Miércoles, 21 de Enero de 2026

Actualizada Martes, 20 de Enero de 2026 a las 14:16:43 horas

Andrés Acevedo
Miércoles, 06 de Noviembre de 2019 Actualizada Miércoles, 06 de Noviembre de 2019 a las 13:06:55 horas

Contra el pensamiento positivo

Pongamos que acaban de despedirte de tu trabajo. Llevabas tiempo esforzándote por hacerlo lo mejor posible para conservar tu puesto y de repente, sin demasiadas explicaciones, te despiden.
Lo más probable es que en tal circunstancia te encontrases muy triste. Quizás enfadado por los motivos de tal decisión y, seguramente, desubicado y confundido con respecto a tu futuro.
Imagina ahora que viene alguien y te dice “no pasa nada, deberías estar contento. Esto que te ha ocurrido es algo bueno. Es una oportunidad para conseguir un empleo mejor… Tan solo debes cambiar tu actitud”
¿Cómo crees que te sentirías?…
Esto, en mi opinión, es un ejemplo de lo que representa el pensamiento positivo: Una enorme inadecuación entre lo que te está sucediendo, cómo te sientes y cómo te dicen que deberías sentirte.
Para empezar, nadie elige sentirse triste o contento como el que elige qué pantalones se pone esa mañana. Las emociones y pensamientos no se rigen por nuestra voluntad. Basta haber tenido un pensamiento incómodo en alguna ocasión, para darnos cuenta de que tratar de hacerlo desaparecer no funciona, por mucho que te esfuerces.
Para seguir, fijarse sólo en los aspectos positivos de la realidad es un evidente autoengaño. Trata de empujar hacia un lado todo lo que no nos gusta, como si por no mirarlo, desapareciera. En este aspecto no es muy distinto del pesimismo o catastrofismo.
Además, esta forma de pensar supone una patologización de cualquier pensamiento o emoción que se considere desagradable. La filosofía que subyace es algo parecido a “cuidado con no estar siempre feliz”, ”nada de lo que te pase justifica que te sientas mal”, ”si te sientes mal es porque no cambias de actitud”…Es como si no existieran problemas vitales, como si lo problemático fuera nuestra forma de pensar, nuestra forma de sentir o nosotros.
Por consiguiente, añade una presión extra a las personas que lo están pasando mal. No solo te has quedado sin trabajo y te sientes fatal, además, si no encuentras otro se debe a la actitud que estás teniendo.
No es mi intención criticar el optimismo, que me parece una virtud. Sino esta nueva corriente “mr wonderful” con la que nos bombardean desde hace algún tiempo. Esta moda “happy” que hace sentir extraños e incomprendidos a las personas que sufren o lo están pasando mal y que obsesiona al resto con perseguir la ansiada felicidad, como si de un estado estático se tratase. Creo que esos bonitos mensajes a veces forman una máscara tras la cual se esconden sentimientos de tristeza, fracaso o malestar.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.