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Me llamo barro aunque Miguel me llame
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame
Sin duda el año 2010 ha sido el año de Miguel Hernandez. Homenajes exposiciones,conciertos. Se le han rendido multitud de tributos a este poeta del que casi todo se ha dicho ya. Por eso quizá se me hace un poco difícil hablar de el pero habrá que intentarlo.
Yo, como mucha gente de mi generación, que crecimos en los ochenta. Conocimos a Miguel Hernandez gracias a Serrat, fue el que nos abrió el camino por el que los mas curiosos nos adentramos a descubrir su poesía, esa poesía llena de sentimiento y de sencillez.
Pintada,no vacía:
pintada esta mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.
Por que si hay algo que caracteriza a este poeta es sin duda la claridad de sus versos, estos que aquí he escogido extraídos de Canción ultima, nos dan muestra de como con palabras que todos entremos nos puede traspasar el alma
Dale al aspa molino,
hasta nevar el trigo.
Dale a la piedra, agua,
hasta ponerla mansa.
Puede que esta sencillez le acarreara mas de algún problema con los de su generación,entre ellos Lorca que lo veía casi como un advenedizo.
Nunca acabo de cuajar en la élite de la generación del 36.
Sin embargo los años acabarían dándole la razón a los que veían en el como un viento fresco en la poesía de aquella época.
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
Su etapa en prisión nos dejo sin duda versos memorables y desgarradores.
Aunque para desgarradores estos con los que ya me despido,los que dedicara a su amigo Ramón Sige:
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas
compañero del alma, tan temprano.
Me llamo barro aunque Miguel me llame
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame
Sin duda el año 2010 ha sido el año de Miguel Hernandez. Homenajes exposiciones,conciertos. Se le han rendido multitud de tributos a este poeta del que casi todo se ha dicho ya. Por eso quizá se me hace un poco difícil hablar de el pero habrá que intentarlo.
Yo, como mucha gente de mi generación, que crecimos en los ochenta. Conocimos a Miguel Hernandez gracias a Serrat, fue el que nos abrió el camino por el que los mas curiosos nos adentramos a descubrir su poesía, esa poesía llena de sentimiento y de sencillez.
Pintada,no vacía:
pintada esta mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.
Por que si hay algo que caracteriza a este poeta es sin duda la claridad de sus versos, estos que aquí he escogido extraídos de Canción ultima, nos dan muestra de como con palabras que todos entremos nos puede traspasar el alma
Dale al aspa molino,
hasta nevar el trigo.
Dale a la piedra, agua,
hasta ponerla mansa.
Puede que esta sencillez le acarreara mas de algún problema con los de su generación,entre ellos Lorca que lo veía casi como un advenedizo.
Nunca acabo de cuajar en la élite de la generación del 36.
Sin embargo los años acabarían dándole la razón a los que veían en el como un viento fresco en la poesía de aquella época.
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
Su etapa en prisión nos dejo sin duda versos memorables y desgarradores.
Aunque para desgarradores estos con los que ya me despido,los que dedicara a su amigo Ramón Sige:
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas
compañero del alma, tan temprano.




















