A la memoria de mi buen amigo Antonio Viudas · Laura Gallardo
Es díficil expresar con palabras la tristeza que provoca la pérdida de un amigo, ese tipo de amigo al que se considera familia a lo largo de los años, todavía no me hago a la idea de que no volveremos a tener esas largas conversaciones de la vida, de las cosas cotidianas, de las costumbres mundanas.
Es cierto que, la noticia fue un shock a ciertas horas de la noche, noticia que desencadenó las numerosas llamadas entre amigas y compañeras de juventud, llegando a la conclusión de que no nos lo creíamos.
No quiero que estas humildes palabras suenen a despedida, más bien será un “hasta luego Don Antonio”.
Con tu partida muchos compañeros, amigos y conocidos nos hemos remontado a nuestros años de juventud, hemos recordado sus clases, sus consejos; siempre le recordaré por su simpatía, su generosidad, su saber estar, su sentido del humor y lo más importante de todo: su humildad, pese a la enfermiza “titulitis” que posee este país, usted siempre demostró una gran humildad. Gracias por confiar siempre en mí.
Amigo que has partido frente a tu lucha, amigo que es familia, amigo que me imagino como serían a día de hoy nuestras conversaciones.
Descansa en paz.
Tu amiga Laura G.C.
Es díficil expresar con palabras la tristeza que provoca la pérdida de un amigo, ese tipo de amigo al que se considera familia a lo largo de los años, todavía no me hago a la idea de que no volveremos a tener esas largas conversaciones de la vida, de las cosas cotidianas, de las costumbres mundanas.
Es cierto que, la noticia fue un shock a ciertas horas de la noche, noticia que desencadenó las numerosas llamadas entre amigas y compañeras de juventud, llegando a la conclusión de que no nos lo creíamos.
No quiero que estas humildes palabras suenen a despedida, más bien será un “hasta luego Don Antonio”.
Con tu partida muchos compañeros, amigos y conocidos nos hemos remontado a nuestros años de juventud, hemos recordado sus clases, sus consejos; siempre le recordaré por su simpatía, su generosidad, su saber estar, su sentido del humor y lo más importante de todo: su humildad, pese a la enfermiza “titulitis” que posee este país, usted siempre demostró una gran humildad. Gracias por confiar siempre en mí.
Amigo que has partido frente a tu lucha, amigo que es familia, amigo que me imagino como serían a día de hoy nuestras conversaciones.
Descansa en paz.
Tu amiga Laura G.C.

















