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F.Cortés Cortés - M.G.Cienfuegos
Jueves, 04 de Julio de 2019 Actualizada Jueves, 04 de Julio de 2019 a las 19:29:27 horas

Desde La Roca de la Sierra al puente del Entrín

Julio García Pérez, secretario de la Comunidad de Labradores de Montijo, en representación de ella, formó parte de la comisión que viajó a Madrid para presentar un escrito al presidente del Directorio Militar, don Miguel Primo de Rivera y Orbaneja. Era el mes de julio de 1924, hace ahora noventa y cinco años. En el escrito se solicitaban mejoras en las vías de comunicación; peticiones que fueron siempre desatendidas, quizás por carecer de aquellos representantes que saben sacrificarlo todo por el bien patrio.

La crónica del Correo de la Mañana que transcribía el texto del escrito presentado al Directorio Militar, decía: “Indiscutiblemente es nuestra provincia una de las que más contribuyen al sostenimiento de las cargas del Estado; y de seguro la que menos beneficios ha obtenido, y buena prueba de ello es nuestra absoluta incomunicación con estos pueblos vecinos que, eminentemente agrícolas y ganaderos, no encuentran medios de poder exportar sus productos por las enormes dificultades que significa hacer los arrastres en caminos que se encuentra en pésimo estado, y aún peor, en épocas de lluvias donde es de todo punto imposible transitar: tal sucede con Montijo, Puebla de la Calzada, Torremayor, La Nava de Santiago, La Roca de la Sierra e infinitas dehesas. Pueblos que están faltos de vida precisamente por carecer de esas vías de comunicación que tanto contribuyen a la economía rural y fomentos de las riquezas agropecuarias”.

La comisión pedía la construcción de la carretera que desde la Roca de la Sierra enlazara con el puente del Entrín, para poner a estos pueblos en comunicación con las carreteras generales de Cáceres, Badajoz, Sevilla y Madrid. Ante tan noble petición la maquinaria de la burocracia y el traslado del expediente de uno a otro departamento no se hizo esperar, tal y como narra el Correo de la Mañana. Así, el senador vitalicio del Reino, don Vicente Alonso Martínez, marqués de Alonso Martínez, escribió al secretario de la Comunidad de Labradores, diciéndole que el director de Agricultura había recomendado, con el mayor interés, la más rápida tramitación del proyecto de la carretera solicitada que pasaría por Montijo y Puebla de la Calzada. Venía a decir don José Vicente-Arche y López, ingeniero agrónomo y director general que “He recomendado activamente a carreteras y veremos si se puede obtener resultado satisfactorio”. Las buenas intenciones primorriveristas debieron dormir en algún archivador, pues años después insistió sobre el mismo asunto el promotor de la construcción del Puente de los Suspiros, el lobonero Luis Chorot de Coca, reivindicando la construcción de una carretera desde La Roca que pasara cerca de Montijo y Puebla de la Calzada, con la intención que desde Lobón, por el sitio llamado El Puerto, llegara a Solana de los Barros, en dirección hacia Almendralejo, enlazando con la carretera hacia Sevilla. Su objetivo era dar salida a través de las comunicaciones los productos de las explotaciones agrícolas y ganaderas. Entonces como ahora decimos que las comunicaciones traen progreso y acortan el tiempo ante las distancias

El mismo día que se daba la noticia de la petición realizada por la Comunidad de Labradores de Montijo, el Correo de la Mañana informaba que quedaba libre la plaza de médico titular de Lobón, dotada con mil pesetas anuales, pagaderas por trimestres vencidos, por la asistencia gratuita a cincuenta familias pobres, incluido el puesto de la Guardia Civil. Contaba Lobón con 1.484 habitantes de hecho y 1.403 de derecho. Tiempo en el que el mal del paludismo se curaba con quinofebrina, que a la vez que suprimía la fiebre, tonificaba el organismo, desapareciendo la anemia tan frecuente en estos casos.

 

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