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Lola Juan
Lola Juan | 260
Viernes, 04 de Noviembre de 2016

Risoterapia

Se dice que la “Risa” es la mejor medicina. De hecho, hay casos que han demostrado que incluso se han curado enfermedades gracias a ella.  

                    
Asociamos “Risa” a sentimientos positivos, placenteros, de alegría, felicidad, generosidad y a emociones que nos permiten liberar tensiones y encontrar ese lado amable de la vida.


Por ello, la Risoterapia nos ayuda a afrontar mejor la vida cambiando la manera de pensar, de negativa a positiva, combatir el estrés del día a día, expresar sentimientos y emociones que en un momento dado no sabemos cómo comunicar, perder el miedo al ridículo, aprender a relajarnos.


Pero estas dinámicas no sólo son para personas que están pasando por un período difícil en la vida, hay personas que son más optimistas pero no se ríen habitualmente, reconocen ser serias y no logran encontrar la parte cómica a un hecho en concreto. También encontramos a personas para las que la Risoterapia es un divertimento. Pero la necesidad más común es recuperar la risa que poco a poco se ha ido perdiendo tras el tiempo, impidiendo así la oportunidad de vivir una vida mucho más sana, feliz y alegre.


Las personas acuden para esta terapia por varias razones y necesidades como mantener un espíritu alegre y optimista, recuperar su capacidad de reír y combatir el estrés, pero también hay otras que acuden por circunstancias más relevantes como la pérdida de un ser querido, enfermedad, separaciones o cualquier estado emocional desafortunado. Estas últimas se ven con la necesidad de abstenerse de su realidad compartiendo con otras personas su misma situación. Así se sienten comprendidas, apoyadas y abrigadas por un entorno amable y alegre que es lo que le anima a seguir hacia adelante. Además, es seguro que mientras ríes a carcajada limpia, es imposible pensar en otra cosa.


No hay duda que Reir es una actividad social que nos ayuda a comprender y a aceptarnos mejor a nosotros mismos y a los demás. Si somos capaces de reírnos de nosotros mismos, de nuestros defectos, de lo que nos pasa, nos enfrentaremos a la vida con más optimismo y evitaremos más de una situación indeseable.
En definitiva, aprender a reir es algo más importante de lo que parece a simple vista.

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