Miércoles, 11 de Febrero de 2026

Actualizada Martes, 10 de Febrero de 2026 a las 13:53:50 horas

Pedro Gutiérrez
Martes, 10 de Febrero de 2026 Actualizada Martes, 10 de Febrero de 2026 a las 11:59:41 horas

Música y radio: un latido compartido


Desde que la radio aprendió a hablar, la música encontró un lugar donde quedarse. No un lugar físico, sino algo más parecido a un refugio. Invisible, hecho de ondas que atraviesan paredes, montañas… y estados de ánimo. 
Para mí, la radio nunca ha sido solo un medio. 
Ha sido compañía. De esa que no pregunta, pero está. Una voz al otro lado que acompaña y deja espacio para sentir.
Recuerdo cómo, durante años, una canción podía cambiarlo todo solo porque sonaba en la radio. Bastaba un gesto mínimo, una aguja cayendo sobre el vinilo, un dial buscando señal, y de pronto la música estaba allí. En la cocina, en el coche, en una habitación a oscuras cuando el sueño no llegaba. 
La radio no imponía. La verdad es que proponía. Y eso marcaba la diferencia. Alguien presentaba la canción con cuidado, a veces con emoción contenida, otras con una historia breve. Había silencios. Había intención. La música no llegaba sola: venía acompañada.
Además, la radio siempre ha sido un lugar de primeros encuentros. Muchas canciones que hoy forman parte de nuestra vida llegaron así, casi por sorpresa. 
Un programa nocturno, una emisora local, una persona al micrófono que creyó en una canción antes de que nadie la pidiera. 
La radio ha sido trampolín, altavoz y, en más de una ocasión, tabla de salvación. Ha acompañado cambios, movimientos, épocas enteras. Y lo ha hecho sin dejar de ser ella misma.
Ahora, en plena era digital, podría parecer que la radio ya no ocupa el mismo lugar. Pero sigue ahí. Late. Se ha transformado, claro, y es que ahora también vive en podcasts, radios online, programas a la carta. Aun así, conserva algo que no se puede programar del todo: la sensación de compañía. 
La radio no te mira, no te interrumpe. Solo está. Permite que la música conviva con la vida tal y como es, mientras trabajas, conduces o te pierdes un rato en tus propios pensamientos.Y la música, curiosamente, sigue encontrando en la radio un espacio especial. 
No es lo mismo elegir una canción que dejar que te encuentre. La radio conserva ese margen de sorpresa, ese pequeño milagro de escuchar justo lo que necesitabas sin saberlo. Como si alguien, en algún lugar, hubiera pulsado el botón exacto.
Música y radio comparten algo muy simple y muy profundo: acompañar. 
En un mundo lleno de ruido, nos recuerdan que escuchar sigue siendo un acto íntimo, casi valiente. Porque mientras haya una canción sonando al otro lado de las ondas, alguien, en algún lugar, no estará tan solo.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.