El sistema sanitario español se organiza en torno a la Atención Primaria: la atención en los centros de salud. En ellos, un equipo de profesionales altamente cualificados atiende las diferentes dolencias de paciente y población, con un enfoque global orientado en la persona en su conjunto, también a nivel familiar y social. Este tipo de modelo sanitario -que compartimos con los países nórdicos, entre otros- permiten una mayor equidad social y un enfoque integral por encima de otros modelos enfocados en la atención por especialistas hospitalarios. Así, en los Centro de Salud se organizan también actividades de prevención y de promoción de la salud con un enfoque comunitario.
La Medicina de Familia constituye la atención por excelencia de este sistema. Concentra la mayoría de las consultas que se producen en el centro de salud, y dirige el proceso de diagnóstico y tratamiento. La función de los médicos de familia -un profesional con 10 años de formación específica- va más allá de la clásica consulta: "me duele aquí", "pues tómese esto".
1- Atención de enfermedades. Lo "clásico": el médico escucha, pregunta y explora, solicita pruebas si es preciso, emite diagnósticos y recomienda tratamientos. Puede derivar a otros especialistas si se considera necesario para diagnóstico o tratamientos: a médicos hospitalarios, pero también a Fisioterapia, Salud Mental, Enfermería...
2- El equipo básico de salud. "Tu médico/a y tu enfermero/a". La actuación entre Medicina y Enfermería es conjunta y continuamente coordinada, asegurando así un buen seguimiento del paciente. Es clave para el correcto funcionamiento del sistema.
3- Coordinación con otros niveles de asistencia ("el hospital"). El médico de familia es la puerta de entrada del sistema. Tiene mayor accesibilidad y conoce los diferentes procesos de salud del paciente, viéndolos como un conjunto y no de manera aislada. Así, actúa como garante del bienestar conjunto de la persona y no meramente del tratamiento de alguna de sus dolencias. Por ejemplo, vigila posibles interacciones de fármacos, incompatibilidades, eliminando tratamientos si es preciso. También puede coordinarse con otros profesionales si el paciente necesita reevaluación.
3- Atenciones urgentes. Además de las consultas programadas, el médico atiende de manera simultánea las posibles urgencias vitales que puedan surgir, a veces a domicilio o en vía pública.
4- Atenciones en domicilio. Ya sean urgentes o programadas, el médico acuse a visitar enfermos encamados o con dificultades severas de movilización, como los pacientes con cuidados paliativos. La atención a domicilio supone una oportunidad única de conocer el entorno inmediato del paciente y sus necesidades concretas, y supone uno de los actos más humanos de la profesión médica.
5- Medicina comunitaria y educación sanitaria. Prevención y promoción de la salud, ya sea en consulta o mediante actividades comunitarias, con el Equipo de Comunitaria del Centro de Salud. Actividades como charlas en colegios, reuniones con asociaciones y organismos, actividades de promoción de salud como el "día contra el tabaco", grupos de trabajo con pacientes (ej: "grupo de ansiedad"), artículos en prensa, etc. Se realizan en la medida en que la labor asistencial lo permite, pero constituyen una parte muy importante por su relevancia: la mejor asistencia sanitaria posible es que la enfermedad no llegue a producirse.
6- Otras labores diagnósticas o terapéuticas. En función de la formación y el tiempo disponible, el médico de familia puede realizar pruebas y tratamientos más avanzados como ecografía, dermatoscopia, cirugía menor o crioterapia, evitando derivaciones hospitalarias para las mismas y mejorando los diagnósticos y la eficacia del Sistema de Salud.
7- Formación. La práctica médica está en continua investigación y revisión, con aparición de nuevos tratamientos y pruebas, nuevas guías sobre cómo tratar mejor las enfermedades, etc. Esto hace que sea crucial el "reciclaje" de los conocimientos médicos: una actualización continua de los mismos, que parcialmente (aunque someramente) se lleva a cabo en los centros de salud mediante sesiones clínicas y formación interna de los profesionales, impartidos generalmente por ellos mismos.
8- Guardias 24h. Además de lo anterior, el médico tiene la obligación de realización de guardias de atención de urgencias 24h en el Centro de Salud para atender a la población de manera continua.
La labor del médico en Atención Primaria es pues muy amplia, suponiendo una parte vital en el Sistema Sanitario. Sin embargo, sus funciones suelen estar muy condicionadas por la intensa actividad asitencial de consultas y urgencias, con una continua presión hacia la inmediatez que impide el correcto desarrollo de la propia consulta y de otras funciones. Así, labores como la educación sanitaria o la aplicación de técnicas terapéuticas quedan relegadas y postergadas.
El problema de sobrecarga laboral se ha ido agravando en los últimos años. Profesionales saturados, agendas demasiado amplias, plantillas exiguas incapaces de absorber imprevistos. La burocratización de la consulta y una excesiva labor administrativa tampoco ayudan. Especialmente en los últimos años, el sistema se ha ido degradando. ¿Cómo ser el médico de confianza y fácil acceso si la consulta se demora dos semanas? ¿Cómo realizar una atención integral si la consulta dura 6 minutos?
Los problemas se extienden a todo el Sistema Sanitario, no sólo Atención Primaria, pero es ésta el caso paradigmático. La saturación laboral de los profesionales provoca que la medicina de familia no sea atractiva y los médicos no quieran dedicarse a ella o incluso renuncien, agravando el problema de las plantillas exiguas. A veces, la "solución" parcial pasa por la sustitución de profesionales especialistas en medicina de familia por otros de menor cualificación, lo que supone una degradación de las garantías de atención sanitaria de calidad.
Si queremos verdaderamente un Sistema Sanitario de calidad, centrado en lo humano y lo social, y revertir la degradación que observamos actualmente, debemos apostar verdaderamente por él, con una mayor dotación de recursos y una búsqueda de la eficiencia en sus procesos. Tenemos grandes profesionales -no sólo médicos- que aún hoy y pese a todo, son los que permiten gozar del gran sistema sanitario que tenemos. Pero temo, querido lector, estar viendo signos de incomparecencia de nuestro sistema público de salud cada vez mayores. ¿Podemos mejorarlo?