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Andrés Acevedo
Miércoles, 19 de Junio de 2019 Actualizada Miércoles, 19 de Junio de 2019 a las 11:10:03 horas

Probema psicológico y problema de la vida

Decía Marino Pérez, probablemente el más prestigioso catedrático de psicopatología de España, que los problemas que nos ocurren a las personas derivados de una situación, aunque nos ocasionen ansiedad, tristeza o culpa, no son problemas psicológicos, sino problemas de la vida.
Alguien que se siente triste por haber sido despedido de su trabajo, aún cuando se sienta muy triste, no tiene por qué tener depresión, ni ninguna otra condición que requiera de atención psicológica. Al menos no en un primer momento.
¿Qué diferencia una situación vital dolorosa de un problema psicológico?
Según este catedrático en psicopatología, los problemas psicológicos son dificultades de la vida en las que nos hemos enredado de tal forma que, la respuesta a esa situación, ha sido la causante de prolongar el malestar que sentíamos.
Imaginemos que esta persona que ha perdido su trabajo y que se siente tan triste, comienza a beber todas las tardes para aliviar su sufrimiento. También es posible que ,tras realizar un par de entrevistas de trabajo sin éxito, decida dejar de intentarlo, puesto que cree que nadie lo va a contratar y empieza a quedarse todos los días en casa, renunciando a cualquier objetivo que pudiera tener.
Todos podemos entender lo doloroso que debió resultar para esa persona quedarse sin trabajo y lo perdido que debió sentirse en tal situación (problema de la vida). Sin embargo, parece obvio que la forma de gestionarlo, lejos de resolver el problema, alargó e incrementó el malestar que sentía, creando así un auténtico problema psicológico (beber para aliviar el malestar o quedarse en casa y renunciar a sus objetivos y metas).
Los problemas psicológicos son trampas en las que caemos cuando intentamos resolver una situación dolorosa. Tienen en común que suelen proporcionar un cierto alivio a corto plazo (disminuir el nivel de ansiedad y tristeza bebiendo o sentir cierto respiro al no tener que enfrentar de nuevo una entrevista de trabajo difícil), pero prolongan el malestar a largo plazo (ni beber ni quedarte en casa, solucionan la situación de desempleo) creando, incluso, más malestar (dependencia a la bebida o miedo a situaciones laborales).
Considerar cualquier sufrimiento emocional como una condición patológica es un error. Un error que nos empuja a tratar de evitar las emociones que consideramos desagradables, con el consiguiente riesgo de que lo que hagamos para huir de ellas, nos conduzca a un verdadero “enredamiento” en el problema, tal como le pasaba al protagonista de nuestro ejemplo.

 

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