Ha fallecido madre Isabel de Jesús, religiosa clarisa del convento de Montijo
Madre Isabel de Jesús (Matilde Gordillo Córdoba en lo civil) nació en 1924 en Fuente del Maestre, realizó el noviciado en 1943 y profesó en 1947. Madre Isabel de Jesús ha sido abadesa del convento de religiosas clarisas franciscanas del Santo Cristo del Pasmo de Montijo durante nueve trienios, más uno que renunció al oficio, a los que hay que sumar cuatro trienios de vicaria y un período largo sirviendo a la Federación de Monasterios y al convento de Palma del Río (Córdoba).
![[Img #76789]](upload/img/periodico/img_76789.jpg)
Bajo ese tiempo largo en el que Madre Isabel ejerció el cargo de abadesa, sería cuando la comunidad decidió sacar como forma de vida, aliviando así el ahogo y asfixia económica, su más rica tradición, nacida de fórmulas y recetas no escritas, mantenida y transmitida durante siglos. Un legado de repostería de unas mujeres dadas a Cristo, que ponen su paciencia, su sabiduría y sobre todo su amor, a la hora de confeccionar el catálogo de su exquisita repostería.
Luchó hasta ver la fachada del convento restaurada, entrevistándose para ello con autoridades autonómicas, provinciales y locales. En julio de 1994, madre Isabel de Jesús, tomó un avión y se fue a México, visitando monasterios en busca de refuerzos para la comunidad de Montijo ante la escasez de vocaciones en nuestro país, trayendo del convento de Zacatecas a sor Dolores y sor Paulina. Tras ellas llegaron más hermanas, sorteando así la escasez de novicias y aminorando el envejecimiento y disminución de las profesas, aunque para ello tuviera Madre Isabel que cruzar el Atlántico antes que echar el cierre al convento.
Asistió, en calidad de vicaria, a la misa pontifical del III centenario de la fundación del convento, oficiada por don Antonio Montero Moreno, arzobispo de Mérida-Badajoz, el 8 de octubre de 2003. Madre Isabel, con su tenacidad, encargó a su paisano, el franciscano Antonio Arévalo Sánchez, licenciado en Historia, actual padre Guardián del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, para que publicase en 2007 el libro: “Las clarisas de Montijo, historia del monasterio del Santo Cristo del Pasmo”, que fue patrocinado por la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura.
Madre Isabel vio felizmente la imagen del Santo Cristo del Pasmo restaurada, talla de Juan de Juni, titular del convento que preside la capilla desde los años finales del s. XVII, restaurada en 2014 por la licenciada en Bellas Artes y restauradora, Cristina Villar Bueno.
Madre Isabel de Jesús, ha sido una mujer fuerte, incansable, tenaz, luchadora, trabajadora, apasionada, entregada hacia sus hermanas. Una mujer de Dios. Una religiosa contemplativa, una hija de Santa Clara sacrificada por y para el convento. Descanse en paz.
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Bajo ese tiempo largo en el que Madre Isabel ejerció el cargo de abadesa, sería cuando la comunidad decidió sacar como forma de vida, aliviando así el ahogo y asfixia económica, su más rica tradición, nacida de fórmulas y recetas no escritas, mantenida y transmitida durante siglos. Un legado de repostería de unas mujeres dadas a Cristo, que ponen su paciencia, su sabiduría y sobre todo su amor, a la hora de confeccionar el catálogo de su exquisita repostería.
Luchó hasta ver la fachada del convento restaurada, entrevistándose para ello con autoridades autonómicas, provinciales y locales. En julio de 1994, madre Isabel de Jesús, tomó un avión y se fue a México, visitando monasterios en busca de refuerzos para la comunidad de Montijo ante la escasez de vocaciones en nuestro país, trayendo del convento de Zacatecas a sor Dolores y sor Paulina. Tras ellas llegaron más hermanas, sorteando así la escasez de novicias y aminorando el envejecimiento y disminución de las profesas, aunque para ello tuviera Madre Isabel que cruzar el Atlántico antes que echar el cierre al convento.
Asistió, en calidad de vicaria, a la misa pontifical del III centenario de la fundación del convento, oficiada por don Antonio Montero Moreno, arzobispo de Mérida-Badajoz, el 8 de octubre de 2003. Madre Isabel, con su tenacidad, encargó a su paisano, el franciscano Antonio Arévalo Sánchez, licenciado en Historia, actual padre Guardián del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, para que publicase en 2007 el libro: “Las clarisas de Montijo, historia del monasterio del Santo Cristo del Pasmo”, que fue patrocinado por la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura.
Madre Isabel vio felizmente la imagen del Santo Cristo del Pasmo restaurada, talla de Juan de Juni, titular del convento que preside la capilla desde los años finales del s. XVII, restaurada en 2014 por la licenciada en Bellas Artes y restauradora, Cristina Villar Bueno.
Madre Isabel de Jesús, ha sido una mujer fuerte, incansable, tenaz, luchadora, trabajadora, apasionada, entregada hacia sus hermanas. Una mujer de Dios. Una religiosa contemplativa, una hija de Santa Clara sacrificada por y para el convento. Descanse en paz.




















