Viernes Santo en Puebla de la Calzada
Durante el Viernes Santo en Puebla de la Calzada se desarrollará un programa donde el recogimiento y el silencio envolverán cada uno de los actos religiosos programados.
Por la mañana, a
las 7:30 horas se reanuda los turnos de Vela ante el Monumento. A las 12:00
horas, proclamación de las siete palabras de Jesús en la Cruz y a las 19:00
horas, Celebración de la Pasión y Muerte del Señor.
En la noche, a las
21:00 horas, Procesión del Santo Entierro con los pasos del Cristo de la Paz,
Cristo Yacente y María Santísima de los Dolores. La procesión saldrá de la
Parroquia Ntra. Sra. de la Encarnación y recorrerá las calles Constantino
Lázaro, Cruz, Francisco Pizarro, Pza. Juan Carlos I, Marqués de la Vega hasta
llegar de nuevo a la parroquia.
Este mismo día, a las 23:30 horas, la Procesión de la Soledad arranca en la
parroquia para continuar por las calles Marqués de la Vega, Padre Javier,
Puente y Plaza de España. Durante todo el recorrido, el silencio
predominará en la noche poblanchina, acompañando a la Madre de Jesús en un
recorrido donde se recuerda el dolor y la soledad que ella sufrió, después de
colocar en el sepulcro el cuerpo sin vida de su Hijo.
Por la mañana, a las 7:30 horas se reanuda los turnos de Vela ante el Monumento. A las 12:00 horas, proclamación de las siete palabras de Jesús en la Cruz y a las 19:00 horas, Celebración de la Pasión y Muerte del Señor.
En la noche, a las 21:00 horas, Procesión del Santo Entierro con los pasos del Cristo de la Paz, Cristo Yacente y María Santísima de los Dolores. La procesión saldrá de la Parroquia Ntra. Sra. de la Encarnación y recorrerá las calles Constantino Lázaro, Cruz, Francisco Pizarro, Pza. Juan Carlos I, Marqués de la Vega hasta llegar de nuevo a la parroquia.
Este mismo día, a las 23:30 horas, la Procesión de la Soledad arranca en la
parroquia para continuar por las calles Marqués de la Vega, Padre Javier,
Puente y Plaza de España. Durante todo el recorrido, el silencio
predominará en la noche poblanchina, acompañando a la Madre de Jesús en un
recorrido donde se recuerda el dolor y la soledad que ella sufrió, después de
colocar en el sepulcro el cuerpo sin vida de su Hijo.



















