La vida de Lucía
El mes pasado te hablamos de Rafael y de cómo está cambiando su vida desde que vive en un piso tutelado de Cáritas Diocesana. Hoy te presentamos a Lucía, aunque en este caso no se trata de una persona concreta sino de una licencia literaria para hablarte de Juan, de Rocío, de Ahmed, de Igor, de Dalila… o de cualquiera de las personas que hacen uso del Centro Hermano de Badajoz de Cáritas Diocesana.
Lucía estaba en situación de calle. No tiene hogar o al menos no tiene nada parecido a lo que tú llamarías hogar. Dormía, cuando podía, junto a otras personas en un local abandonado del centro de Badajoz al que accedía a través de un orificio que alguien realizo en un rincón oculto de una pared. Allí guardaba sus escasas pertenencias, siempre temiendo que se las pudieran quitar o, peor aún, que la pudieran agredir. Como te puedes imaginar la higiene y la alimentación de Lucía, - y del resto de compañeros- eran muy precarias lo que repercutía en su aspecto físico y su salud en general.
A Lucía fueron sus problemas de salud mental, insuficientemente atendidos, los que la llevaron a malvivir en la calle. A otros compañeros fueron las drogas, un mal negocio, una separación, malas compañías… Importa poco cuál fuera el problema de inicio porque una vez están en situación de calle la mayoría de las personas comparten soledad, enfermedad, adicciones, baja autoestima y un futuro carente de esperanza.
Desde hace unos meses Lucía está un poco mejor, porque ha conocido el Centro de Mínima Exigencia “Centro Hermano de Badajoz”. En este centro tiene una cama para dormir segura, un lugar para guardar sus pertenencias, un sitio en el que poder asearse, lavar su ropa, comer caliente. Cuando llegó la primera vez los profesionales del centro se interesaron por ella y por su historia. Trataron de conocerla lo mejor posible para ver cuáles eran sus necesidades y el mejor modo de acompañarla en su proceso de sanación y reintegración a la sociedad.
Cada día el centro abre sus puertas a las 16:00 h para cerrarlas al día siguiente a las 10:00 h. -en caso de inclemencias meteorológicas el centro abre 24 h-. Son puertas abiertas para entrar y para salir, a nadie se le obliga a asistir ni a quedarse allí. Eso Lucía lo sabe y lo valora.
El próximo mes te contaremos más detalles de cómo funciona el Centro Hermano.
#MientrasHayaPersonasHayEsperanza
Nuevo Tlf. de Cáritas Interparroquial de Montijo: 647724831
Núm. cuenta (Caja Rural Extremadura): ES52 3009 0021 7023 2472 1410
El mes pasado te hablamos de Rafael y de cómo está cambiando su vida desde que vive en un piso tutelado de Cáritas Diocesana. Hoy te presentamos a Lucía, aunque en este caso no se trata de una persona concreta sino de una licencia literaria para hablarte de Juan, de Rocío, de Ahmed, de Igor, de Dalila… o de cualquiera de las personas que hacen uso del Centro Hermano de Badajoz de Cáritas Diocesana.
Lucía estaba en situación de calle. No tiene hogar o al menos no tiene nada parecido a lo que tú llamarías hogar. Dormía, cuando podía, junto a otras personas en un local abandonado del centro de Badajoz al que accedía a través de un orificio que alguien realizo en un rincón oculto de una pared. Allí guardaba sus escasas pertenencias, siempre temiendo que se las pudieran quitar o, peor aún, que la pudieran agredir. Como te puedes imaginar la higiene y la alimentación de Lucía, - y del resto de compañeros- eran muy precarias lo que repercutía en su aspecto físico y su salud en general.
A Lucía fueron sus problemas de salud mental, insuficientemente atendidos, los que la llevaron a malvivir en la calle. A otros compañeros fueron las drogas, un mal negocio, una separación, malas compañías… Importa poco cuál fuera el problema de inicio porque una vez están en situación de calle la mayoría de las personas comparten soledad, enfermedad, adicciones, baja autoestima y un futuro carente de esperanza.
Desde hace unos meses Lucía está un poco mejor, porque ha conocido el Centro de Mínima Exigencia “Centro Hermano de Badajoz”. En este centro tiene una cama para dormir segura, un lugar para guardar sus pertenencias, un sitio en el que poder asearse, lavar su ropa, comer caliente. Cuando llegó la primera vez los profesionales del centro se interesaron por ella y por su historia. Trataron de conocerla lo mejor posible para ver cuáles eran sus necesidades y el mejor modo de acompañarla en su proceso de sanación y reintegración a la sociedad.
Cada día el centro abre sus puertas a las 16:00 h para cerrarlas al día siguiente a las 10:00 h. -en caso de inclemencias meteorológicas el centro abre 24 h-. Son puertas abiertas para entrar y para salir, a nadie se le obliga a asistir ni a quedarse allí. Eso Lucía lo sabe y lo valora.
El próximo mes te contaremos más detalles de cómo funciona el Centro Hermano.
#MientrasHayaPersonasHayEsperanza
Nuevo Tlf. de Cáritas Interparroquial de Montijo: 647724831
Núm. cuenta (Caja Rural Extremadura): ES52 3009 0021 7023 2472 1410



















