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Miércoles, 07 de Diciembre de 2016

Recuerdos

Llega a mis manos una revista que fue número uno en épocas anteriores, donde se escribía sobre todo, pero al ser de otro tiempo, sólo llegaba a algunos hogares, me refiero a la revista Blanco y Negro, que tenía un apartado muy extenso dedicado al mundo del toro. Había incluso viñetas de niños toreando o algún que otro chiste taurino. Encuentro un artículo que me ha llamado la atención y que paso a reproducir: “Eugenio Fuentes; la grave cogida que sufrió este muchacho el día 13 toreando en la plaza madrileña, ha hecho que se hable mucho de él durante estos días y esto es lo que necesita un torero que empieza, que su nombre corra de boca en boca entre los aficionados, no quiere esto decir que necesite sufrir grandes cogidas,(de las que Dios libre a todos), sino que es preciso para el principiante que el público hable de él como primer paso para colocarse. Otros tardan más que este joven en hacer algo que llame la atención, pero sin necesidad de que la popularidad primera, se la diera una cogida grave, habiendo hecho cosas que producen aplausos y así provocar discusiones y que hablen de él, esto es esencial para todo aquel que quiera entrar en el mundo del toro”. Con este escrito de una revista del siglo pasado, vemos que habla igual que una actual; de los novilleros y apoderados se ha escrito verdaderas barbaridades de las malas artes que usaban para triunfar, pero todos estos ecos son absurdos, porque en sí lo que da triunfos y corridas es que el torero se arrime y demuestre lo que es delante de un toro.
Sigo leyendo; en uno de sus pasajes, se escribe que el torero más completo que había por aquellas fechas era Rafael Guerra, “aunque su amigo de usted opine lo contrario”, escribía el periodista. No se retiró porque salieran a su paso competidores mejores, sino porque vio en la actitud de los públicos, ciertas injusticias hacia él, hombre adinerado y conocedor de sus verdaderos méritos, no quiso tolerarlas. Guerrita toreó toros en Madrid y en otras plazas como las de Sevilla o Valencia, toros de la acreditada ganadería de Miura, que muchos toreros de su misma fama le daban de lado. Los grandes aficionados, decían que Guerrita daba muchos pases de pitón a pitón y que no tenía mucho mérito, pases que normalmente, daban los toreros que no tenían mucha confianza delante de un toro, solamente en determinados toros que no se dejan torear con facilidad, están justificados estos pases, para marear a la fiera y hacer que se cuadre en el momento preciso de entrar a matar.
En noviembre de 1883, hubo una corrida en Madrid, con motivo de la vista del Príncipe Imperial de Alemania, Federico Guillermo, torenado Lagartijo, Currito y El Gallo, reservándose un toro para el sobresaliente, El Almendro, asistieron a la fiesta con el príncipe Federico, el rey Alfonso XIII y doña María Cristina. Al terminar la corrida, el Príncipe manifestó su deseo de ver a los matadores y una de las frases que les dirigió a los maestros fue: “Hombres bravos, Hermosa fiesta”.

 

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