Miércoles, 14 de Octubre de 2026

Actualizada Miércoles, 14 de Octubre de 2026 a las 14:02:42 horas

Teodoro Gracia
Miércoles, 14 de Octubre de 2026 Actualizada Miércoles, 14 de Octubre de 2026 a las 13:41:23 horas

No te atrevas a romper este silencio

Es muy triste confirmarlo pero nos estamos acostumbrando, desgraciadamente, a convivir con la injusticia. Día a día escuchamos noticias sobre la violencia, maltrato, desahucios, las violaciones de los derechos humanos, crímenes… y la aceptación y el desinterés se apodera de nosotros y seguimos nuestro plan de vida sin analizar detenidamente ¡y sin rabia! la grave situación que están pasando otros seres humanos. Lo que para unos es una noticia más, para otros es contemplar como asesinan a tus seres queridos, como son violadas mujeres y niñas, como les roban la infancia a muchos niños, como sufren la pérdida de sus casas, la desesperación de tener que desplazarse a otro lugar, convertirse en un refugiado, el hambre, la sed… la muerte.  Es todo demasiado duro como para ignorarlo o al menos, para no intentar gritar contra ello.
El ser humano tenía que humanizarse y no aceptar la injusticia como algo permanente e inevitable. 
No podemos consentir que pase de un país a otro, de un tipo de violencia a otra sin ser conscientes del terror que conlleva y sobre todo, ignorando que al final siempre sufren los mismos, pierden los mismos y por desgracia, también siempre ganan los mismos. 
¡Es tanto por lo que gritar… que nos estamos quedando mudos!


Mientras tiemblen las tormentas 
en mi pecho 
y la sangre me enturbie el pensamiento…

Mientras sienta que me ahogan
el aliento 
y cultive en mi alma el sufrimiento…

Mientras siga mi corazón
abierto 
y la injusticia reine  en mis momentos…

¡No te atrevas,
 a romper
este silencio!


Es posible que sea una utopía pero necesito escribir que me duelen las imágenes que veo a diario, que soy incapaz de no estremecerme cuando veo tanto sufrimiento en esas imágenes y que mis fibras más sensibles se rebelan contra tanta injusticia y es una pena, que por desgracia, hay tantos gritos ensordecedores que, sinceramente, lo mejor es sufrirlo  desde el silencio. 

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