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Viernes, 06 de Mayo de 2016

El sufrimiento de un niño

Continuamente, en los medios de comunicación, nos están informando sobre situaciones relacionadas con el acoso escolar. La preocupación que suscita para el acosado la violencia en la escuela y aunque los padres denuncien que sus hijos están siendo víctimas, muchas veces, estas denuncian llegan demasiado tarde porque se suele detectar cuando el menor lleva mucho tiempo padeciéndolo.


Yo no soy profesor y seguramente mi opinión no se corresponda con la realidad y que todo es mucho más difícil de atajar de lo que podemos pensar pero... ¿tan difícil es detectar que un alumno está siendo acosado?  Pienso, dentro de mi ignorancia, que el cambio de comportamiento de un alumno puede ser esencial por su negativa a acudir a clase, su estado nervioso cuando sabe que no tiene más remedio que acudir a ellas, el bajo rendimiento escolar, sus cambios de humor, su intento por querer cambiar de colegio..., creo que son demasiados síntomas para que un tutor no se percate de ello.


En cierta ocasión leí en la prensa el testimonio de una niña que había sido acosada y tuve que leer varias veces sus palabras porque no daba crédito a lo que estaba leyendo. Su afirmación era tan rotunda como escalofriante: “Los profesores dejaban que las otras niñas me vejaran porque decían que eso me hacía más fuerte”. Si esta afirmación es cierta que poco dice de la enseñanza de estos profesores porque el acoso escolar no hace a un niño más fuerte, todo lo contrario, anula sus capacidades para enfrentarse a las situaciones duran con las que va a encontrarse en su vida.  ¡Están destruyendo su autoestima y cada día van a ser mucho más frágiles porque desaparece toda su resistencia psicológica.


Los centros escolares deben, obligatoriamente, estar muy pendiente de situaciones o comportamiento que no consideren normales e intentar buscar fuera de las aulas cualquier inicio que pueda estar provocando un acoso escolar. Creo que existen lugares que hay que controlar: aseos, pasillos, vestuarios, patios... y sobre todo, no perder de vista a ese niño o niña que empieza a quedarse aislado porque su comportamiento puede llevar a la raíz del problema.


Es cierto que hay alumnos que son muy selectivos a la hora de tener amigos o disfrutan yendo por libre, situación muy respetada y que en ningún caso encienden las alarmas porque es una decisión propia pero.. No hay que perder de vista a los que de una manera extraña y sin ellos desearlo, son excluidos del grupo.


Es fundamental que todos, profesores y padres, estén atentos para detectar el acoso porque ya hemos visto, desgraciadamente, a donde puede llegar el sufrimiento de un  niño.

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