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Viernes, 04 de Noviembre de 2016

Zetta

Ha sido la noticia de los últimos días y que seguramente nos va a acompañar durante algún tiempo. Hay quien le ha puesto hasta nombre, “bellotagate”.


España se ha caracterizado desde hace mucho tiempo por el uso de la picaresca. Ya en sus primeros apuntes tenemos una obra de categoría universal, el Lazarillo de Tormes que nos describe la supervivencia de un niño en la España del siglo XVI entre los adultos que le hacen cambiar su primitiva inocencia para poder mantenerse. En la época en la que vivimos, es bastante complicado hacer uso de la picaresca durante mucho tiempo sin que te pase factura. Es lo que les ha pasado a los socios de una empresa segedana (porque está en Zafra, aunque el domicilio social ahora nos enteramos que lo tienen en Madrid) que decidió que la manera más rápida de hacer dinero era tunear móviles chinos y publicitarlos como si estuvieran ensamblados en Extremadura, con diseño extremeño y software propio.


Utilizaron móviles chinos de tecnología avanzada, y con una serie de características atractivas para la clientela (muchos megapíxeles en la cámara, pantalla grande, ram amplia...) y encontraron un software libre, aunque evidentemente no permitido para uso comercial. Hubieran podido tirar durante muchos años sin haber llamado la atención, pero el dinero fácil (ellos solamente eran mediadores de los productos que vendían) les abrió el ojo y de haber estado en los medios regionales en los que se vendían como una empresa extremeña que fabricaba móviles de ultimísima generación a precios competitivos, intentaron dar el salto al estrellato y decidieron publicitarse mediante entrevistas a nivel nacional para darse a conocer como la empresa que le iba a hacer sombra nada menos que a la mismísima Apple, la de la manzana, mutando su logo de manzana mordida a bellota mordida (incluso este logo tampoco parece ser que lo han creado ellos) y en cuanto ha pasado a ser comparado en los foros, y una vez pasada la prueba del algodón, se ha empezado a ver que todo era un cuento chino y que en realidad se trata de una estafa a los consumidores, que piensan que están recibiendo un teléfono, y en realidad están recibiendo otro, tuneado y con un buen margen comercial por el uso de la “tecnología extremeña”).
De momento la pelota la tiene la Junta que, avisada por FACUA de los posibles delitos en los que están incurriendo los lazarillos del siglo XXI, les está realizando una inspección para comprobar lo que todo el mundo sabe, que han hecho un uso ilegal, estafando a sus compradores al no informar del producto que vendían y valiéndose para ello de lo creado por otros y que ponen de forma gratuita sus creaciones para que podamos hacer uso de ellas pero sin comerciar con ellas, como han estado haciendo estos chapuceros del siglo XXI.  [email protected]

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