Miguel Ángel Blanco en el recuerdo
En este mes de julio se han cumplido veintinueve años del secuestro y posterior asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco a manos de la banda terrorista ETA. Entonces el Gobierno de España presidido por Aznar no cedió al chantaje ni al ultimátum que ETA puso a la vida de Miguel Ángel Blanco: el acercamiento de los presos condenados por terrorismo.
Casi tres décadas después, con una ETA derrotada por el Estado de derecho, Pedro Sánchez permanece y está en el poder por haberle dado a Bildu exactamente aquello que el Estado de derecho se negó a hacer.
España de la mano de Sánchez está viviendo el peor momento desde el punto de vista de la corrupción ética, moral e institucional que representa haber convertido a Bildu en el principal aliado del presidente del Gobierno.
Es un imperativo democrático recuperar y reivindicar la figura de Miguel Ángel Blanco como un símbolo de la lucha por la libertad y la democracia ya que su legado pertenece a todos los españoles aunque el presidente del Gobierno parece haber llevado al PSOE del Espíritu de Ermua al Muro de Sánchez al situarse más cerca de Bildu que del Partido Popular, poniendo a Otegi a su lado.
Miguel Ángel Blanco representa a los miles de concejales que entran en política para servir a sus vecinos y recuerda que fue asesinado por ser un concejal del PP, aunque su ejemplo trasciende cualquier sigla porque gracias a héroes como él España nunca se doblegó ante el terror.
En la etapa Sánchez parece que asistimos a una corrupción de la memoria impulsada por el Gobierno que promovido el blanqueamiento de los herederos del terror constituye uno de los mayores reproches morales que pueden hacerse al Ejecutivo que parece rehén del pacto que llevó a Sánchez a La Moncloa, un Sánchez que es presidente por ceder ante Bildu el acercamiento de los presos condenados por terrorismo.
Desde muchos foros se insiste reiteradamente en la derogación de la Ley de Memoria Democrática porque el relato sobre el terrorismo no puede quedar condicionado por Bildu. La historia sangrienta de ETA ( que mató a 829 personas y además aún quedan 376 asesinatos más sin esclarecer ) debe volver a contarse en las aulas ya que más del 60% de los jóvenes no sabe quién fue Miguel Ángel Blanco ni qué significó la organización terrorista para España. Con Sánchez los amigos de los terroristas campan a sus anchas ya que terroristas no arrepentidos concurren elecciones, la política penitenciara se usa como moneda de cambio y los homenajes a etarras junto con el enaltecimiento del terrorismo son más frecuentes de lo que desearíamos.
En este mes de julio se han cumplido veintinueve años del secuestro y posterior asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco a manos de la banda terrorista ETA. Entonces el Gobierno de España presidido por Aznar no cedió al chantaje ni al ultimátum que ETA puso a la vida de Miguel Ángel Blanco: el acercamiento de los presos condenados por terrorismo.
Casi tres décadas después, con una ETA derrotada por el Estado de derecho, Pedro Sánchez permanece y está en el poder por haberle dado a Bildu exactamente aquello que el Estado de derecho se negó a hacer.
España de la mano de Sánchez está viviendo el peor momento desde el punto de vista de la corrupción ética, moral e institucional que representa haber convertido a Bildu en el principal aliado del presidente del Gobierno.
Es un imperativo democrático recuperar y reivindicar la figura de Miguel Ángel Blanco como un símbolo de la lucha por la libertad y la democracia ya que su legado pertenece a todos los españoles aunque el presidente del Gobierno parece haber llevado al PSOE del Espíritu de Ermua al Muro de Sánchez al situarse más cerca de Bildu que del Partido Popular, poniendo a Otegi a su lado.
Miguel Ángel Blanco representa a los miles de concejales que entran en política para servir a sus vecinos y recuerda que fue asesinado por ser un concejal del PP, aunque su ejemplo trasciende cualquier sigla porque gracias a héroes como él España nunca se doblegó ante el terror.
En la etapa Sánchez parece que asistimos a una corrupción de la memoria impulsada por el Gobierno que promovido el blanqueamiento de los herederos del terror constituye uno de los mayores reproches morales que pueden hacerse al Ejecutivo que parece rehén del pacto que llevó a Sánchez a La Moncloa, un Sánchez que es presidente por ceder ante Bildu el acercamiento de los presos condenados por terrorismo.
Desde muchos foros se insiste reiteradamente en la derogación de la Ley de Memoria Democrática porque el relato sobre el terrorismo no puede quedar condicionado por Bildu. La historia sangrienta de ETA ( que mató a 829 personas y además aún quedan 376 asesinatos más sin esclarecer ) debe volver a contarse en las aulas ya que más del 60% de los jóvenes no sabe quién fue Miguel Ángel Blanco ni qué significó la organización terrorista para España. Con Sánchez los amigos de los terroristas campan a sus anchas ya que terroristas no arrepentidos concurren elecciones, la política penitenciara se usa como moneda de cambio y los homenajes a etarras junto con el enaltecimiento del terrorismo son más frecuentes de lo que desearíamos.





















