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Bartolomé Quero de Sevilla
Viernes, 07 de Agosto de 2026 Actualizada Viernes, 07 de Agosto de 2026 a las 12:46:16 horas

Los vinos

La estación del verano ya sabemos que se caracteriza por los calores o como dicen algunos, por “la calor”.
Por el efecto del cambio climático, llevamos ya unos años donde las denominadas olas de calor se suceden una tras otra sin solución de continuidad y, lógicamente, nos gusta que las bebidas estén frías.
En otro de mis artículos les hablaba del pan en los bares y restaurantes, y les decía que era increíble que la calidad de las viandas fuera excelente y, sin embargo, el pan que te servían en la mayoría de los locales de restauración, era como morder un cinturón de cuero.
Pues otra cosa igual ocurre con los vinos. Resulta que puedes encontrarte un vino reserva de Ribera del Guadiana que sacan del botellero, prácticamente a punto de congelarse, con lo cual ya sabemos que así es imposible apreciar su calidad en el paladar. Al momento de servir un vino tinto, su temperatura va a influir en sus aromas y sabores. Si el vino está demasiado frío, se pueden perder matices y complejidades, mientras que, si está demasiado caliente, puede resultar abrumador en boca
Entiendo que haya personas que les guste tomarlo frio pero basta con tener unas botellas destinadas para estos consumidores y el resto, en los botelleros expositores de los vinos tintos que los mantienen a una temperatura entre 14 y 18º.
Y en el lado contrario están los vinos blancos. Yo de verdad que me sorprendo cuando piso un vino blanco y veo que lo sacan del botellero expositor de los tintos, lo que significa que el vino va a estar a una temperatura mínima de 14 grados, o sea templado. Y lo mismo que los tintos, entiendo que haya gente que el vino blanco no les guste muy frío, pero otra cosa es que te lo sirvan caliente. La temperatura idónea para estos vinos, según los expertos, está entre los 7 y los 10 grados.
Pero también me sorprende que, aunque los vinos te los sirvan a su temperatura ideal, en muchos casos, después de servirlos, los dejan fueran de los botelleros, encima de la barra y, claro, con las temperaturas que tenemos, en dos minutos el vino ya no se puede beber.
Lógicamente los profesionales de la hostelería, que los hay, muchos y buenos, me darán la razón. El problema viene por los que no lo son y comienzan a trabajar de camareros sin ninguna preparación previa y sin experiencia, así que, lo normal, es que pasen estas cosas. Si el dios Baco saliera del Olimpo, creo que se echaría las manos a la cabeza.
Saludos

 

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