Los micro machismos
La igualdad entre sexos ha avanzado mucho en los últimos años, pero aun estamos muy, muy lejos de la igualdad total.
Existen multitud de comentarios, acciones, actuaciones, etc, que ponen de manifiesto que, como digo, se esté aún muy lejos de erradicar la discriminación.
Les voy a narrar una de estas acciones que están a la orden del día.
Una pareja, hombre-mujer, acuden a un Bar o restaurante y piden unas consumiciones.
Cuando llega la hora de pagar, ella pide la cuenta al camarero/a y éste/a cuando saca el ticket o la nota, en el noventa y nueve por ciento de las veces, entregará la cuenta al hombre.
Ella saca el dinero para pagar y se lo da al camarero/a. Si la cantidad entregada es superior a lo que se debe, el camarero/a cuando vuelva con el cambio, también en el noventa y nueve por ciento de los casos, le dará la vuelta al hombre.
Hagan algún día la prueba en cualquier bar y verán como la mayoría de las veces ocurrirá esto.
Pero cuando hablo de la actuación de los camareros en estos casos, no me refiero solo a los camareros del sexo masculino, sino que esto que relato, lo hacen también las camareras, lo cual me parece fatal.
No obstante, si esto ocurriera y no hacemos nada, estaremos colaborando con la discriminación, por lo que, si llegara a ocurrirles, si quieren contribuir a que se consiga la igualdad, hagan como hago yo. Si le da el ticket al hombre, díganle “yo no he pedido la cuenta, la ha pedido ella”, y cuando igualmente le dé la vuelta al hombre, díganle lo mismo “yo no he pagado, ha pagado ella”.
Les puedo decir que lo he hecho en infinidad de ocasiones, y aunque sea el mismo lugar, el mismo camarero/a y sólo unas horas después, lo vuelven a hacer. Compruébenlo, se lo aseguro porque me ha pasado muchas veces.
Estas actuaciones, aunque no tienen disculpa, podrían entenderse al inicio de la democracia y por gente mayor que durante los cuarenta años anteriores habían actuado así, pues, para los mas jóvenes, les recuerdo que hasta 1950 las mujeres no podían entrar en los bares y eran consideradas legalmente como discapacitadas, hasta el punto de que para cualquier cosa necesitaban siempre la autorización de un hombre, ya fuera el marido, el padre o el hermano.
Afortunadamente, al menos en este sentido se ha avanzado bastante, pero ya ven las reminiscencias que quedan aún, a pesar de haber transcurrido 75 años. Saludos.
La igualdad entre sexos ha avanzado mucho en los últimos años, pero aun estamos muy, muy lejos de la igualdad total.
Existen multitud de comentarios, acciones, actuaciones, etc, que ponen de manifiesto que, como digo, se esté aún muy lejos de erradicar la discriminación.
Les voy a narrar una de estas acciones que están a la orden del día.
Una pareja, hombre-mujer, acuden a un Bar o restaurante y piden unas consumiciones.
Cuando llega la hora de pagar, ella pide la cuenta al camarero/a y éste/a cuando saca el ticket o la nota, en el noventa y nueve por ciento de las veces, entregará la cuenta al hombre.
Ella saca el dinero para pagar y se lo da al camarero/a. Si la cantidad entregada es superior a lo que se debe, el camarero/a cuando vuelva con el cambio, también en el noventa y nueve por ciento de los casos, le dará la vuelta al hombre.
Hagan algún día la prueba en cualquier bar y verán como la mayoría de las veces ocurrirá esto.
Pero cuando hablo de la actuación de los camareros en estos casos, no me refiero solo a los camareros del sexo masculino, sino que esto que relato, lo hacen también las camareras, lo cual me parece fatal.
No obstante, si esto ocurriera y no hacemos nada, estaremos colaborando con la discriminación, por lo que, si llegara a ocurrirles, si quieren contribuir a que se consiga la igualdad, hagan como hago yo. Si le da el ticket al hombre, díganle “yo no he pedido la cuenta, la ha pedido ella”, y cuando igualmente le dé la vuelta al hombre, díganle lo mismo “yo no he pagado, ha pagado ella”.
Les puedo decir que lo he hecho en infinidad de ocasiones, y aunque sea el mismo lugar, el mismo camarero/a y sólo unas horas después, lo vuelven a hacer. Compruébenlo, se lo aseguro porque me ha pasado muchas veces.
Estas actuaciones, aunque no tienen disculpa, podrían entenderse al inicio de la democracia y por gente mayor que durante los cuarenta años anteriores habían actuado así, pues, para los mas jóvenes, les recuerdo que hasta 1950 las mujeres no podían entrar en los bares y eran consideradas legalmente como discapacitadas, hasta el punto de que para cualquier cosa necesitaban siempre la autorización de un hombre, ya fuera el marido, el padre o el hermano.
Afortunadamente, al menos en este sentido se ha avanzado bastante, pero ya ven las reminiscencias que quedan aún, a pesar de haber transcurrido 75 años. Saludos.



















