Viernes, 10 de Abril de 2026

Actualizada Viernes, 10 de Abril de 2026 a las 13:49:57 horas

Teodoro Gracia
Viernes, 10 de Abril de 2026 Actualizada Viernes, 10 de Abril de 2026 a las 13:09:20 horas

Pariendo está la calle de niños hambrientos


Normalmente, la crisis siempre está, de una manera u otra, presente en nuestra sociedad, aunque algunas veces, por desgracia, se hace más visible desesperadamente. 
Ese es nuestro caso en estos momentos. Ha entrado como una guadaña despiadada que está marcando con dolor, en la piel de muchas familias, la desesperación más inhumana que muchos de nosotros hemos conocido. No respeta a nada ni a nadie (bueno, quitando algunos privilegiados, que en lugar de padecerla, se aprovechan de ella). 
Es casi imposible encontrar una familia que alguno de sus miembros no la esté padeciendo con toda la fuerza de su crudeza.  
Y si la vida en los pueblos ya es penosa, en las grandes ciudades es dramática. 
Al menos, en el mundo rural, el continuo contacto con familiares y amigos te la hacen más llevadera, pero en cambio, en las grandes urbes, que es todo más impersonal, resulta agobiante esa soledad inmensa que se palpa en el ambiente.
¡Es imposible visualizar estas escenas sin que se te parta el alma!
Lo más triste es que se provoquen guerras sabiendo las crueles consecuencias que conllevan y provocan, en todos los sentidos. 
Cuando esto ocurre y no se visualiza la paz ni la cordura por ningún sitio, no hay rayo de luz que frene tanta desesperación, es precisamente todo lo contrario, se palpa una situación que empeora cada día. 
La crisis se está cebando con los más humildes. Con el pueblo llano que intenta, sin conseguirlo, salir de este pozo sin fondo que nos hace tan infelices.


PARIENDO ESTÁ LA CALLE NIÑOS HAMBRIENTOS

“Pariendo está la calle niños hambrientos, 
se escucha una sirena, muerte al acecho.
Una voz desgarrada recita versos 
en la negra fachada del viejo metro.
Un río humano pasa corriendo, 
no hablan, no se ríen… se oye a lo lejos: 
“Soy un padre de familia, no tengo empleo, 
mis hijos pasan hambre, me encuentro enfermo…”
El mundo insensible observa escenas de sufrimiento.
Montones de ancianos añoran las tertulias de sus pueblos. 
Mil  farolas decoradas con artistas malviviendo
 y la calle embarazada, preñada por hombres necios,
 sigue pariendo miseria, desesperación y tormento.
Sigue pariendo la calle… niños hambrientos

 

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.