Ayuno intermitente y pérdida de grasa
En los últimos años el ayuno intermitente (AI) se ha posicionado como una de las estrategias dietarias más mediáticas.
Frente a la creciente popularidad, la ciencia ha avanzado y concluye que, en términos de pérdida de grasa y mejora de muchos marcadores metabólicos, el Ayuno intermitente suele resultar no ser superior a la restricción calórica continua cuando el déficit energético total es similar.
¿Por qué ocurre esto? La explicación fisiológica y empírica es sencilla: la pérdida de grasa depende, fundamentalmente, del déficit calórico (es decir, comer menos de lo que necesitas) y no del patrón horario escogido por sí mismo. Los estudios señalan que muchos de los beneficios atribuibles al Ayuno intermitente se derivan de una menor ingesta calórica total (y también, por los tipos de desayuno que se frecuentan en esta sociedad tan acelerada: bollerias, productos liquidos altos en calorias, falta de proteinas y fibra…), no de un mecanismo mágico del ayuno en sí.
También, cuando las calorías y los macronutrientes se igualan, las diferencias en pérdida de grasa y marcadores metabólicos desaparecen.
Eso no convierte al Ayuno intermitente, es inútil: para algunas personas es una herramienta práctica que mejora la adherencia porque reduce la carga de decidir qué y cuándo comer varias veces al día.
En otras palabras: si el ayuno intermitente te ayuda a crear y mantener un déficit calórico de forma segura y lo haces con naturalidad, puede ser perfectamente válido.
Sin embargo, el foco en el método puede tapar riesgos potenciales si no se hace correctamente:
- Ayunos mal planteados favorecen pérdida de masa magra si no se asegura suficiente proteína y entrenamiento de fuerza.
- Puede empeorar el control del apetito en personas con historial de atracones.
- Además, la evidencia disponible suele ser de corta duración y con heterogeneidad en protocolos, por lo que la personalización y el seguimiento profesional son clave para el proceso.
Recomendación final: El ayuno intermitente es una herramienta más, no una varita mágica.
Para perder grasa lo esencial es crear un déficit calórico sostenido. La adherencia y la constancia ganan siempre. Siempre que tengas dudas de que hacer, consulta con un profesional de la nutrición y la dietética, así podrán ayudarte en tu proceso.
En los últimos años el ayuno intermitente (AI) se ha posicionado como una de las estrategias dietarias más mediáticas.
Frente a la creciente popularidad, la ciencia ha avanzado y concluye que, en términos de pérdida de grasa y mejora de muchos marcadores metabólicos, el Ayuno intermitente suele resultar no ser superior a la restricción calórica continua cuando el déficit energético total es similar.
¿Por qué ocurre esto? La explicación fisiológica y empírica es sencilla: la pérdida de grasa depende, fundamentalmente, del déficit calórico (es decir, comer menos de lo que necesitas) y no del patrón horario escogido por sí mismo. Los estudios señalan que muchos de los beneficios atribuibles al Ayuno intermitente se derivan de una menor ingesta calórica total (y también, por los tipos de desayuno que se frecuentan en esta sociedad tan acelerada: bollerias, productos liquidos altos en calorias, falta de proteinas y fibra…), no de un mecanismo mágico del ayuno en sí.
También, cuando las calorías y los macronutrientes se igualan, las diferencias en pérdida de grasa y marcadores metabólicos desaparecen.
Eso no convierte al Ayuno intermitente, es inútil: para algunas personas es una herramienta práctica que mejora la adherencia porque reduce la carga de decidir qué y cuándo comer varias veces al día.
En otras palabras: si el ayuno intermitente te ayuda a crear y mantener un déficit calórico de forma segura y lo haces con naturalidad, puede ser perfectamente válido.
Sin embargo, el foco en el método puede tapar riesgos potenciales si no se hace correctamente:
- Ayunos mal planteados favorecen pérdida de masa magra si no se asegura suficiente proteína y entrenamiento de fuerza.
- Puede empeorar el control del apetito en personas con historial de atracones.
- Además, la evidencia disponible suele ser de corta duración y con heterogeneidad en protocolos, por lo que la personalización y el seguimiento profesional son clave para el proceso.
Recomendación final: El ayuno intermitente es una herramienta más, no una varita mágica.
Para perder grasa lo esencial es crear un déficit calórico sostenido. La adherencia y la constancia ganan siempre. Siempre que tengas dudas de que hacer, consulta con un profesional de la nutrición y la dietética, así podrán ayudarte en tu proceso.



















