Miércoles, 21 de Enero de 2026

Actualizada Martes, 20 de Enero de 2026 a las 14:16:43 horas

Manuel García Cienfuegos
Sábado, 05 de Diciembre de 2009

Una mermelada con indulgencias

Dicen que cada estación aparece por un sitio distinto. También aseguran que el invierno lo hace llegando desde la parte norte, cuando el sol no se siente congestionado por el crepúsculo y los días muestran su tibieza fijados por el final del otoño que se entrega bajo las lágrimas de un manto cuajado de niebla, pretendiendo con ello impedirnos ver el color celeste inmaculado de los cielos de estos primeros días de diciembre.

Los atardeceres se extienden muy pronto, andan con prisas por cubrir el laberinto de plazas, calles, casas, balcones, terrazas y azoteas que forman el trazado urbano, que se ruboriza alterado por la gracia de una carcajada cuasi nocturna, tratando de perturbar el ambiente porque sabe que el tiempo ha vuelto a atraparnos. Al doblar una esquina aparece un nuevo padrón, un nuevo paisaje distinto a los otros. Paisaje y paisanaje de piedras, cal, ladrillo, verjas, portones, personas y vidas. De generaciones jóvenes y viejas. De colores y sabores nuevos y antiguos. De glorias, tragedias y fracasos. Es el alma que goza, palpita y también se divierte en los ritos de los zaguanes donde habitan y descansan, en sabia armonía, los quehaceres y los días.

Les escribía en el mes de octubre sobre esa verdad cierta que es el verano del membrillo. Hace unos días me han obsequiado con una caja de dulce de membrillo. La carne de membrillo hervida y mezclada con azúcar resulta un verdadero paraíso para el paladar y un infierno para los que somos diabéticos. Pero un detalle siempre se agradece. Estas cosas me sonrojan pero me satisfacen al saber que detrás de los artículos que hacemos, lanzados a la playa de los lectores, sin conocer quién los lee, me remite ahora un efecto consolador en la seguridad que hay alguien al otro lado que nos sigue.

No hace mucho penetré también en otro delicioso paraíso al degustar, a escondidas, dos cucharaditas de mermelada de nectarina que elaboran las monjas del convento de las clarisas de Montijo. Gloria bendita por los siglos de los siglos. Producida y elaborada desde el obrador mejor custodiado. Las nectarinas me retrotraen al cántico suave de la antífona de la cita hermosa del gozo que llega en primavera. Al desasosiego nervioso e impaciente, tras la timidez del verde primerizo de sus hojas. Al nacimiento de su flor que brota pintada de color rosa en esa urgencia por querer aparecer, por ver la luz.

Sus caridades han vuelto a sorprendernos, desde el secreto oculto que reside tras el viejo torno, con un nuevo producto que se suma a un extenso catálogo que moldean con arte y oficio las expertas manos dulceras de sor Dolores y sor Magdalena, ayudadas por el resto de las hermanas, bajo el atento gobierno de madre Inmaculada, su abadesa.

Afirman que la nectarina es considerada “néctar de los dioses”. Yo digo que al degustar esta mermelada se consiguen indulgencias para abrir los cielos y entrar en el paraíso de los mejores sabores. ¿El secreto? Ingredientes de primera calidad, elaboración de la que son excluidos los conservantes, y sabias combinaciones de nectarina, agua, azúcar y mucha dosis de paciencia en el lento proceso del hervido.

La mermelada de nectarina, reitero, está para abrir las puertas del paraíso de los sabores, pero permanecen cerradas para los que somos diabéticos ya que no alcanzamos, a pesar de nuestras plegarias, las indulgencias necesarias. Solicito y ruego a sus caridades, en nombre de mis hermanos los diabéticos, mermelada y mazapán con fructosa, y un surtido de estrellitas de cielo y tortas de polvorón con sacarina, para que en la nochebuena podamos alcanzar los edulcorados paraísos del Belén de los cielos. Gracias hermanas porque cada año proclamáis, desde vuestro religioso silencio, el más dulce pregón de la Navidad, bajo el suave tintineo de una campanilla que nos trae el saludo bondadoso de “Paz y Bien”.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.