Miércoles, 11 de Febrero de 2026

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Auxiliadora Correa Zamora | 49
Martes, 10 de Febrero de 2026 Actualizada Martes, 10 de Febrero de 2026 a las 11:59:00 horas

Deterioro de los servicios públicos


La concatenación de accidentes y sucesos que se han registrado a lo largo de las últimas semanas parece un síntoma evidente de que los servicios públicos en España se han deteriorado notablemente y no funcionan, entre otras cosas, porque la falta de Presupuestos Generales del Estado es un lastre que impide que la vida diaria de los españoles se desarrolle con normalidad. 
Desde muchos foros se apunta que lo que pasó en Adamuz no es un accidente, sino una negligencia del Gobierno ya que no haber dispuesto de presupuestos en toda la legislatura ha provocado la falta de inversiones en la red ferroviaria y en el mantenimiento adecuado de las vías. El eje del problema es la incompetencia política en la gestión junto con el despilfarro del dinero público lo que dan como resultado el caos, como el que se ha vivido en Cataluña con la paralización de Rodalíes. Un caos ferroviario que simboliza una España que ha dejado de funcionar.
Los más de 160.000 millones de los fondos Next Generation que dio la Comisión Europea a España supondrían un privilegio para cualquier Gobierno y se podrían haber invertido en mejorar la red ferroviaria, pero Sánchez ha demostrado su inoperancia porque ha sido incapaz de gestionarlos como debía.
ADIF es el principal beneficiario del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia en España, con más de 5.800 millones de euros recibidos desde 2021, convirtiéndose en el mayor perceptor de fondos Next Generation del país. Sin embargo, los datos conocidos indican que el 84 % del gasto en alta velocidad se ha destinado a nuevas infraestructuras, frente a solo un 16 % dedicado al mantenimiento y conservación de la red existente, pese a que varias de las principales líneas superan ya los veinte años de servicio y soportan hoy un tráfico muy superior al inicialmente previsto.
El Gobierno es el responsable de que los servicios ferroviarios cada vez funcionen peor y de crear inseguridad e incertidumbre en un medio de transporte que antes era un referente internacional.
En el origen de todo tenemos a un Gobierno que se dedica a crear cortinas de humo para ocultar su propia inoperancia en vez de gestionar, por lo que los resultados no pueden ser más desalentadores. Todo tiene consecuencias y si un Gobierno se despreocupa de la gestión puede que el primer año o el segundo año, no se note, pero ocho años de gobierno socialista terminan haciendo que España no funcione.
España figuraba en todos los rankings internacionales como un país bien dotado de infraestructuras pero lamentablemente esas no tienen el mantenimiento, porque no se invierte en ellas lo suficiente.

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