noticia sobre personas que caminaban marcha atrás. Fue entonces cuando encontró la fórmula que buscaba: “¡Correr marcha atrás! Sería algo muy complicado y que no hace nadie”.
Con este gesto pretende despertar la curiosidad, atraer las miradas y conseguir que más personas se interesen por una enfermedad que exige atención constante, también cuando no se está en el hospital o en la consulta médica.
Su principal reivindicación es la presencia de enfermeros en los centros educativos para atender las necesidades de los niños con diabetes. Nicolás considera que esta medida permitiría ofrecer mayor seguridad a los menores y tranquilidad a sus padres y familiares mientras sus hijos están en el colegio.
El proyecto no está vinculado, por el momento, a ninguna asociación y no pretende recaudar dinero. Su objetivo es exclusivamente poner sobre la mesa el debate de las dificultades que enfrentan las familias de niños que padecen diabetes.
Una iniciativa que suma a familiares y amigos
Aunque Nicolás será el único que corra marcha atrás, no afrontará el reto solo. La propuesta ha ido sumando apoyos de familiares y amigos, algunos de los cuales apenas tienen experiencia deportiva.
Todo comenzó cuando compartió la idea con uno de sus cuatro hermanos, Mario. Su respuesta fue inmediata: “Si tú la haces marcha atrás, yo te acompaño corriendo hacia delante”.
A partir de ahí se fueron incorporando otros familiares y amigos, formando un grupo de 16 integrantes que se plantean participar en la Media Maratón de Mérida.
En las pruebas del Circuito Run Navideño también acompañarán a Nicolás varios miembros del grupo y otras personas que se han sumado a la iniciativa.
La preparación se está realizando de manera individual, adaptada al nivel de cada participante, aunque el grupo organiza quedadas los domingos por la mañana para entrenar juntos.
El apoyo más cercano de Nicolás estará, como no podía ser de otra manera, en casa. Sus hijos, Nicolás, de 6 años, y la pequeña Miriam, llevan acompañándolo a las carreras desde siempre: “No se pierden ninguna. Están ahí para apoyar a su papá y su marido”, señala orgulloso Nicolás.
Ahora, esa afición compartida adquiere un significado especial. Cada carrera será una oportunidad para poner el foco en las necesidades de los niños con diabetes y en la carga física y emocional que afrontan sus familias.
Con 87,5 kilómetros por delante en el Circuito Run Navideño y una Media Maratón como objetivo final en Mérida, Nicolás Manzano quiere demostrar que el deporte también puede convertirse en una herramienta para concienciar. Esta vez, cada paso hacia atrás tendrá una dirección muy clara: avanzar en la visibilidad de la diabetes infantil y reclamar más apoyo para quienes conviven con ella cada día.
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