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Pedro Gutiérrez
Miércoles, 13 de Noviembre de 2019

Música en la octava

 

En ningún otro sitio más que en un hospital se necesita la calidez, el color y la vitalidad de la música que en los lugares asépticos donde vamos a curar nuestras enfermedades. Es verdad que la esterilidad es un resultado de la higiene y medicina occidental que es necesaria, pero, en lugar de televisores a todo volumen, podrían ofrecer buena música...o por qué no, la asistencia a conciertos.
Hay personas que cuando han despertado de un coma, han afirmado que seguían la música desde sus camas del hospital como si fuera una cuerda de salvamento de vuelta a la conciencia. También se ha utilizado la música con éxito sorprendente en personas que sufren Alzheimer, desencadenando recuerdos que traen consigo los versos de canciones a aquellas personas que pueden haber olvidado todo lo demás. La música aumenta la liberación de endorfinas, la morfina natural del cuerpo y ayuda a tolerar mejor el dolor.
No hay nada que acelere más el proceso de curación que conectar con recursos interiores ya existentes. Por esto, propongo que cuando vayamos de visita al hospital, podemos preguntar al amigo o pariente enfermo: ¿qué música relacionas mentalmente con un momento feliz y vibrante de la vida? Aunque nuestro cuerpo no pueda moverse con Mozart o Alejano Sanz, nuestra mente sí puede bailar y ayudarnos en nuestra recuperación.
Por todo ello, en nuestra visita al amigo hospitalizado, podemos llevarle un cd portátil o mp3 con su música favorita o la nuestra, o incluso asistir a un concierto en el mismo hospital.
El oído es el primer sentido que se desarrolla en el vientre materno, estando totalmente desarrollado a los 4 meses y medio. También es el último sentido que perdemos antes de morir. Muchos pacientes que se encontraban bajo los efectos de la anestesia han afirmado que eran capaces de escuchar las conversaciones y la música mientras los operaban, y las personas que trabajan con enfermos que están a punto de morir nos aseguran que las palabras, la música y el tacto pueden sentirse incluso cuando se ha perdido la conciencia ordinaria. Tararear un sonido con alguien puede ser una fuente de consuelo y de paz.
No podemos desestimar el poder curativo de la música. Es lo que le da el auténtico sentido al proyecto MONODOSIS MUSICALES, que el hospital universitario de Badajoz junto con la aecc organiza cada miércoles de 6 a 7 en el pasillo central de la octava planta. Ya han pasado por allí más de 30 artistas que de forma desinteresada regalan su arte y su persona, sabiendo que recibirán  más de lo que dan. Quién sabe, quizá en poco tiempo el hospital disponga de sala de audiciones, piano-bar, clases de baile o quizás organizarse un Festival de la Música “Hospital Universitario de Badajoz”. Quién sabe.

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