El maltrato a las personas mayores
Existen miles de noticias que tengo que digerir con impotencia. Imágenes que mi mente es incapaz de aceptar por su crueldad. Situaciones que cargan mi estado emocional de rabia interna, por eso, cada una de ellas, intento denunciarlas en mis escritos y hoy voy a hacerlo sobre una situación, cuyas imágenes por su bestialidad, me revuelve las tripas: El maltrato a las personas mayores. Y no me refiero solamente a esas personas mayores que están abandonadas o explotadas económicamente, ¡NO! En esta ocasión quiero centrarme en imágenes que he visto últimamente, en el trato cruel que algunos ancianos reciben en residencias y precisamente por sus cuidadores.
Me parece increíble que pueda suceder este tipo de acciones. Que existan esas personas (por llamarla de alguna forma) que maltraten o dejen morir a estos seres indefensos, la mayoría de ellos sufriendo en silencio esta situación, por no tener a nadie en este mundo que los proteja o cuyos familiares apenas puedan visitarlos por culpa de esta difícil situación que nos está tocando vivir.
Agredir a un anciano, pegarle… esto es algo que en mi cabeza no entra y lo más lamentable es que en lugar de arrepentirse y pedir perdón, existen denuncias por la instalación de cámaras para grabar estos hechos deleznables, argumentando que son ilegales. ¿Sabéis lo que pienso yo de sobre esa legalidad? ¡Que fuesen obligatorias las cámaras en todas las residencias y centros de mayores!, que se controlara todo al mínimo detalle. Es una vergüenza que, muchos de ellos, tiene que dejar hasta el último euro que han conseguido reunir en toda su vida para estar allí y en lugar de sentirse protegido y querido, tengan que enfrentarse a un miedo constante los últimos días de sus vidas.
Es muy doloroso ver imágenes como las que hemos visto últimamente: ancianos abofeteados, siendo objetos de burlas, medio desnudos, atados a una silla, cayéndose contra el suelo y lo que es aún más vergonzoso: tener la poca vergüenza de grabarlos y subirlo a las redes sociales sin ningún tipo de escrúpulos.
Una persona que cuida a un mayor, jamás debe emplear palabras hirientes, humillantes ni, por supuesto, gritarle ni burlarse de ellos, porque estos irresponsables deberían irse a picar piedras y dejar esta profesión para esos cuidadores que si saben lo que es el cariño, el trato sensible y el respeto hacía el colectivo de mayores.
Sabéis lo que me inspiran a mí estos seres en la última etapa de sus vidas: respeto, ternura y cariño, por eso, lo mínimo que deberían recibir a cambio es protección, cuidados, sensibilidad y muchas, muchas sonrisas hermosas y sinceras porque les debemos muchas cosas y sobre todo RESPETO.
Existen miles de noticias que tengo que digerir con impotencia. Imágenes que mi mente es incapaz de aceptar por su crueldad. Situaciones que cargan mi estado emocional de rabia interna, por eso, cada una de ellas, intento denunciarlas en mis escritos y hoy voy a hacerlo sobre una situación, cuyas imágenes por su bestialidad, me revuelve las tripas: El maltrato a las personas mayores. Y no me refiero solamente a esas personas mayores que están abandonadas o explotadas económicamente, ¡NO! En esta ocasión quiero centrarme en imágenes que he visto últimamente, en el trato cruel que algunos ancianos reciben en residencias y precisamente por sus cuidadores.
Me parece increíble que pueda suceder este tipo de acciones. Que existan esas personas (por llamarla de alguna forma) que maltraten o dejen morir a estos seres indefensos, la mayoría de ellos sufriendo en silencio esta situación, por no tener a nadie en este mundo que los proteja o cuyos familiares apenas puedan visitarlos por culpa de esta difícil situación que nos está tocando vivir.
Agredir a un anciano, pegarle… esto es algo que en mi cabeza no entra y lo más lamentable es que en lugar de arrepentirse y pedir perdón, existen denuncias por la instalación de cámaras para grabar estos hechos deleznables, argumentando que son ilegales. ¿Sabéis lo que pienso yo de sobre esa legalidad? ¡Que fuesen obligatorias las cámaras en todas las residencias y centros de mayores!, que se controlara todo al mínimo detalle. Es una vergüenza que, muchos de ellos, tiene que dejar hasta el último euro que han conseguido reunir en toda su vida para estar allí y en lugar de sentirse protegido y querido, tengan que enfrentarse a un miedo constante los últimos días de sus vidas.
Es muy doloroso ver imágenes como las que hemos visto últimamente: ancianos abofeteados, siendo objetos de burlas, medio desnudos, atados a una silla, cayéndose contra el suelo y lo que es aún más vergonzoso: tener la poca vergüenza de grabarlos y subirlo a las redes sociales sin ningún tipo de escrúpulos.
Una persona que cuida a un mayor, jamás debe emplear palabras hirientes, humillantes ni, por supuesto, gritarle ni burlarse de ellos, porque estos irresponsables deberían irse a picar piedras y dejar esta profesión para esos cuidadores que si saben lo que es el cariño, el trato sensible y el respeto hacía el colectivo de mayores.
Sabéis lo que me inspiran a mí estos seres en la última etapa de sus vidas: respeto, ternura y cariño, por eso, lo mínimo que deberían recibir a cambio es protección, cuidados, sensibilidad y muchas, muchas sonrisas hermosas y sinceras porque les debemos muchas cosas y sobre todo RESPETO.






















