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Viernes, 07 de Octubre de 2016

ZZZZZZ-TOWN

Papá, ¿qué es una ciudad dormitorio?”. El padre le contestó: hijo mío, verás: hace no demasiado tiempo este lugar era bastante distinto de como lo conocemos ahora. No había grandes supermercados, y los pequeños negocios familiares eran el sustento de la economía local, lo que hizo crecer a este pueblo; por eso, en señal de agradecimiento y confianza, siempre compramos en la carnciería, la pescadería y la frutería, y espero, querido hijo, que cuando te toque llevar las riendas de tu vida y la de los tuyos sigas mi ejemplo.

 

También tuvimos varias salas de cine, con lo que tenías siempre alguna opción para pasar parte de la noche; ahora, con internet, no hace falta moverte de casa para disfrutar de los últimos estrenos, y si te gusta la pantalla grande, tienes que desplazarte a la capital, perder más del doble de tiempo y más del triple de dinero para ver una peli. No teníamos messenger, ni whatsapp, ni tan siquiera móviles, la comunicación con los amigos teníamos que hacerla cara a cara, quedando en la calle, en la plaza, o en un bar. Por eso era raro salir de casa y no ver gente por las calles, paseando (no andando como posesos), charlando, besándose, discutiendo, comprando, viviendo. Salíamos, casi todos los días y podíamos elegir entre opciones verdaderamente distintas. Podíamos ir a salas de juegos, donde podías demostrar tus habilidades en el billar, el futbolín, o en los videojuegos; ahora tú tienes todo eso en poco más de quince centímetros, lo cual parece un adelanto, pero...Y cuando eramos un poco mayores que tú, teníamos los pubs, porque, hijo, existía la “cultura de pub”: cada sitio (garito les llamábamos) tenía una personalidad distinta que le era inculcada por el dueño y, en gran medida el pinchadiscos (eso que ahora llaman dj); así todo el mundo sabía a donde podía ir en cada momento, sabiendo de antemano qué tipo de música iba a escuchar. Y luego, en las discotecas, un poco de todo, siempre con ánimo de baile,claro.

 

Ahora, mi niño,  la sociedad ha cambiado (evolución lo llaman) y con ella nuestras costumbres: sólo se ve gente por la calle los fines de semana, dependiendo del mes del año, todo el mundo compra en los mismos sitios (grandes superficies, generalmente), todos dan al “like” en los mismos vídeos de internet, llevan ropa del mismo estilo, y el mismo tipo de peinado; todos ven las mismas series por internet, se bajan las mismas canciones (no discos enteros); todos los bares son casi iguales, y en los bares de copas suena siempre la misma música,  por no hablar de lo del reggaetón de las discotecas, incluso beben todos lo mismo (antes le tocó al ron negro, ahora al gin-tonic en ensalada).

 


Con todo ésto, cariño, intento decirte que una ciudad dormitorio no es más que el lugar en el que vives: un sitio en el que las opciones son cada vez más escasas, lo que hace que sus habitantes pasen cada vez más tiempo en las grandes ciudades cercanas, necesitando tan solo su hogar para descansar y comer. Y ahora, dame un beso y duerme, mi niño.

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