Dos gaviotas
En el año 1989 publiqué un libro de poemas titulado: “Rosas y espinos”. Una de esas poesías que formaban parte del poemario se titulaba: “Dos gaviotas” y contaba la historia de dos mujeres luchando y resistiendo por amor. Lo escribí pensando en dos amigas y lo hice como homenaje a ese amor que florecía intentando romper barreras. ¡A pesar de lo difícil que suponía, en aquellos tiempos, vivir con miedo!. Fue pasando el tiempo y todo se fue normalizando. La libertad se impuso como un reflejo de respeto y visualidad. Pero… se están dando pasos gigantescos hacía atrás y hay que luchar contra ello.
Si el amor libre es un acto de valentía y resistencia siempre, hoy, más que nunca, se tiene que luchar amando sin miedo, aunque, parte de la sociedad actual, esté poniendo en peligro el amar en libertad.
Hoy vuelvo a publicar este poema porque, desde el respeto que es crucial, hay que defender la belleza de la diversidad. ¡El amor no entiende de géneros, solo de almas que se encuentran! Cada persona es libre para encontrar y vivir el amor. Cada ser humano tiene que buscar y luchar por sus sentimientos, sean cual sean, porque amar a quien uno o una elige es el mayor de los triunfos.
DOS GAVIOTAS
Hermosas plumas danzando.
Libertad por el espacio.
Carne a desangrar que lucha,
pájaros fieles y bravos.
Volando se dan el pico,
horas y horas danzando
bajo una luna que observa
a un mar dando latigazos.
Un ojo fijo a lo lejos
las mira pestañeando.
“No hay peligro –comentaron-
es solo la luz del faro”.
Los demás pájaros duermen,
ellas dos siguen volando.
El sol se pone en el monte.
Se apaga la luz del faro.
“Debemos volver, mi amor,
la luna se está ocultando.”
Las gaviotas vulgares
ya se están desperezando.
“Mañana vendré a buscarte”
“Amor, te estaré esperando”.
En el año 1989 publiqué un libro de poemas titulado: “Rosas y espinos”. Una de esas poesías que formaban parte del poemario se titulaba: “Dos gaviotas” y contaba la historia de dos mujeres luchando y resistiendo por amor. Lo escribí pensando en dos amigas y lo hice como homenaje a ese amor que florecía intentando romper barreras. ¡A pesar de lo difícil que suponía, en aquellos tiempos, vivir con miedo!. Fue pasando el tiempo y todo se fue normalizando. La libertad se impuso como un reflejo de respeto y visualidad. Pero… se están dando pasos gigantescos hacía atrás y hay que luchar contra ello.
Si el amor libre es un acto de valentía y resistencia siempre, hoy, más que nunca, se tiene que luchar amando sin miedo, aunque, parte de la sociedad actual, esté poniendo en peligro el amar en libertad.
Hoy vuelvo a publicar este poema porque, desde el respeto que es crucial, hay que defender la belleza de la diversidad. ¡El amor no entiende de géneros, solo de almas que se encuentran! Cada persona es libre para encontrar y vivir el amor. Cada ser humano tiene que buscar y luchar por sus sentimientos, sean cual sean, porque amar a quien uno o una elige es el mayor de los triunfos.
DOS GAVIOTAS
Hermosas plumas danzando.
Libertad por el espacio.
Carne a desangrar que lucha,
pájaros fieles y bravos.
Volando se dan el pico,
horas y horas danzando
bajo una luna que observa
a un mar dando latigazos.
Un ojo fijo a lo lejos
las mira pestañeando.
“No hay peligro –comentaron-
es solo la luz del faro”.
Los demás pájaros duermen,
ellas dos siguen volando.
El sol se pone en el monte.
Se apaga la luz del faro.
“Debemos volver, mi amor,
la luna se está ocultando.”
Las gaviotas vulgares
ya se están desperezando.
“Mañana vendré a buscarte”
“Amor, te estaré esperando”.























