¿Por qué las dietas no funcionan?
Siempre que hemos acudido a la opinión de un profesional de la nutrición han sido básicamente la misma: dieta hipocalórica baja en grasas. Pero, la triste realidad es que más del 90% de las personas que intentan perder peso consumiendo sólo menos calorías de las que gastas, fracasan. El fallo no es de las personas, es de los tratamientos empleados.
Realmente, nuestro cuerpo prefiere ganar que perder energía, ya que, desde una perspectiva evolutiva, ganar un poco de grasa no representaba un riesgo, sino como un medio de protección. Pero, actualmente, nuestra alimentación ha cambiado y esto, es uno de los principales motivos por el que no te funciona la dieta que has hecho recientemente o los múltiples intentos años atrás.
Muchos alimentos industriales están preparados para combinar azúcares, sal, aceites, potenciadores del sabor… sin hablar de las texturas. Esto, genera que el encargado de controlar nuestro peso en el cuerpo (llamado adipostato) se desregule y genere que perder esos kilos de más no sea efectivo, conllevando por ende también a que tus hormonas varíen su función y haga, aún más difícil, conseguir tu objetivo.
Y la pregunta a todo esto es… ¿cómo puedo regular este adipostato, encargado de que la pérdida de peso sea efectiva?
Para empezar, utiliza alimentos más saciantes como la verdura, también siendo altos en densidad nutricional (muchas vitaminas y minerales y menos calorías).
También, come suficiente proteína, por su poder para adaptar al cuerpo en la pérdida de peso como ayudarte a mantener la masa muscular (esa que nos da la vida).
Por otro lado, no hagas restricciones de calorías todos los días. Haz días de descansos para recargar tus reservas de energía, pero no atraques la despensa.
No reduzcas demasiado las grasas porque puede hacer que tu cuerpo gaste menos y reduce los snacks de máquinas o de gasolinera, no te ayudarán en tu objetivo.
Y por supuesto, que tus hábitos sean obvios, atractivos, satisfactorios y sencillos para poder hacerlos personales, ajustados a tu día a día y que se puedan mantener en el tiempo.
Para finalizar, queda claro que contar calorías y nuestra alimentación diaria no es lo que debemos de hacer para perder grasa y que nuestra dieta funcione, sino conocer que pasa en nuestro cuerpo, ayudar a ese adipostato con acciones efectivas y marcando el hábito por delante de todo, generando así un proceso sostenible, a medio-largo plazo y evitando ese efecto rebote que puede perjudicar nuestra salud, siendo el punto más importante a tener lo más sano posible.
Siempre que hemos acudido a la opinión de un profesional de la nutrición han sido básicamente la misma: dieta hipocalórica baja en grasas. Pero, la triste realidad es que más del 90% de las personas que intentan perder peso consumiendo sólo menos calorías de las que gastas, fracasan. El fallo no es de las personas, es de los tratamientos empleados.
Realmente, nuestro cuerpo prefiere ganar que perder energía, ya que, desde una perspectiva evolutiva, ganar un poco de grasa no representaba un riesgo, sino como un medio de protección. Pero, actualmente, nuestra alimentación ha cambiado y esto, es uno de los principales motivos por el que no te funciona la dieta que has hecho recientemente o los múltiples intentos años atrás.
Muchos alimentos industriales están preparados para combinar azúcares, sal, aceites, potenciadores del sabor… sin hablar de las texturas. Esto, genera que el encargado de controlar nuestro peso en el cuerpo (llamado adipostato) se desregule y genere que perder esos kilos de más no sea efectivo, conllevando por ende también a que tus hormonas varíen su función y haga, aún más difícil, conseguir tu objetivo.
Y la pregunta a todo esto es… ¿cómo puedo regular este adipostato, encargado de que la pérdida de peso sea efectiva?
Para empezar, utiliza alimentos más saciantes como la verdura, también siendo altos en densidad nutricional (muchas vitaminas y minerales y menos calorías).
También, come suficiente proteína, por su poder para adaptar al cuerpo en la pérdida de peso como ayudarte a mantener la masa muscular (esa que nos da la vida).
Por otro lado, no hagas restricciones de calorías todos los días. Haz días de descansos para recargar tus reservas de energía, pero no atraques la despensa.
No reduzcas demasiado las grasas porque puede hacer que tu cuerpo gaste menos y reduce los snacks de máquinas o de gasolinera, no te ayudarán en tu objetivo.
Y por supuesto, que tus hábitos sean obvios, atractivos, satisfactorios y sencillos para poder hacerlos personales, ajustados a tu día a día y que se puedan mantener en el tiempo.
Para finalizar, queda claro que contar calorías y nuestra alimentación diaria no es lo que debemos de hacer para perder grasa y que nuestra dieta funcione, sino conocer que pasa en nuestro cuerpo, ayudar a ese adipostato con acciones efectivas y marcando el hábito por delante de todo, generando así un proceso sostenible, a medio-largo plazo y evitando ese efecto rebote que puede perjudicar nuestra salud, siendo el punto más importante a tener lo más sano posible.






















