Ánimo y fuerza compañeros · Pedro Durán Pajuelo · Puebla de la Calzada
Tengo 27 años. Las primeras palabras que recuerdo desde que tengo uso de razón son papá, mamá, nana, tita Adela y Carcesa. Nombres como Antonio Vega, Fernando, Carmelo, Daniel, Julio, el apellido "de la O", Borreguero, y un largo etcétera eran, y aún hoy son, el día a día de los protagonistas de las conversaciones en mi casa. He tenido la suerte de ser hijo de una buena persona, en el amplio sentido de la palabra. Soy hijo de Pedro Durán, mecánico y trabajador de Carcesa.
De todos es conocida la situación que vive actualmente la histórica y mítica empresa de Carcesa. Mientras escribo esta carta puedo verme la quemadura que me hice, por accidente laboral, en mi muñeca izquierda, uno de los veranos que trabajé en la factoría. Una señal que la llevaré de por vida, al igual que la comarca da las Vegas Bajas llevará consigo el honor de acoger en su terreno una de las más importantes industrias de Extremadura.
Mi vida, con muy temprana edad, me ha dado la oportunidad de dedicarme a algo que me entusiasma; trabajar por los demás. Actualmente represento al movimiento asociativo juvenil extremeño. Gracias a esa representación, tengo la posibilidad de relacionarme con el ámbito social, empresarial y político de nuestra región. Y gracias a ello, tengo la oportunidad de dialogar y hablar directamente con los máximos representantes de nuestra región. Algo que me permite trasladar ideas, reflexiones y mensajes a aquellas personas que realmente tienen poder de decisión en nuestra región.
Sinceramente, impresiona que en mitad de una conversación, preguntes al presidente de tu comunidad por su mala cara, falta de descanso, y te responda con que apenas ha dormido pensando en la situación de los trabajadores de empresas como Carcesa. Paso que personas critiquen a los políticos, de forma general, pero no permito que metan a todos en el mismo saco.
Yo me hice persona, en mayúsculas, gracias a mi familia y a Carcesa, gracias a compañeros de trabajo que me enseñaron durante 5 veranos consecutivos a ganarme la vida. Nunca se me olvidará lo vivido y aprendido en "La fábrica". A lo largo de tu vida vives miles de experiencias, conoces a innumerables personas y conoces los sinsabores de la vida que te ha tocado vivir. No soy capaz de expresar con palabras lo que siento cuando mi padre me dice que un excompañero de trabajo me manda recuerdos y abrazos. Uno se siente orgulloso cuando pasa de tener "compañeros de trabajo" a "amigos". Y uno se siente dolido cuando sabe que sus amigos lo están pasando verdaderamente mal.
Amigos, esto se solucionará, más tarde o más temprano, pero se solucionará. Seguro. Os merecéis lo mejor, sois grandes trabajadores y muy buenas personas.
Un fuerte abrazo. Salud y solidaridad compañeros!
Pedro Durán (hijo)
Tengo 27 años. Las primeras palabras que recuerdo desde que tengo uso de razón son papá, mamá, nana, tita Adela y Carcesa. Nombres como Antonio Vega, Fernando, Carmelo, Daniel, Julio, el apellido "de la O", Borreguero, y un largo etcétera eran, y aún hoy son, el día a día de los protagonistas de las conversaciones en mi casa. He tenido la suerte de ser hijo de una buena persona, en el amplio sentido de la palabra. Soy hijo de Pedro Durán, mecánico y trabajador de Carcesa.
De todos es conocida la situación que vive actualmente la histórica y mítica empresa de Carcesa. Mientras escribo esta carta puedo verme la quemadura que me hice, por accidente laboral, en mi muñeca izquierda, uno de los veranos que trabajé en la factoría. Una señal que la llevaré de por vida, al igual que la comarca da las Vegas Bajas llevará consigo el honor de acoger en su terreno una de las más importantes industrias de Extremadura.
Mi vida, con muy temprana edad, me ha dado la oportunidad de dedicarme a algo que me entusiasma; trabajar por los demás. Actualmente represento al movimiento asociativo juvenil extremeño. Gracias a esa representación, tengo la posibilidad de relacionarme con el ámbito social, empresarial y político de nuestra región. Y gracias a ello, tengo la oportunidad de dialogar y hablar directamente con los máximos representantes de nuestra región. Algo que me permite trasladar ideas, reflexiones y mensajes a aquellas personas que realmente tienen poder de decisión en nuestra región.
Sinceramente, impresiona que en mitad de una conversación, preguntes al presidente de tu comunidad por su mala cara, falta de descanso, y te responda con que apenas ha dormido pensando en la situación de los trabajadores de empresas como Carcesa. Paso que personas critiquen a los políticos, de forma general, pero no permito que metan a todos en el mismo saco.
Yo me hice persona, en mayúsculas, gracias a mi familia y a Carcesa, gracias a compañeros de trabajo que me enseñaron durante 5 veranos consecutivos a ganarme la vida. Nunca se me olvidará lo vivido y aprendido en "La fábrica". A lo largo de tu vida vives miles de experiencias, conoces a innumerables personas y conoces los sinsabores de la vida que te ha tocado vivir. No soy capaz de expresar con palabras lo que siento cuando mi padre me dice que un excompañero de trabajo me manda recuerdos y abrazos. Uno se siente orgulloso cuando pasa de tener "compañeros de trabajo" a "amigos". Y uno se siente dolido cuando sabe que sus amigos lo están pasando verdaderamente mal.
Amigos, esto se solucionará, más tarde o más temprano, pero se solucionará. Seguro. Os merecéis lo mejor, sois grandes trabajadores y muy buenas personas.
Un fuerte abrazo. Salud y solidaridad compañeros!
Pedro Durán (hijo)




















