A los políticos de Madrid y Bruselas, les cambiaba el local de trabajo y, de sede, mi pueblo.
Da igual si diestros o siniestros, si de extrema o de extrema opuesta, porque todos, opuestos a Extremadura, mi pobre tierra; la de los trenes sin vías; caminos para carretas y milanas, por falta de aviones.
Y nadie hace nada. Y no salimos a la calle. No tiramos barro a nadie, ni a nadie tiramos al barro...
Hay uno que, en sus visitas al sur, se monta a caballo, cual Cid Campeador, no sé si por burla, pero quizás vuelva a ser el mejor medio para desplazarnos.
Pues en coche, mi novia, esta mañana, para trabajar en la fábrica de brócolis del pueblo de al lado, (aquí no hacemos coches ni aviones) por el corte de la carretera entre Talavera y La Albuera, a las 5 AM, se desvía 20 kilómetros hasta Badajoz, por una estrecha y eterna carretera en obras. Después se va 50 kilómetros hasta Puebla de la Calzada, pues el puente del badén, que nombro en chico porque ni los romanos harían semejante pasaje sobre agua, también está cortado y, de Puebla hasta la fábrica, 7 kilómetros de vereda, de 6 metros de ancha, sin arcenes y, casi sin alquitrán cuando el arroyo Cabrilla se salta y la convierte en un nicho histórico de ostias y sepulturas.
Y así llega a su destino final. ¡No la muerte! Hoy no, a #TRABAJAR.
A rezar, como cuando se iba el niño a la guerra, esperando un mensaje de "He llegado", si la cobertura H+ ayuda, ¿Irá la baliza de 50 euros, sin cobertura? En Madrid o Barcelona nos estudian como sus conexiones de antaño. Aquí, las usamos a diario, para comunicarnos e, incluso algunos, para hacer tecnología. ¡Qué osados!
Pues eso, que os traigáis las sedes del congreso y consejo europeo a mi pueblo(os pongo en chico también). Seguro que arreglabais un poco el entorno, para que los chóferes os pasearan mejor, o para que os inventarais alguna ley y os pagaran los kilómetros de más, dietas por peligrosidad o niñeras por el cierre de escuelas.
En fin, que no nos quedamos en casa, hay que seguir trabajando y pagando los mismos impuestos que madrileños y catalanes.
Aquí no despertamos tarde ni dormimos la siesta y, lo lento que nos visten algunos, se debe a por dónde nos tenemos que mover.
Después, somos igual de rápidos que los demás. Solo necesitamos llegar, para seguir currando, de sol a sol y seguir moviendo la despensa de españa y de europa (en chico, también)
Recordar que somos los hijos de los hijos de los hijos de los que se fueron a descubrir las Américas. Esas a las que ahora volvemos, ya descubiertas, para observar como fue la evolución e involución y sentirnos mejor valorados y cuidados, que en nuestra descuidada Extremadura.
De un Extremeño, autónomo