El piano, afinao, sólo toca el Cara el Sol
Transcurría el año 1988. No hacía mucho que había entrevistado al escritor Fernando Vizcaino Casas, quien no dejó indiferente a los oyentes que la siguieron. No dejó, como suele decirse, a títere con cabeza. Especial fue su explicación de la causa de la muerte del rey Fernando, esposo de la reina Isabel la Católica. Vizcaino Casas me comentó que los políticos son gentes sin sentido del humor. Esta afirmación me llevó a recopilar algunas de las frases que los ediles montijanos decían en los plenos, en un artículo que titulé “Desde mi diario de sesiones”, del que ahora transcribo algunas de ellas, ante la llegada de elecciones autonómicas y municipales que se celebrarán el último domingo de este mayo florido y hermoso. Ahí va la retahíla.
Desde el terreno de la inocencia un edil le reprochó a otro: “La ingenuidad es a veces mala consejera”, apostillando el edil aludido: Respetuosamente le digo: “Mal de mucho, tres puntos suspensivos”. Las intervenciones en las sesiones plenarias dan para mucho y en el debate, a veces, surge la espontaneidad: “Debemos pensar”; para con prontitud escucharse la respuesta: “Pensaremos, pensaremos”. Ha habido concejales que han mirado por su parcela, concretamente por la agro ganadería; un ejemplo: “La agricultura no es igual que los zapatos ya que éstos se pueden almacenar. Guarde usted tomates frescos y se les estropearan; yo de esto entiendo más que usted”. El aludido, procedente del sector del comercio, respondió velozmente: “De agricultura no entiendo, pero me he asesorado. Sin embargo, usted no sabe de zapatos, porque un zapato almacenado es un zapato tirao”.
Notables han sido los debates sobre los gastos de representación, aquí una muestra: “¿Qué el Ayuntamiento, que el pueblo va a pagar las copas que se tome el alcalde con unos señores que vienen en plan de amigos? Cuando yo estuve de alcalde, las copas las pagaba de mi bolsillo”, pregunta que tuvo esta respuesta: “Usted cuando estuvo de alcalde no pagaba las copas, porque se gasta menos que los raíles del tren”. Las frases han tenido relaciones con la dulcería, la sanidad, el dinero y la santidad. Veamos: “Este año la Cabalgata de Reyes ha sido muy dulce por los caramelos que se han gastado”. “Desde luego el anterior Ayuntamiento con tantas operaciones de tesorería, más que un Ayuntamiento parecía un quirófano”. “Ustedes desean machacar a la oposición, quedarse sin oposición, pero no lo van a conseguir ni por cero pesetas”. “Usted carga y descarga contra el secretario y se coloca como un santo, lo único que le falta es que le pongan la corona encima de su cabeza”. Dejo también la rotundidad de este comentario: “Aquí todos tenemos la misma preparación, aquí no sabemos unos más que otros, ni somos más listos”.
También este cruce entre el alcalde y un concejal de la oposición: “¿Le ocurre a usted algo?, pues, claro que sí, es que me calentáis la sangre”. O esta otra: “Me dijeron que firmara y yo firmé. Ahora me dicen que no hay mesa, pero vamos que yo firmé en una mesa”. El cementerio también fue objetivo: “El cementerio hace falta ampliarlo”, respuesta: “Nichos en el cementerio hay que hacer por si le toca a alguno”. O esta de verdadero vidente: “La democracia en Montijo está falleciendo”; y su respuesta: “La democracia está ganado, antes Montijo era una anarquía”. Aunque para mí la más relevante fue la que se dijo ante la compra de un piano para la Escuela de Música. Al ser aconsejada su adquisición al Círculo Cultural del Artesanado, vulgo, el Casino de toda la vida, al estimarse que su compra era más ventajosa, pero habría que afinarlo. Uno de los concejales respondió: “El piano del Casino, afinado, sólo toca el Cara el Sol”. Imagínense la situación que provocó la frase en los entonces concejales del Consistorio Municipal.
Transcurría el año 1988. No hacía mucho que había entrevistado al escritor Fernando Vizcaino Casas, quien no dejó indiferente a los oyentes que la siguieron. No dejó, como suele decirse, a títere con cabeza. Especial fue su explicación de la causa de la muerte del rey Fernando, esposo de la reina Isabel la Católica. Vizcaino Casas me comentó que los políticos son gentes sin sentido del humor. Esta afirmación me llevó a recopilar algunas de las frases que los ediles montijanos decían en los plenos, en un artículo que titulé “Desde mi diario de sesiones”, del que ahora transcribo algunas de ellas, ante la llegada de elecciones autonómicas y municipales que se celebrarán el último domingo de este mayo florido y hermoso. Ahí va la retahíla.
Desde el terreno de la inocencia un edil le reprochó a otro: “La ingenuidad es a veces mala consejera”, apostillando el edil aludido: Respetuosamente le digo: “Mal de mucho, tres puntos suspensivos”. Las intervenciones en las sesiones plenarias dan para mucho y en el debate, a veces, surge la espontaneidad: “Debemos pensar”; para con prontitud escucharse la respuesta: “Pensaremos, pensaremos”. Ha habido concejales que han mirado por su parcela, concretamente por la agro ganadería; un ejemplo: “La agricultura no es igual que los zapatos ya que éstos se pueden almacenar. Guarde usted tomates frescos y se les estropearan; yo de esto entiendo más que usted”. El aludido, procedente del sector del comercio, respondió velozmente: “De agricultura no entiendo, pero me he asesorado. Sin embargo, usted no sabe de zapatos, porque un zapato almacenado es un zapato tirao”.
Notables han sido los debates sobre los gastos de representación, aquí una muestra: “¿Qué el Ayuntamiento, que el pueblo va a pagar las copas que se tome el alcalde con unos señores que vienen en plan de amigos? Cuando yo estuve de alcalde, las copas las pagaba de mi bolsillo”, pregunta que tuvo esta respuesta: “Usted cuando estuvo de alcalde no pagaba las copas, porque se gasta menos que los raíles del tren”. Las frases han tenido relaciones con la dulcería, la sanidad, el dinero y la santidad. Veamos: “Este año la Cabalgata de Reyes ha sido muy dulce por los caramelos que se han gastado”. “Desde luego el anterior Ayuntamiento con tantas operaciones de tesorería, más que un Ayuntamiento parecía un quirófano”. “Ustedes desean machacar a la oposición, quedarse sin oposición, pero no lo van a conseguir ni por cero pesetas”. “Usted carga y descarga contra el secretario y se coloca como un santo, lo único que le falta es que le pongan la corona encima de su cabeza”. Dejo también la rotundidad de este comentario: “Aquí todos tenemos la misma preparación, aquí no sabemos unos más que otros, ni somos más listos”.
También este cruce entre el alcalde y un concejal de la oposición: “¿Le ocurre a usted algo?, pues, claro que sí, es que me calentáis la sangre”. O esta otra: “Me dijeron que firmara y yo firmé. Ahora me dicen que no hay mesa, pero vamos que yo firmé en una mesa”. El cementerio también fue objetivo: “El cementerio hace falta ampliarlo”, respuesta: “Nichos en el cementerio hay que hacer por si le toca a alguno”. O esta de verdadero vidente: “La democracia en Montijo está falleciendo”; y su respuesta: “La democracia está ganado, antes Montijo era una anarquía”. Aunque para mí la más relevante fue la que se dijo ante la compra de un piano para la Escuela de Música. Al ser aconsejada su adquisición al Círculo Cultural del Artesanado, vulgo, el Casino de toda la vida, al estimarse que su compra era más ventajosa, pero habría que afinarlo. Uno de los concejales respondió: “El piano del Casino, afinado, sólo toca el Cara el Sol”. Imagínense la situación que provocó la frase en los entonces concejales del Consistorio Municipal.





















