Odiaré, desde hoy, todas las vías
Tiene que ser muy doloroso padecer directa o indirectamente un trágico suceso como el del pasado domingo, 18 de enero, en Adamuz*.
*La noche del 18 de enero de 2026 se produjo el choque entre dos trenes, cerca de la localidad cordobesa de Adamuz. Un tren de alta velocidad de la empresa Iryo, que viajaba dirección a Madrid, chocaba con un Alvia que iba en sentido contrario. El accidente se saldaba con 45 víctimas mortales y decenas de heridos
No puedo ni imaginarme la desorientación y la angustia de los momentos que se pudieron vivir, todos ellos, incrementado por esa impotencia de querer saber y estar continuamente viendo como solo encuentras muros en tu camino.
Tristeza, lágrimas, desconcierto, impotencia… vamos al menos a poner la parte positiva de todo esto porque es muy justo reconocer, siempre que se hable de esta terrible tragedia, ¡la solidaridad y el compromiso de todas aquellas personas que se volcaron para paliar las consecuencias del accidente!.
Hoy, desde el dolor por las víctimas y sus familias, un poema:
ODIARÉ, DESDE HOY, TODAS LAS VÍAS
Odiaré, desde hoy, todas las vías,
pesadilla mía,
¡ausencia eterna!
Seguiré ocultando mi dolor ciego,
mi triste espera
encrespando a los dioses
por arrancar de cuajo
lo feliz que era.
Insistiré gritando
contra la sinrazón
y entre mi dolor y mi amargura
te buscaré.
A veces de pie,
otras arrastrándome
completamente inconsciente
y caminaré...
Descendiendo, entre mi locura, a las vías
aunque tenga que hacerlo de rodillas,
sonámbulo,
ausente...
Intentando abrazarte…
Una y mil veces en mis pesadillas”.
Tiene que ser muy doloroso padecer directa o indirectamente un trágico suceso como el del pasado domingo, 18 de enero, en Adamuz*.
*La noche del 18 de enero de 2026 se produjo el choque entre dos trenes, cerca de la localidad cordobesa de Adamuz. Un tren de alta velocidad de la empresa Iryo, que viajaba dirección a Madrid, chocaba con un Alvia que iba en sentido contrario. El accidente se saldaba con 45 víctimas mortales y decenas de heridos
No puedo ni imaginarme la desorientación y la angustia de los momentos que se pudieron vivir, todos ellos, incrementado por esa impotencia de querer saber y estar continuamente viendo como solo encuentras muros en tu camino.
Tristeza, lágrimas, desconcierto, impotencia… vamos al menos a poner la parte positiva de todo esto porque es muy justo reconocer, siempre que se hable de esta terrible tragedia, ¡la solidaridad y el compromiso de todas aquellas personas que se volcaron para paliar las consecuencias del accidente!.
Hoy, desde el dolor por las víctimas y sus familias, un poema:
ODIARÉ, DESDE HOY, TODAS LAS VÍAS
Odiaré, desde hoy, todas las vías,
pesadilla mía,
¡ausencia eterna!
Seguiré ocultando mi dolor ciego,
mi triste espera
encrespando a los dioses
por arrancar de cuajo
lo feliz que era.
Insistiré gritando
contra la sinrazón
y entre mi dolor y mi amargura
te buscaré.
A veces de pie,
otras arrastrándome
completamente inconsciente
y caminaré...
Descendiendo, entre mi locura, a las vías
aunque tenga que hacerlo de rodillas,
sonámbulo,
ausente...
Intentando abrazarte…
Una y mil veces en mis pesadillas”.



















